junio 29, 2017

EL SENTIMIENTO DE LA AUSENCIA GENERAL

YA ME HE CANSADO. Me he cansado de la radio, de la tele y de los humanos. Les considero a todos aparte, como extraños y como extranjeros. El dinero hizo que tragáramos con todo incrementando nuestras necesidades del consumo para satisfacerlas. Ahora faltaba el dinero y toda la pantomima se fue al traste. Pero ya no hay nadie que te mire con claridad y sinceridad, ni la empresa, ni la familia ni ninguna institución, ni siquiera hay concepto de patria. EL SENTIMIENTO DE LA AUSENCIA GENERAL. Nadie te toma en serio. A TODO ESTO SE EMPOBRECIÓ LA NACIÓN Y EL MUNDO con dejación de beneficios y servicios a los ciudadanos. Nadie tenía interés por nadie y los que se preocupaban por la situación no eran tomados en cuenta. Solo una voz dulce de la coordinadora del trabajo se mantenía en pie al otro lado de la línea. Hasta la voz de la amada era de disgusto y crispada. Unos enciscados en política y otros en las nubes de la religión envolvían aún más el trasunto social. Los artistas estaban a lo suyo a manera de entretener a las ovejas de mente grasosa y los periodistas ponderaban una verdad a todas luces relativa al status-rol. LOS IMPUESTOS Y EL DINERO. Es terrorífico no tener dinero pues no te quieren en el grupo. Todos chupaban una pizquita de tu dinero y algunos una gran mordida de la tarta de tu poder personal hasta que notaste que por edad cansada se te escapaba la vida de tu organismo. Nadie prestaba atención a nadie: todo era despectivo y despecho. Al que le iba bien pasaba de los demás. Y al que padecía naufragio solo le queda ya ahogarse y morirse en la mierda del sargazo.

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