noviembre 15, 2016

EL ESPÍRITU SANTO, QUE SOPLÓ Y SOLUCIONÓ

Mirad, todos los bienes, todas las mercedes y misericordias que Cristo vino a hacer a los hombres, todas ésas hace este Consolador en nuestras ánimas; predícate, sánate, cúrate, enséñate y hácete mil cuentos de bienes.

¿No os ha acontecido tener vuestra ánima seca, sin jugo, descontenta, llena de desmayos, atribulada, desganada, y como que no le parece bien cosa ninguna buena? Y estando así en este descontento, y algunas veces bien descuidado, viene un airecico santo, un soplo santo, un refresco que te da vida, te esfuerza, te anima, y te hace volver en ti, y te da nuevos deseos, amor vivo, muy grandes y santos contentos, y te hace hablar palabras y hacer obras que tú mismo te espantas. Eso es Espíritu Santo; eso es Consolador, que en soplando que sopla, en viniendo que viene, os hallaréis tocado como de piedra imán, y con alientos nuevos, y obras y palabras y deseos nuevos; que antes no hallábades tomo en cosa ninguna, todo os estorbaba, todo os enojaba; ahora en todo hallaréis sabor y mucho contento, en todo os alegráis, todo os enseña.

Llamó Dios al profeta Ezequiel y díjole: Hijo de hombre, a tu parecer estos huesos que aquí ves, ¿Podrán tener vida y ser cubiertos de carne y niervos? Respondió Ezequiel: Señor, eso que me preguntáis, vos lo sabéis. Dijo Dios: Diles así: "Huesos secos, yo echaré sobre vosotros espíritu de vida, y os cubriré de niervos, y haré crecer carne sobre vosotros, y os daré vida, y sabréis que yo soy el Señor".

Hueso seco, duro y sin jugo ni virtud es todo hombre que está sin el Espíritu Santo; hueso muerto. Pero después que el profeta llamó al viento para que soplase sobre los muertos, tuvieron los huesos vida; todo se muda, lo pesado se hace liviano, y lo muerto revive. Estabas tú malo, pesado, sin fuego de caridad, muerto, y no sabías hacer a nadie una poca de misericordia ni tenías ternura; estabas desmayado con flaqueza, sin esperanza de poder hacer cosa buena, y pesado como muerto. Estando así, dícete Dios: "Hombre, no desmayes; ¿piensas que no has de poder resuscitar? Esfuérzate, que más poderoso soy yo para te salvar, y para te resucitar, y dar vida y alegrarte, que todos tus males para derribarte, perderte y matarte y entristecerte. Más bondad es la mía para hacerte bueno que tu maldad mala para condenarte y hacerte malo".

¡Bendígante, Señor Dios todopoderoso, los cielos y la tierra!¡Cuántos testigos veremos en el día postrero de esto, que sus naos iban ya para ser perder, iban a se hacer pedazos, estaban para se hundir, y soplándolos tu soplo fueron salvas, y llegaron con tranquilidad y seguridad al puerto!¡Cuántos, perdida toda esperanza de vida, resucitó su Espíritu,y dio vida y deseos nuevos, y alegró y confirmó con nueva esperanza!¿Quién hace todo esto?¿El Espíritu Santo, que sopló y llevó hasta Dios sin resistir.

Decía San Pablo puesto en prisiones y cárceles: "No penséis que, porque estoy en esta cárcel preso, estoy desconsolado; hágoos saber que aquí donde estoy en esta cárcel, tengo consuelo para mí y para vosotros y desde aquí consuelo a todos".

Dice Jesucristo en su santo Evangelio: Quien hobiere sed, venga. ¿Qué queréis decir, Señor?¿Qué aguas tenéis para matar la sed a los que a vos vinieren? No hay aguas ni fuentes tan frescas que así maten la sed y refrigeren a los que están sedientos, como el Santo Espíritu de Cristo. Con Él se matan las ansias y sedes de este mundo y se apagan las calores de fuego que nos encienden los deseos para amar y desear cosas de la tierra. Y por eso dice Cristo nuestro Señor: Quien hobiere sed, venga a mí. Viniendo a Él, y bebiendo del agua de su Santo Espíritu, y recibiendo este Consolador y este soplo del Espíritu Santo, será harto, será consolado, será enseñado y lleno de abundancia y guiado sin error y fuera de toda duda.

los que están ya destetados y apartados de los pechos de sus madres; a estos tales enseñará el Espíritu Santo, con éstos se comunica, a éstos se da. Atreveos, hermanos, a destetaros por Dios,atreveos a apartaros de los pechos de vuestras madres, para que seáis discípulos y enseñados en la escuela del Espíritu Santo. Destetaos de vuestra voluntad, de vuestro propio parecer; salíos y apartaos de vosotros mismos, salíos de vuestro natural y de vuestros juicios.

Señor mío y Dios mío,si vos no nos sois amigo, si vos no me ayudáis, si no me favorece vuestra poderosa mano, ¿cómo podré yo hacerlo?¿Cómo podré desarrimarme y destetarme, y apartarme de lo de acá? Y ayudándome vos, todo lo podré, todo lo haré; no habrá cosa que me detenga; todo lo olvidaré, todo lo menospreciaré y lo echaré de mí. Más quiero, Señor, ser penado por vos que alegre con el mundo, más quiero llorar que reír, pues tan gran galardón ha prometido Jesucristo Redemptor, diciendo con su preciosa boca: Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Déjalo todo, hermano, desteta a este tu corazón, apártale de los pechos donde tiene puesto su amor. Algunos destetados suelen volver atrás. Atrévete, hermano, y si alguna cosa te sabe bien, piérdela por nuestro Señor Dios, y di: "Por vuestro amor quiero perder esta alegría, este consuelo, esto que me sabía bien y lo otro que me da contento; todo lo que vos, Señor y mi Dios, quisiéredes que olvide, que aparte, que niegue, que haga, todo lo haré y de todo me apartaré; ayudadme vos, Señor mío y consuelo mío; esforzadme vos, dadme favor".

¿Quién lo pide con corazón ocupado en otras cosas? Dice el glorioso apóstol San Pablo ad Ephesios: ¿Qué me aprovecha ser baptizado y creer en Jesucristo, si no tengo al Espíritu Santo? Si no tengo esta prenda de la promisión de nuestra heredad, ¿qué me valen esotros bienes, por muchos que tenga? Ni el ser baptizado ni el llamarme cristiano es algo sin esto. Así como la circuncisión era señal para el judío, así el baptismo es señal de cristiano en lo de fuera; todo no vale para salvarte, si no tuvieres Espíritu Santo.

el que está baptizado y no tiene el Espíritu Santo, no es legítimo; bastardo es

que no osa ir a fiestas ni a juegos, luego se acuerda de su huésped, y dice: "¿Quién lo servirá?¿Quién le guisará de comer?¿Quién le dará recaudo? Quiero ir a mi casa, no me haya menester, no me eche de menos, no haga falta".

No se puede sufrir en ninguna manera el Espíritu Santo en el espíritu sucio; no pueden vivir juntos... Si has de tomar al Espíritu Santo, todo pecado y suciedad has de echar fuera;

No podéis estar sin Espíritu Santo o espíritu malo.

Ansí es que, pues dejas a Dios, que no solamente se te quite la gracia y virtudes..., sino que te parezca que eres bestia... Que os quiten el reino, que no sepáis qué es devoción ni oración, ni qué es Dios... agora no os sepan bien palabras de Dios ni cosa buena. Conoceos... Que os de corazón de bestia; que perdáis la misericordia... Esto es lo que Job lloraba en nombre del pecador, diciendo: Lo que mi ánima otro tiempo aborrecía, agora lo come.

Dice Dios: "Dejaldos a los locos, que yo les haré que pasen siete años sobre ellos; yo les daré a entender cuán poco valen sin mí... Acá tenían ley en su ánima, no para guadalla, sino para conocer su enfermedad... sino por la maldad y flaqueza humana... teneisos por flacos y malos... Y después no solamente no dejáis aquellos males que tenéis entre manos, pero añadísotros tantos... Esta locura nos tiene echados a perder.

Estaba el hombre debajo de condición de bestia y aun más bajo que bestia. ¿Cómo se puede remediar? Y denle corazón, de Dios.


(continuará)




SERMONES DEL ESPÍRITU SANTO
San Juan de Ávila

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