enero 19, 2015

EL CIELO DESPEJADO DE NUBES EN LA TORRE PICASSO

Stradivari tenía la manera de hacer los instrumentos, los irlandeses de mover los pies, los alemanes de sistematizar las cosas afrontando la muerte y ella era de la moda Amichi.

No me gustan los corsets de la calle Montera, después de trabajar 14 horas a la semana teníamos los sábados, haremos una secta Mormón de los Singles y fuimos grandes pero necios.

Desconfía de las personas que te llaman mi niño y niño mío, culebras y serpientes negras en la Torre Picasso blanca, qué caro y desfasado el desayuno en Porteñas, me gusta el bar del Pescadilla, he tenido que arrastrar mi mole de 80 quilos, podemos ser el Ojo de Dios y dar nuestro punto positivo a alguien, Podemos va a romper todas las estrategias publicitarias del sistema, siempre abrimos las puertas del metro y una sociedad de paisajes de chicle en el intercambiador de la Plaza de Castilla.

Algunos franceses son como los argentinos de Europa, en un descuido me dejé los bigotes de Lech Walesa para desafiar a mi jefe, me hice viejo/ se me puso la cara de John Wayne/ y me hice pistolero.

Están toreándonos con la paradoja de la crisis y con la moraleja de su salida y aplicando cierto sadismo hacia los madrileños cuando en la Filmoteca reponen a Billy Wilder y todos desquiciados en el metro no saben que se trata de estar tranquilos siempre con el santa Teresa de pase lo que pase y espante lo que espante solo Dios basta para el que no hay imposibles ni muros finales.

Son mis tiempos del juego al balonmano en sociedad, estoy aquí para que no te pillen a ti, tu joven saltas la valla del metro porque no tienes para pagar el billete, mientras en Alcobendas celebran la Virgen de la Paz en el corrupto Pozuelo celebran el manteo del Pelele, nuestros abuelos envejecieron con Sara Montiel, mi musa era tan muda como Pola Negri y la tia más fea de mi vida era la pelirroja que vi en Chueca.




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