ALIFA Vuelve el rostro.
CELIMO ¿Qué me quieres?
ALIFA Resuélvete.
CELIMO Ya lo estoy.
ALIFA ¿Celimo!
CELIMO De mármol soy.
ALIFA ¿Sabes quién soy?
CELIMO Mujer eres.
ALIFA ¿Qué es mujer?
CELIMO Mujer, olvido.
ALIFA ¿Eso no más?
CELIMO Y mudanza.
ALIFA Quien nos sigue...
CELIMO ... viento alcanza.
ALIFA Quien nos ama...
CELIMO ... anda perdido.
ALIFA ¿Tú querrás?
CELIMO Bien ando así.
ALIFA ¿Tan libre?
CELIMO Nacílo yo.
ALIFA ¿Que no me has de querer?
CELIMO No.
ALIFA ¿Y que me aborreces?
CELIMO Sí.
ALIFA Pues Mahoma te maldiga;
que dél la venganza espero.
CELIMO Mientras a ninguna quiero,
no hay remedio que me obliga.
El Cerco de Santa Fe, Lope de Vega
September 22, 2014
September 20, 2014
LA VIDA AMOROSA EN EL TURBOCONSUMISMO
Al cabo de cincuenta años hay una oleada de escritos que atribuyen a la liberación sexual el chantaje de la erección permanente, el estajanovismo del hedonismo, la tiranía de lo genital, la dictadura del coito. ¿Creéis que habéis conquistado la libertad? Craso error, porque nuestra época nos ordena sistemáticamente experimentarlo todo, que nos liberemos de los bloqueos e inhibiciones, que gocemos al máximo, que seamos una especie de atletas de la libido. Por lo visto, bajo la apariencia de la permisividad progresa la ferocidad de las normas de la excelencia mensurable, un hedonismo cuantitativo y obligatorio que más que desinhibir a los individuos, los acompleja.
¿Qué queda, en estas condiciones, de los juegos delicados y poéticos del amor? En la era del porno y la sexología, afirman los decepcionados de la permisividad, no tenemos ya más que un erotismo hiperrealista y obsesivo, deshumanizado, deslastrado de la dimensión racional con el otro. La verborrea emancipadora y el hedonismo cultural se aúnan para destruir el contenido afectivo de la sexualidad, reduciendo ésta a un savoir-faire técnico, a una relación contractual pobre y despoetizada, sin imaginación ni afecto. Mientras crecen la deserotización del mundo y la impersonalidad de la relación con el otro, la fase III transforma a los individuos en faltos de amor, en sujetos calculadores, incapaces de establecer vínculos reales entre ellos. En la lista de proezas de Super(wo)man podría figurar ahora el haber decapitado al cariñoso Cupido.
Sin duda, la fase III se caracteriza por el aumento de los hogares de un solo individuo. Pero no por eso han desaparecido el ideal de la pareja, el deseo de vivir un gran amor, los sueños secretos del Príncipe Azul. Antes bien, son omnipresentes. Se ha acabado el modelo fusionado del amor, no del ideal amoroso. Casi dos de cada tres mujeres dicen que no podrían tener relaciones sexuales con nadie sin amarlo, tres de cada cuatro franceses emparejados desde hace menos de dos años se declaran muy enamorados de su pareja. Ni siquiera entre los adolescentes pueden las relaciones íntimas eludir una referencia, por ligera que sea, a los sentimientos y al amor, para velar la desnudez de la pulsión, pues las chicas dicen que desearían que los chicos reconocieran lo que sienten, expresándolo con palabras.
Lo que califica a la fase III no es tanto la desimbolización y el colapso efectivo cuanto la psicologización de masas de la sexualidad y la vida en pareja.
Pero aunque la idea de cultura antisentimental tropiece con los hechos, hay en marcha transformaciones de fondo que llevan la impronta de la sociedad de hiperconsumo. Cada vez son más los hombres y mujeres que reconocen tener dificultades para amar de un modo prolongado y se muestran escépticos ante la posibilidad de amar a la misma persona toda la vida. Desde este punto de vista, lo más notable no es tanto el sexo por el sexo ni el crecimiento relativo de las parejas sexuales como la multiplicación de las historias amorosas. Al final se anda menos de aventura sexual en aventura sexual que de historia amorosa en historia amorosa. Por un lado, el ideal amoroso es un cortafuegos ante el consumo-mundo; por otro, la vida sentimental tiende a alinearse con la temporalidad efímera y acelerada del hiperconsumo. No hay anulación de la dimensión afectiva sino una vida amorosa que se está estructurando como el turboconsumismo, por el destronamiento del mito del amor eterno, la descalificación de los ideales de sacrificio, el aumento de las relaciones temporales, la inestabilidad y el zapeo de los corazones.
Consumismo sentimental que podrá ser cualquier cosa menos eufórica, dado que produce sensación de vacío, decepción, resentimiento, heridas íntimas. Luego si hay un consumo hedonista, también existe una dimensión sismográfica del hiperconsumo, dominada por la repetida alternancia de felicidad y tristeza, exaltación y abatimiento.
_________
No responsabilicemos a la era del sexo-placer de todos los males.
Seamos sinceros: ¿quién quiere realmente volver atrás?
El cambio es manifiesto en relación con estas épocas pasadas: todas las encuestas disponibles señalan que las mujeres, en la relación amorosa, se han vuelto más activas y más hedonistas; al mismo tiempo ha aumentado la duración del coito y de los preliminares. Si se enfoca la cuestión desde el punto de vista femenino, todo invita a pensar que el sexo aparece, más que antes en cualquier caso, como una fuente de alegrías y placeres.
Hay que prestar atención al detalle: al producir indiferencia, ironía o aburrimiento, el sexo eficaz, liberado de la dimensión subjetiva y emocional, apenas encuentra eco en el universo femenino. Hay que observar que, al menos entre las mujeres, su influencia es muy reducida y que no ha conseguido destronar la primacía de la relación afectiva con el otro.
En el contexto de la vida sexual, el individualismo actual no coincide con el cada cual a la suya, sino, muy al contrario, con un ideal de intercambio de placeres, de escucha del deseo del otro, de atención a sus ritmos y preferencias. En las situaciones íntimas se ha vuelto normal hablar de la libido de la mujer, ya que los amantes expresan ahora sus expectativas y sus gustos, se corrigen entre sí. Lo que califica la cultura erótica en la hipermodernidad no es la orden de ser eficaz, sino un ideal de reciprocidad hedonista que comporta un modelo de comunicación interpersonal.
El aggiornamento del imaginario del bienestar se expresa también en las mutaciones masculinas del modelo donjuanesco. Multitud de indicios, en efecto, señalan que las nuevas generaciones están menos obsesionadas por las conquistas femeninas y valoran más la vida en pareja, los sentimientos y la calidad de la relación. El Don Juan sediento de proezas amorosas ya no es el modelo del individuo hipermoderno: es como si, al privilegiar ahora lo relacional, la escucha y la comunicación intimista, los varones tuvieran menos interés por hacerse los grandes seductores.
¿Y si los deconstructores de la tiranía del placer hubieran sido los primeros engañados? Pues ¿qué significan las reivindicaciones femeninas del placer sino la negativa a una vida sexual que se reduce a una obligación o a un ritual fastidioso, negativa a someterse al placer obligatorio y la obsesión comparativa toman la parte por el todo, la espuma por la ola de fondo, pues de lo que se trata es de las nuevas aspiraciones a la felicidad individual. ¿Por qué hablar de dictadura del orgasmo cuando lo que está en juego es vivir una sexualidad no atrofiada y plena?¿Qué hay de despótico en celebrar la finalidad hedonista de la sexualidad?¿No es aquí donde está su principal valor? El contrasentido salta a la vista: lo que estructura la nueva cultura libidinal no es el mandato de lo cuantitativo, sino la búsqueda cualitativa de vivencias. Si este análisis es exacto, hay que interpretar la revolución sexual como una de las fuerzas que han servido no para poner en órbita el estajanovismo libidinal, sino para promover el imaginario de la calidad de vida de las personas.
__________________
Desdicha sexual y afectiva que deriva del alineamiento del orden erótico con el económico. Así como el liberalismo económico produce una nueva pobreza, también el liberalismo sexual engendra un neopauperismo libidinal y afectivo. En este universo hipercompetitivo, solo unos cuantos sacan provecho de la liberación de las costumbres, ya que la mayoría está condenada a la soledad, a la frustración, a avergonzarse de sí misma. Como si no fuera suficiente el horror económico, ahora lo vemos de la mano con el horror libidinal. Al fin y al cabo, el individualismo y el liberalismo cultural no han hecho sino aislar paulatinamente a las personas, volverlas egocéntricas, incapaces de hacer feliz al otro. Lejos de haber potenciado la felicidad de los sentidos, la revolución sexual produjo un tremendo alud de frustraciones y malestar. Liberación de los cuerpos, desamparo de los seres.
Para finalizar, no vivimos tanto el fracaso de la revolución sexual como los límites rigurosamente infranqueables del PROYECTO POLÍTICO DE PLENITUD LIBIDINAL UNIVERSAL. La ilusión fue creer que podía ser un progreso ilimitado, un avance ininterrumpido, irreversible, universal, hacia la felicidad erótica. En las sociedades individualistas, donde la vida sexual está libre de imposiciones colectivas, las exclusiones, las frustraciones y las insatisfacciones no son anomalías, son realidades imposibles de suprimir porque proceden de la propia dinámica de la individualización. Puesto que los individuos se gobiernan solos, son sujetos de decisiones, pero también, por desgracia, víctimas de las leyes del amor y del azar, de los mecanismos de las preferencias y los desdenes, las atracciones y las repulsiones, los enlaces y los desenlaces. Las leyes de la competencia interindividual, de las libres inclinaciones y aversiones de los individuos crean perdedores de manera inevitable. Aquí es válida la idea de ampliación del ámbito de lucha (Michel Houellebecq). Aunque la revolución sexual derribó los principios victorianos que encuadraban los comportamientos individuales, no consiguió impulsar el deseo de todos por todos, la armonía o coincidencia de apetitos, la igual deseabilidad de cada uno. Las máscaras han caído: evidentemente, todo no es político. Es imposible concebir la felicidad erótica como resultado mecánico de una liberación colectiva, ya que depende de la seducción de las personas, de las preferencias y gustos de cada cual, de la alquimia de los cuerpos y las almas individuales. Está claro que la revolución que prometía poner fin a la desdicha sexual no llegará al despotismo de la eficacia, proceden de la cultura de los individuos autónomos, que disponen de sí mismos en un mercado desregulado.
No nos engañemos: lo que entorpece la plenitud libidinal no son las normas atléticas del sexo, sino, mucho más crudamente, la ausencia de vida sexual, la soledad y también los descensos del deseo del otro, la incomprensión en la pareja, el desencanto amoroso. La satisfacción que se obtiene de la vida sexual no se reduce al número de orgasmos: está relacionada con el deseo del otro, con complicidades, con el encanto de la seducción, con la intensidad de los sentimientos por el otro.
Fenómenos que el tiempo, por lo general, acaba estropeando. Así pues, la satisfacción erótica disminuye con la duración de la pareja, con la vulgaridad de la vida cotidiana, con la rutinización de las relaciones y las heridas de cada uno. No buscamos la explicación de la disminución del sexo o de la desaparición del deseo en los mandatos del hedonismo obligatorio, cuando la razón se encuentra sobre todo en la labor corrosiva del propio tiempo. ¿Tiranía de Super(wo)man? Aún está lejos de hallarse en condiciones de rivalizar con el empuje, más lento pero inigualado, de Cronos.
LA FELICIDAD PARADÓJICA
Gilles Lipovetsky
¿Qué queda, en estas condiciones, de los juegos delicados y poéticos del amor? En la era del porno y la sexología, afirman los decepcionados de la permisividad, no tenemos ya más que un erotismo hiperrealista y obsesivo, deshumanizado, deslastrado de la dimensión racional con el otro. La verborrea emancipadora y el hedonismo cultural se aúnan para destruir el contenido afectivo de la sexualidad, reduciendo ésta a un savoir-faire técnico, a una relación contractual pobre y despoetizada, sin imaginación ni afecto. Mientras crecen la deserotización del mundo y la impersonalidad de la relación con el otro, la fase III transforma a los individuos en faltos de amor, en sujetos calculadores, incapaces de establecer vínculos reales entre ellos. En la lista de proezas de Super(wo)man podría figurar ahora el haber decapitado al cariñoso Cupido.
Sin duda, la fase III se caracteriza por el aumento de los hogares de un solo individuo. Pero no por eso han desaparecido el ideal de la pareja, el deseo de vivir un gran amor, los sueños secretos del Príncipe Azul. Antes bien, son omnipresentes. Se ha acabado el modelo fusionado del amor, no del ideal amoroso. Casi dos de cada tres mujeres dicen que no podrían tener relaciones sexuales con nadie sin amarlo, tres de cada cuatro franceses emparejados desde hace menos de dos años se declaran muy enamorados de su pareja. Ni siquiera entre los adolescentes pueden las relaciones íntimas eludir una referencia, por ligera que sea, a los sentimientos y al amor, para velar la desnudez de la pulsión, pues las chicas dicen que desearían que los chicos reconocieran lo que sienten, expresándolo con palabras.
Lo que califica a la fase III no es tanto la desimbolización y el colapso efectivo cuanto la psicologización de masas de la sexualidad y la vida en pareja.
Pero aunque la idea de cultura antisentimental tropiece con los hechos, hay en marcha transformaciones de fondo que llevan la impronta de la sociedad de hiperconsumo. Cada vez son más los hombres y mujeres que reconocen tener dificultades para amar de un modo prolongado y se muestran escépticos ante la posibilidad de amar a la misma persona toda la vida. Desde este punto de vista, lo más notable no es tanto el sexo por el sexo ni el crecimiento relativo de las parejas sexuales como la multiplicación de las historias amorosas. Al final se anda menos de aventura sexual en aventura sexual que de historia amorosa en historia amorosa. Por un lado, el ideal amoroso es un cortafuegos ante el consumo-mundo; por otro, la vida sentimental tiende a alinearse con la temporalidad efímera y acelerada del hiperconsumo. No hay anulación de la dimensión afectiva sino una vida amorosa que se está estructurando como el turboconsumismo, por el destronamiento del mito del amor eterno, la descalificación de los ideales de sacrificio, el aumento de las relaciones temporales, la inestabilidad y el zapeo de los corazones.
Consumismo sentimental que podrá ser cualquier cosa menos eufórica, dado que produce sensación de vacío, decepción, resentimiento, heridas íntimas. Luego si hay un consumo hedonista, también existe una dimensión sismográfica del hiperconsumo, dominada por la repetida alternancia de felicidad y tristeza, exaltación y abatimiento.
_________
No responsabilicemos a la era del sexo-placer de todos los males.
Seamos sinceros: ¿quién quiere realmente volver atrás?
El cambio es manifiesto en relación con estas épocas pasadas: todas las encuestas disponibles señalan que las mujeres, en la relación amorosa, se han vuelto más activas y más hedonistas; al mismo tiempo ha aumentado la duración del coito y de los preliminares. Si se enfoca la cuestión desde el punto de vista femenino, todo invita a pensar que el sexo aparece, más que antes en cualquier caso, como una fuente de alegrías y placeres.
Hay que prestar atención al detalle: al producir indiferencia, ironía o aburrimiento, el sexo eficaz, liberado de la dimensión subjetiva y emocional, apenas encuentra eco en el universo femenino. Hay que observar que, al menos entre las mujeres, su influencia es muy reducida y que no ha conseguido destronar la primacía de la relación afectiva con el otro.
En el contexto de la vida sexual, el individualismo actual no coincide con el cada cual a la suya, sino, muy al contrario, con un ideal de intercambio de placeres, de escucha del deseo del otro, de atención a sus ritmos y preferencias. En las situaciones íntimas se ha vuelto normal hablar de la libido de la mujer, ya que los amantes expresan ahora sus expectativas y sus gustos, se corrigen entre sí. Lo que califica la cultura erótica en la hipermodernidad no es la orden de ser eficaz, sino un ideal de reciprocidad hedonista que comporta un modelo de comunicación interpersonal.
El aggiornamento del imaginario del bienestar se expresa también en las mutaciones masculinas del modelo donjuanesco. Multitud de indicios, en efecto, señalan que las nuevas generaciones están menos obsesionadas por las conquistas femeninas y valoran más la vida en pareja, los sentimientos y la calidad de la relación. El Don Juan sediento de proezas amorosas ya no es el modelo del individuo hipermoderno: es como si, al privilegiar ahora lo relacional, la escucha y la comunicación intimista, los varones tuvieran menos interés por hacerse los grandes seductores.
¿Y si los deconstructores de la tiranía del placer hubieran sido los primeros engañados? Pues ¿qué significan las reivindicaciones femeninas del placer sino la negativa a una vida sexual que se reduce a una obligación o a un ritual fastidioso, negativa a someterse al placer obligatorio y la obsesión comparativa toman la parte por el todo, la espuma por la ola de fondo, pues de lo que se trata es de las nuevas aspiraciones a la felicidad individual. ¿Por qué hablar de dictadura del orgasmo cuando lo que está en juego es vivir una sexualidad no atrofiada y plena?¿Qué hay de despótico en celebrar la finalidad hedonista de la sexualidad?¿No es aquí donde está su principal valor? El contrasentido salta a la vista: lo que estructura la nueva cultura libidinal no es el mandato de lo cuantitativo, sino la búsqueda cualitativa de vivencias. Si este análisis es exacto, hay que interpretar la revolución sexual como una de las fuerzas que han servido no para poner en órbita el estajanovismo libidinal, sino para promover el imaginario de la calidad de vida de las personas.
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Desdicha sexual y afectiva que deriva del alineamiento del orden erótico con el económico. Así como el liberalismo económico produce una nueva pobreza, también el liberalismo sexual engendra un neopauperismo libidinal y afectivo. En este universo hipercompetitivo, solo unos cuantos sacan provecho de la liberación de las costumbres, ya que la mayoría está condenada a la soledad, a la frustración, a avergonzarse de sí misma. Como si no fuera suficiente el horror económico, ahora lo vemos de la mano con el horror libidinal. Al fin y al cabo, el individualismo y el liberalismo cultural no han hecho sino aislar paulatinamente a las personas, volverlas egocéntricas, incapaces de hacer feliz al otro. Lejos de haber potenciado la felicidad de los sentidos, la revolución sexual produjo un tremendo alud de frustraciones y malestar. Liberación de los cuerpos, desamparo de los seres.
Para finalizar, no vivimos tanto el fracaso de la revolución sexual como los límites rigurosamente infranqueables del PROYECTO POLÍTICO DE PLENITUD LIBIDINAL UNIVERSAL. La ilusión fue creer que podía ser un progreso ilimitado, un avance ininterrumpido, irreversible, universal, hacia la felicidad erótica. En las sociedades individualistas, donde la vida sexual está libre de imposiciones colectivas, las exclusiones, las frustraciones y las insatisfacciones no son anomalías, son realidades imposibles de suprimir porque proceden de la propia dinámica de la individualización. Puesto que los individuos se gobiernan solos, son sujetos de decisiones, pero también, por desgracia, víctimas de las leyes del amor y del azar, de los mecanismos de las preferencias y los desdenes, las atracciones y las repulsiones, los enlaces y los desenlaces. Las leyes de la competencia interindividual, de las libres inclinaciones y aversiones de los individuos crean perdedores de manera inevitable. Aquí es válida la idea de ampliación del ámbito de lucha (Michel Houellebecq). Aunque la revolución sexual derribó los principios victorianos que encuadraban los comportamientos individuales, no consiguió impulsar el deseo de todos por todos, la armonía o coincidencia de apetitos, la igual deseabilidad de cada uno. Las máscaras han caído: evidentemente, todo no es político. Es imposible concebir la felicidad erótica como resultado mecánico de una liberación colectiva, ya que depende de la seducción de las personas, de las preferencias y gustos de cada cual, de la alquimia de los cuerpos y las almas individuales. Está claro que la revolución que prometía poner fin a la desdicha sexual no llegará al despotismo de la eficacia, proceden de la cultura de los individuos autónomos, que disponen de sí mismos en un mercado desregulado.
No nos engañemos: lo que entorpece la plenitud libidinal no son las normas atléticas del sexo, sino, mucho más crudamente, la ausencia de vida sexual, la soledad y también los descensos del deseo del otro, la incomprensión en la pareja, el desencanto amoroso. La satisfacción que se obtiene de la vida sexual no se reduce al número de orgasmos: está relacionada con el deseo del otro, con complicidades, con el encanto de la seducción, con la intensidad de los sentimientos por el otro.
Fenómenos que el tiempo, por lo general, acaba estropeando. Así pues, la satisfacción erótica disminuye con la duración de la pareja, con la vulgaridad de la vida cotidiana, con la rutinización de las relaciones y las heridas de cada uno. No buscamos la explicación de la disminución del sexo o de la desaparición del deseo en los mandatos del hedonismo obligatorio, cuando la razón se encuentra sobre todo en la labor corrosiva del propio tiempo. ¿Tiranía de Super(wo)man? Aún está lejos de hallarse en condiciones de rivalizar con el empuje, más lento pero inigualado, de Cronos.
LA FELICIDAD PARADÓJICA
Gilles Lipovetsky
GARCIA DE RESENDE (1474)
Born c. 1470 Évora.
Died Feb. 3, 1536 Évora.
Poet, chronicler and editor whose life was spent in the service of the Portuguese court during the period of splendour and achievement under John II, Manuel I and John III.
He began to serve John II as a page at the age of ten becoming his private secretary in 1491.
He continued to enjoy royal favour under King Manuel and later under John III.
In 1498 he accompanied Manuel to Castilla and in 1514 went to Rome with the admiral Tristâo da Cunha, as secretary and treasurer of the famous embassy sent by the King of Portugal to offer the tribute of the East at the feet of Pope Leo X.
Resende´s Crónica de D. Joao II (1545) though largely plagiarized from a work by Rui de Pina (c. 1440-c. 1523), contains personal anecdotes that give it special interest.
Much of his work provides insight into the social life and manners of the period.
In the 300 stanzas of his Miscelánea he surveys with wonder and pride -and not without social criticism- some of the notable events (including the great Portuguese discoveries) of the age in which he lived.
The Cancioneiro Geral (1516), a vast anthology edited by Resende also containing compositions of his own, is the chief source of knowledge of late medieval Portuguese verse.
Died Feb. 3, 1536 Évora.
Poet, chronicler and editor whose life was spent in the service of the Portuguese court during the period of splendour and achievement under John II, Manuel I and John III.
He began to serve John II as a page at the age of ten becoming his private secretary in 1491.
He continued to enjoy royal favour under King Manuel and later under John III.
In 1498 he accompanied Manuel to Castilla and in 1514 went to Rome with the admiral Tristâo da Cunha, as secretary and treasurer of the famous embassy sent by the King of Portugal to offer the tribute of the East at the feet of Pope Leo X.
Resende´s Crónica de D. Joao II (1545) though largely plagiarized from a work by Rui de Pina (c. 1440-c. 1523), contains personal anecdotes that give it special interest.
Much of his work provides insight into the social life and manners of the period.
In the 300 stanzas of his Miscelánea he surveys with wonder and pride -and not without social criticism- some of the notable events (including the great Portuguese discoveries) of the age in which he lived.
The Cancioneiro Geral (1516), a vast anthology edited by Resende also containing compositions of his own, is the chief source of knowledge of late medieval Portuguese verse.
NIKOLAY VASILYEVICH REPNIN (1774)
Diplomat and military officer who served the empress Catherine II the Great by greatly increasing Russian influence over Poland before that country was partitioned and who later distinguished himself in the wars against the Turks.
The grandson of Anikita Ivanovich Repnin who had been a noted general during the reign of Peter I the Great he entered the army and in 1762 was appointed ambassador to Berlin by Peter III.
In November 1763 Catherine (who had overthrown Peter in mid-1762) transferred him to Warsaw where he tried to assert Russian dominance over the weak Polish government.
In pursuit of this goal he encouraged the formation of the Confederation of Radom (June 1767) an armed league consisting of pro-Russian Polish magnates who opposed their king and his efforts to strengthen the Polish political system by reducing their powers. When the confederation seized Warsaw and summoned a Sejm (Parliament or Diet, 1768) Repnin with the aid of Russian troops compelled the Sejm to renounce all reform programs, grant full political and religious liberties, and accept the principle that Russia had the right to intervene if these provision were violated.
As a consequence civil war broke out in Poland and the Ottoman Empire declared war on Russia. Repnin was removed from his post in Warsaw and sent to fight the Turks (1768).
After successfully leading a force operating in Moldavia and Walachia he was made supreme commander of the Russian armies in Walachia (1771) and defeated the Turks at Bucharest. After a quarrel with his commander in chief Count P.A. Rumyantsev he resigned his command but later participated in the capture of Silistra (1774) and in the negotiations that led to the Treaty of Küçük Kaynarca which ended the war in 1774.
Assigned then to the post of ambassador to the Ottoman Empire (1775-76) he later served as Russian plenipotentiary at the Congress of Teschen (March-May 1779) which ended the War of the Bavarian Succesion.
When war again broke out between Russia and the Turks (1787) he distinguished himself as one of the most outstanding Russian commanders. He defeated the Turks on the Salaca River, capturing the entire camp of the commander in chief Hasan Pasa, shutting Hasan up in the Turkish stronghold of Ismail, and failing to defeat him completely only because of the restrictive orders of the Russian commander in chief G.A. Potemkin.
Succeeding Potemkin in 1791 he routed the grand vizier at Machin and thereby forced the Turks to accept the truce of Galati (Aug. 11, 1791).
In 1794 Repnin was appointed governor general of the Lithuanian provinces which Russia had acquired in the partitions of Poland.
Subsequently the emperor Paul I promoted him to the rank of field marshall (1796) and sent him on diplomatic missions to Austria and Prussia (1798) in an attempt to draw them into an alliance against revolutionary France.
Unsuccessful Repnin was dismissed from the service upon his return to Russia.
The grandson of Anikita Ivanovich Repnin who had been a noted general during the reign of Peter I the Great he entered the army and in 1762 was appointed ambassador to Berlin by Peter III.
In November 1763 Catherine (who had overthrown Peter in mid-1762) transferred him to Warsaw where he tried to assert Russian dominance over the weak Polish government.
In pursuit of this goal he encouraged the formation of the Confederation of Radom (June 1767) an armed league consisting of pro-Russian Polish magnates who opposed their king and his efforts to strengthen the Polish political system by reducing their powers. When the confederation seized Warsaw and summoned a Sejm (Parliament or Diet, 1768) Repnin with the aid of Russian troops compelled the Sejm to renounce all reform programs, grant full political and religious liberties, and accept the principle that Russia had the right to intervene if these provision were violated.
As a consequence civil war broke out in Poland and the Ottoman Empire declared war on Russia. Repnin was removed from his post in Warsaw and sent to fight the Turks (1768).
After successfully leading a force operating in Moldavia and Walachia he was made supreme commander of the Russian armies in Walachia (1771) and defeated the Turks at Bucharest. After a quarrel with his commander in chief Count P.A. Rumyantsev he resigned his command but later participated in the capture of Silistra (1774) and in the negotiations that led to the Treaty of Küçük Kaynarca which ended the war in 1774.
Assigned then to the post of ambassador to the Ottoman Empire (1775-76) he later served as Russian plenipotentiary at the Congress of Teschen (March-May 1779) which ended the War of the Bavarian Succesion.
When war again broke out between Russia and the Turks (1787) he distinguished himself as one of the most outstanding Russian commanders. He defeated the Turks on the Salaca River, capturing the entire camp of the commander in chief Hasan Pasa, shutting Hasan up in the Turkish stronghold of Ismail, and failing to defeat him completely only because of the restrictive orders of the Russian commander in chief G.A. Potemkin.
Succeeding Potemkin in 1791 he routed the grand vizier at Machin and thereby forced the Turks to accept the truce of Galati (Aug. 11, 1791).
In 1794 Repnin was appointed governor general of the Lithuanian provinces which Russia had acquired in the partitions of Poland.
Subsequently the emperor Paul I promoted him to the rank of field marshall (1796) and sent him on diplomatic missions to Austria and Prussia (1798) in an attempt to draw them into an alliance against revolutionary France.
Unsuccessful Repnin was dismissed from the service upon his return to Russia.
September 19, 2014
LA GUERRA SECRETA Y LA RELACIÓN ANÍMICA ENTRE LOS SEXOS
I
He aquí la secreta guerra de los sexos, guerra eterna que existe desde que hay sexos, guerra silenciosa, amarga, sin cuartel ni merced.
(La decadencia de Occidente, Oswald Spengler)
La discusión del problema sexual es, a la verdad, solamente el comienzo, algo brusco, de un problema mucho más profundo, frente al cual palidece la importancia del problema social: es el problema de la relación anímica entre los sexos.
(Realidad del alma, C.G. Jung)
II
LA MUJER
Españolito que vienes al mundo te salve Dios/ una mujer ha de hacerte trizas el corazón.
DOS TENDENCIAS
Dos tendencias de mujeres: las matriarcales y las sibilinas.
LA MATERNIDAD SE ENCUENTRA EVIDENCIADA POR EL PARTO
Mater certa, pater incertus.
EL SEXO
La influencia que sobre el psiquismo ejerce el factor sexual y la dominación de un sexo sobre el otro.
NATURALEZA Y LIBERTAD
El hombre siente a través de la mujer y la mujer piensa a través del hombre.
La mujer está más cerca de la Naturaleza y de la Técnica.
¿Y el hombre de la Vida en Libertad y de la Razón?
LA VIDA
El hombre nace y muere solamente.
La mujer, además, tiene entre su principio y su fin una floración carnal.
Intermedio violentamente físico, hondamente humano y trascendente, que es el de dar vida a otra vida.
LAS SEPARACIONES
Las mujeres de la transición sin precaución se entregaban al amor confiadamente, como si no hubiera una lucha entre demonios y espíritus de nefastos resultados, ahora separadas y aherrojadas por ellos temen al amor.
LAS MURALLAS DE LAS MUJERES
Ni murallas ni fortificaciones presencian su defensa.
LA MUJER MÉDICA
En épocas pasadas, también las sociedades europeas creyeron muchas veces que las mujeres poseían poderes curativos naturales, aunque desgraciadamente fueran en ocasiones consideradas brujas peligrosas.
LA MIRADA DESCIFRADORA
Las mujeres son mejores a la hora de descifrar emociones mirando a la cara.
Las mujeres resultaron ligeramente más sensibles a la tristeza en las caras masculinas.
Los hombres se mostraron extremadamente insensibles a percibir las expresiones de infelicidad en las caras femeninas. Ellas mirando a la cara descifran emociones.
ADEMÁS DE SU OLFATO Y DE LA INFORMACIÓN DEL COTILLEO
Las mujeres primitivas probablemente utilizaran su extraordinario sentido del oído para escuchar también a sus parejas y amantes, porque tenían que discernir si estos hombres eran honrados, afectuosos y paternales antes de darles hijos y dedicar su vida a multiplicar los genes de ese hombre.
LAS PROSTITUTAS
Un trabajo más.
La mayoría, sin embargo, coincidía en que ciertos clientes las excitaban. Una de ella resumió lo que parecía ser el consenso. En un buen día, tengo unos cinco clientes y frecuentemente tengo un orgasmo con uno de ellos.
El dinero es sexy, dicen las call-girls.
Tras charlas informalmente con muchas mujeres al respecto, se llega a la conclusión de que bastantes de ellas se dedicarían a la prostitución a tiempo parcial si estuvieran totalmente seguras de que no iban a sufrir daños físicos, ni ser descubiertas, ni contraer ninguna enfermedad, ni quedarse embarazadas y de que iban a estar muy bien remuneradas.
UN AMOR PARA TODA LA VIDA
Como señalaba Nietzsche, el cristianismo envenenó a Eros.
El orgasmo ha sustituido a la Cruz como objeto de los anhelos e imagen de su satisfacción.
UN AMOR CEREBRAL
Esperamos poder establecer qué regiones del cerebro se activan cuando una persona poseída por el amor piensa en su amado o amada.
EL AMOR ROMÁNTICO
El amor romántico tiene ciertas propiedades universales, entre las que se cuentan un aumento de la energía y un incremento de la atención, que se centra en el sujeto adorado. Parece que hombres y mujeres sienten esta obsesión en una proporción a grandes rasgos similar. Y al menos dos de los elementos químicos estimulantes que se generan en el cerebro, la dopamina y la norepinefrina, parecen tener algo que ver con el sentimiento de la pasión romántica.
(Nota de Jorge. en la adolescencia se da el amor romántico y el apetito sexual como dos sentimientos iguales?)
UN AMOR ESPECIAL
Una mayoría decía que no les apetecía salir con nadie más que su persona amada.
Sus corazones estaban colmados y no había sitio para nadie más.
UN AMOR OBSESIVO Y QUE CAMBIA EL HUMOR
Me he enamorado. Estoy trastornado.
Los hombres y las mujeres enamorados no solo se recrean en pequeños aspectos de la personalidad y el físico de la persona amada, sino que también se centran en los momentos que han pasado junto a ella.
UN AMOR QUE BUSCA UNIÓN Y COMUNIÓN
Los poseídos por el amor suplican que su amor sea correspondido.
La mayoría afirmaba que cuando les atraía mucho una persona diseccionaban todo lo que ésta hacía o decía en busca de algún signo relativo a lo que sentían por ellos.
He aquí la secreta guerra de los sexos, guerra eterna que existe desde que hay sexos, guerra silenciosa, amarga, sin cuartel ni merced.
(La decadencia de Occidente, Oswald Spengler)
La discusión del problema sexual es, a la verdad, solamente el comienzo, algo brusco, de un problema mucho más profundo, frente al cual palidece la importancia del problema social: es el problema de la relación anímica entre los sexos.
(Realidad del alma, C.G. Jung)
II
LA MUJER
Españolito que vienes al mundo te salve Dios/ una mujer ha de hacerte trizas el corazón.
DOS TENDENCIAS
Dos tendencias de mujeres: las matriarcales y las sibilinas.
LA MATERNIDAD SE ENCUENTRA EVIDENCIADA POR EL PARTO
Mater certa, pater incertus.
EL SEXO
La influencia que sobre el psiquismo ejerce el factor sexual y la dominación de un sexo sobre el otro.
NATURALEZA Y LIBERTAD
El hombre siente a través de la mujer y la mujer piensa a través del hombre.
La mujer está más cerca de la Naturaleza y de la Técnica.
¿Y el hombre de la Vida en Libertad y de la Razón?
LA VIDA
El hombre nace y muere solamente.
La mujer, además, tiene entre su principio y su fin una floración carnal.
Intermedio violentamente físico, hondamente humano y trascendente, que es el de dar vida a otra vida.
LAS SEPARACIONES
Las mujeres de la transición sin precaución se entregaban al amor confiadamente, como si no hubiera una lucha entre demonios y espíritus de nefastos resultados, ahora separadas y aherrojadas por ellos temen al amor.
LAS MURALLAS DE LAS MUJERES
Ni murallas ni fortificaciones presencian su defensa.
LA MUJER MÉDICA
En épocas pasadas, también las sociedades europeas creyeron muchas veces que las mujeres poseían poderes curativos naturales, aunque desgraciadamente fueran en ocasiones consideradas brujas peligrosas.
LA MIRADA DESCIFRADORA
Las mujeres son mejores a la hora de descifrar emociones mirando a la cara.
Las mujeres resultaron ligeramente más sensibles a la tristeza en las caras masculinas.
Los hombres se mostraron extremadamente insensibles a percibir las expresiones de infelicidad en las caras femeninas. Ellas mirando a la cara descifran emociones.
ADEMÁS DE SU OLFATO Y DE LA INFORMACIÓN DEL COTILLEO
Las mujeres primitivas probablemente utilizaran su extraordinario sentido del oído para escuchar también a sus parejas y amantes, porque tenían que discernir si estos hombres eran honrados, afectuosos y paternales antes de darles hijos y dedicar su vida a multiplicar los genes de ese hombre.
LAS PROSTITUTAS
Un trabajo más.
La mayoría, sin embargo, coincidía en que ciertos clientes las excitaban. Una de ella resumió lo que parecía ser el consenso. En un buen día, tengo unos cinco clientes y frecuentemente tengo un orgasmo con uno de ellos.
El dinero es sexy, dicen las call-girls.
Tras charlas informalmente con muchas mujeres al respecto, se llega a la conclusión de que bastantes de ellas se dedicarían a la prostitución a tiempo parcial si estuvieran totalmente seguras de que no iban a sufrir daños físicos, ni ser descubiertas, ni contraer ninguna enfermedad, ni quedarse embarazadas y de que iban a estar muy bien remuneradas.
UN AMOR PARA TODA LA VIDA
Como señalaba Nietzsche, el cristianismo envenenó a Eros.
El orgasmo ha sustituido a la Cruz como objeto de los anhelos e imagen de su satisfacción.
UN AMOR CEREBRAL
Esperamos poder establecer qué regiones del cerebro se activan cuando una persona poseída por el amor piensa en su amado o amada.
EL AMOR ROMÁNTICO
El amor romántico tiene ciertas propiedades universales, entre las que se cuentan un aumento de la energía y un incremento de la atención, que se centra en el sujeto adorado. Parece que hombres y mujeres sienten esta obsesión en una proporción a grandes rasgos similar. Y al menos dos de los elementos químicos estimulantes que se generan en el cerebro, la dopamina y la norepinefrina, parecen tener algo que ver con el sentimiento de la pasión romántica.
(Nota de Jorge. en la adolescencia se da el amor romántico y el apetito sexual como dos sentimientos iguales?)
UN AMOR ESPECIAL
Una mayoría decía que no les apetecía salir con nadie más que su persona amada.
Sus corazones estaban colmados y no había sitio para nadie más.
UN AMOR OBSESIVO Y QUE CAMBIA EL HUMOR
Me he enamorado. Estoy trastornado.
Los hombres y las mujeres enamorados no solo se recrean en pequeños aspectos de la personalidad y el físico de la persona amada, sino que también se centran en los momentos que han pasado junto a ella.
UN AMOR QUE BUSCA UNIÓN Y COMUNIÓN
Los poseídos por el amor suplican que su amor sea correspondido.
La mayoría afirmaba que cuando les atraía mucho una persona diseccionaban todo lo que ésta hacía o decía en busca de algún signo relativo a lo que sentían por ellos.
September 17, 2014
RENÉ I D´ANJOU (1447-74)
Prince who was not only titular king of Naples from 1435 to 1442 but also duke consort of Lorraine from 1431 to 1453.
The second son of Louis II duc d´Anjou and Yolanda of Aragon he spent his youth asserting and defending his dynastic claims.
When Joan II of Naples died in February 1435 he was her heir.
After being released from prison by his rival for territory on France´s eastern frontier Philip the Good of Burgundy he sailed in 1438 for Naples which his wife Isabella of Lorraine had been defending against Alfonso V of Aragon.
Besieged in Naples he abandoned the city in June 1442 and returned to Provence a county inherited from his father.
In order to recover Maine from the English for his younger brother Charles he took part in the Anglo-French negotiations begun at Tours in April 1444.
These led to the marriage of his younger daughter Margaret of Anjou to the English king Henry VI in 1445 but Maine eventually had to be won back by force of arms.
Meanwhile Charles VII of France had helped René pacify Lorraine which passed to René´s son John of Calabria on Isabella´s death in 1453.
After his expedition to Lombardy to rally an invasion of Naples was frustrated, René who married Jeanne de Laval in March 1454 engaged himself with the economic development of Provence and with the development of the arts and literature in Anjou and Provence and left the dynastic ambitions to his son John of Calabria.
In 1466 he accepted the title of king of Aragon and count of Barcelona from the Catalan rebels fighting against John II of Aragon.
René has been credited with numerous paintings often simply because they bear his arms.
These works, generally in the Flemish style, were probably executed at his behest by the painters maintained at his court together with sculptors, goldsmiths and tapestry workers.
His writings or works inspired by him include a treatise on tournaments, an idyllic poem on his courtship of Jeanne de Laval, a mystical dialogue and an allegorical romance.
The second son of Louis II duc d´Anjou and Yolanda of Aragon he spent his youth asserting and defending his dynastic claims.
When Joan II of Naples died in February 1435 he was her heir.
After being released from prison by his rival for territory on France´s eastern frontier Philip the Good of Burgundy he sailed in 1438 for Naples which his wife Isabella of Lorraine had been defending against Alfonso V of Aragon.
Besieged in Naples he abandoned the city in June 1442 and returned to Provence a county inherited from his father.
In order to recover Maine from the English for his younger brother Charles he took part in the Anglo-French negotiations begun at Tours in April 1444.
These led to the marriage of his younger daughter Margaret of Anjou to the English king Henry VI in 1445 but Maine eventually had to be won back by force of arms.
Meanwhile Charles VII of France had helped René pacify Lorraine which passed to René´s son John of Calabria on Isabella´s death in 1453.
After his expedition to Lombardy to rally an invasion of Naples was frustrated, René who married Jeanne de Laval in March 1454 engaged himself with the economic development of Provence and with the development of the arts and literature in Anjou and Provence and left the dynastic ambitions to his son John of Calabria.
In 1466 he accepted the title of king of Aragon and count of Barcelona from the Catalan rebels fighting against John II of Aragon.
René has been credited with numerous paintings often simply because they bear his arms.
These works, generally in the Flemish style, were probably executed at his behest by the painters maintained at his court together with sculptors, goldsmiths and tapestry workers.
His writings or works inspired by him include a treatise on tournaments, an idyllic poem on his courtship of Jeanne de Laval, a mystical dialogue and an allegorical romance.
LOS 24 DE LOPE DE VEGA
DOÑA ANA ¡Ce, ce!
DON FERNANDO Señas son.
DOÑA ANA ¿Qué digo?
¿Es don Jorge?
GALINDO Y otros cuatro.
DOÑA ANA Ya es venido el Veinticuatro.
DON JORGE A mi desdicha maldigo.
¿Entróse?
DON FERNANDO Sí.
DON JORGE No podemos
estar en la calle más.
GALINDO A ella digo.
DON JORGE ¿Dónde?
GALINDO ¿Ya,
Esperanza, no hablaremos?
DON JORGE No hay esperanza aquí.
Visitémosle mañana.
GALINDO Adiós, esperanza vana.
DON FERNANDO Si es ésa, búscala en mí.
JORGE Señora, consuéleos Dios
en esta ausencia.
DOÑA BEATRIZ Él lo haga.
VEINTICUATRO Bien quiero a Jorge.
DOÑA BEATRIZ Él os paga.
VEINTICUATRO ¡Qué bonitos son los dos! (Vánse)
¡Bien empleada crianza
en mozos gentilhombres!
DOÑA BEATRIZ Galanes son.
VEINTICUATRO Y muy hombres.
DOÑA BEATRIZ (¿Qué bien le está su alabanza!)
Rodrigo, Carpio, Medrano...
¿Qué es esto?
RODRIGO A punto estan todos.
VEINTICUATRO Pienso el irme de mil modos,
y detiéneme esa mano;
pero ahora, hasta partirme,
aún no se me ha puesto el sol.
DOÑA BEATRIZ Agua dice este arrebol.
VEINTICUATRO Diga fuego, que es más firme.
JORGE ¡Jesús, ido el Veinticuatro!
GALINDO ¡Que entre tres sillas o cuatro,
la mejor faltó de allí!
JORGE ¡Oh, qué días que me esperan!
¡Oh, qué noches que me aguardan!
Pero ya las horas tardan,
los deseos desesperan.
¡Ay, Beatriz!
FERNANDO A todos toca
parte del gusto mañana;
que también quiero a doña Ana.
JORGE Hoy, alma, te vuelves loca.
GALINDO También entraré en la danza;
pero...
JORGE ¿Qué te maravilla?
GALINDO Acordarme de la silla
me hace olvidar de Esperanza.
JORGE Ea, que el perdón te alcanzo.
GALINDO Luego ¿no habrá sobresalto
de salario?
JORGE No.
GALINDO Pues alto:
salto, bailo, canto y danzo.
FERNANDO Tente, bestia.
JORGE Déjale,
que muy bien hace. Voltea:
no haya cosa que no sea
gusto y fiesta.
GALINDO ¿Voltearé?
JORGE ¿Pues no?
GALINDO ¿Soy yo buratín?
Si hubiera aquí una maroma...
Pero, ¡por Dios, que me aploma
el peso del nalgatín!
ESPERANZA Ya te digo
que cierres ojos y boca.
RODRIGO ¡Ah, señora necia y loca,
tu entendimiento maldigo!
Eso sí, di al mar furioso
que no brame y se reduzca
a un punto, que no produzca
la tierra al tiempo forzoso:
di que el aire no sustente,
queme el fuego, el sol se pare,
lo por venir se declare,
lo pasado esté presente;
pide a un amante firmeza,
pide a un celoso placer,
y di que en una mujer
falte mudanza y flaqueza.
DOÑA BEATRIZ Mas ¡mira qué dulce vida,
del Veinticuatro, en ausencia,
esperar la resistencia
de la libertad perdida!
¡Qué dulces horas!¡Qué días!
¡Qué noches tan venturosas!
¡Alargaos, horas dichosas!
¡Deteneos, lágrimas mías!
¡Ay, qué enamorada estoy!
¡Ay, sangre!¡Ay, amor!¡Ay, fuego!
Los Comendadores de Córdoba, Lope de Vega
DON FERNANDO Señas son.
DOÑA ANA ¿Qué digo?
¿Es don Jorge?
GALINDO Y otros cuatro.
DOÑA ANA Ya es venido el Veinticuatro.
DON JORGE A mi desdicha maldigo.
¿Entróse?
DON FERNANDO Sí.
DON JORGE No podemos
estar en la calle más.
GALINDO A ella digo.
DON JORGE ¿Dónde?
GALINDO ¿Ya,
Esperanza, no hablaremos?
DON JORGE No hay esperanza aquí.
Visitémosle mañana.
GALINDO Adiós, esperanza vana.
DON FERNANDO Si es ésa, búscala en mí.
JORGE Señora, consuéleos Dios
en esta ausencia.
DOÑA BEATRIZ Él lo haga.
VEINTICUATRO Bien quiero a Jorge.
DOÑA BEATRIZ Él os paga.
VEINTICUATRO ¡Qué bonitos son los dos! (Vánse)
¡Bien empleada crianza
en mozos gentilhombres!
DOÑA BEATRIZ Galanes son.
VEINTICUATRO Y muy hombres.
DOÑA BEATRIZ (¿Qué bien le está su alabanza!)
Rodrigo, Carpio, Medrano...
¿Qué es esto?
RODRIGO A punto estan todos.
VEINTICUATRO Pienso el irme de mil modos,
y detiéneme esa mano;
pero ahora, hasta partirme,
aún no se me ha puesto el sol.
DOÑA BEATRIZ Agua dice este arrebol.
VEINTICUATRO Diga fuego, que es más firme.
JORGE ¡Jesús, ido el Veinticuatro!
GALINDO ¡Que entre tres sillas o cuatro,
la mejor faltó de allí!
JORGE ¡Oh, qué días que me esperan!
¡Oh, qué noches que me aguardan!
Pero ya las horas tardan,
los deseos desesperan.
¡Ay, Beatriz!
FERNANDO A todos toca
parte del gusto mañana;
que también quiero a doña Ana.
JORGE Hoy, alma, te vuelves loca.
GALINDO También entraré en la danza;
pero...
JORGE ¿Qué te maravilla?
GALINDO Acordarme de la silla
me hace olvidar de Esperanza.
JORGE Ea, que el perdón te alcanzo.
GALINDO Luego ¿no habrá sobresalto
de salario?
JORGE No.
GALINDO Pues alto:
salto, bailo, canto y danzo.
FERNANDO Tente, bestia.
JORGE Déjale,
que muy bien hace. Voltea:
no haya cosa que no sea
gusto y fiesta.
GALINDO ¿Voltearé?
JORGE ¿Pues no?
GALINDO ¿Soy yo buratín?
Si hubiera aquí una maroma...
Pero, ¡por Dios, que me aploma
el peso del nalgatín!
ESPERANZA Ya te digo
que cierres ojos y boca.
RODRIGO ¡Ah, señora necia y loca,
tu entendimiento maldigo!
Eso sí, di al mar furioso
que no brame y se reduzca
a un punto, que no produzca
la tierra al tiempo forzoso:
di que el aire no sustente,
queme el fuego, el sol se pare,
lo por venir se declare,
lo pasado esté presente;
pide a un amante firmeza,
pide a un celoso placer,
y di que en una mujer
falte mudanza y flaqueza.
DOÑA BEATRIZ Mas ¡mira qué dulce vida,
del Veinticuatro, en ausencia,
esperar la resistencia
de la libertad perdida!
¡Qué dulces horas!¡Qué días!
¡Qué noches tan venturosas!
¡Alargaos, horas dichosas!
¡Deteneos, lágrimas mías!
¡Ay, qué enamorada estoy!
¡Ay, sangre!¡Ay, amor!¡Ay, fuego!
Los Comendadores de Córdoba, Lope de Vega
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