AARÓN Su gran pecado consistió en la fabricación del becerro de oro. Por una falta posterior, le fue vedada la entrada en Canaán.
Ivar Andreas AASEN Filólogo noruego, nació en Sunmore. Creó un lenguaje nacional ecléctico (Landsmaal) a partir de los dialectos noruegos existentes. Para ello escribió una gramática (Norsk Gramatik 1864), un diccionario (Norsk Ordbog 1873) y poesías originales.
AATZIN Según la tradición, miembro del Senado mexicano, uno de los cuatro que fundaron la ciudad de México.
ABA Medida de longitud equivalente a dos anas, que se usó antiguamente en Aragón, Valencia y Cataluña.
¡ABA! ¡Cuidado!
ABABILLARSE Enfermar de la babilla un animal.
ABACÁ Dícese del individuo de una tribu malaya de la isla de Luzón (Filipinas), recibe su nombre del río Abacá.
ABACATIARE Dícese del indio brasileño que habitaba las islas del río San Francisco, hasta que al aumentar la población blanca se trasladó al continente.
ABACATUAYA Nombre que se da a un pez del Brasil, llamado también pez gallo. En otras regiones de la América Meridional se llama abacaturia.
ABÁCEAS No decir nada. Fiestas paganas en honor de Baco, en las que se prohibía hablar a los asistentes.
ABACERÍA Puesto o tienda donde se vende al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao...
ABACORADO Acosado, hostigado, oprimido.
ABACORAR Arrimarse a la pareja en el baile de modo indecoroso.
ABACTOR Cuatrero, ladrón de ganado.
Ramón de ABADAL Y CALDERÓ Escritor y jurisconsulto español, nacido en Vich. Presidente de la Lliga Regionalista y diputado en las Constituyentes de la República (1931), escribió obras notables sobre la historia y derecho catalanes.
Ramón de ABADAL Y DE VINYALS Historiador y jurisconsulto español, nacido en Vich. Versado en la Alta Edad Media de Cataluña, ha publicado estudios de historia jurídica sobre el código de los Usatges, Catalunya carolingia (Barcelona 1926-56), su obra principal en varios volúmenes, y numerosas monografías.
ÁBAFO Sin teñir. No coloreado. Se aplica sobre todo a los preparados microscópicos.
ABAHUANEX Último cacique indio del territorio de La Habana a la llegada de los españoles a Cuba (1512).
ABAL Mes de agosto entre los turcos. Vestido usado en Siria.
ABALAGAR Convertir en bálago o paja.
ABALALLAR Abatir las plantas el viento o los animales, al pisar o acostarse.
ABANCAY (Perú) Importante nudo de carreteras.
ABANICO Originario de China, se le ha considerado siempre símbolo de realeza y autoridad. Llegó a Europa como variante del penacho de plumas; el plegable, invención japonesa, fue introducido por Catalina de Médicis.
Cosa de figura de abanico, como la cola del pavo real.
Pedro de ABANO Médico medieval que trató de conciliar los puntos de vista árabe y griego en su Conciliator differentiarum.
ABANTAR Rebosar el líquido de un recipiente al hervir. Jactarse, vanagloriarse.
ABANTO Dícese del hombre aturdido y torpe. Dícese del toro que al empezar la lidia parece aturdido.
ABAÑAR Seleccionar la simiente sometiéndola a un cribado especial.
ABARANDAR Tener a raya a alguien.
Pedro ABARCA Religioso jesuita e historiador español, autor de Los Reyes de Aragón y Anales Históricos Distribuidos.
ABARQUE Pollada o conjunto de pollos nacidos de una nidada. Pollazón o echadura de huevos para empollar de una vez.
ABARQUERO Guerrilleros leoneses de la Guerra de la Independencia española, así llamados porque usaban abarcas para mejor trepar por las alturas.
ABARRANCADERO Negocio o lance del que no se puede salir fácilmente. Atolladero.
ABARRAR Arrojar, tirar violentamente alguna cosa. Varear o sacudir.
ABARROTE Fardo pequeño o cuña que sirve para apretar la estiba, llenando sus huecos.
ABARSE Apartarse, quitarse del paso, dejar libre el camino. Utilizado casi únicamente en el infinitivo y en los números sing. y pl. de la 2ª persona del imperativo.
Buenaventura ABARZUZA Y FERRER Político y escritor español, nacido en La Habana. Perteneció a las Cortes Constituyentes de 1869 y 1873 y a las del rey Amadeo. Embajador en París y varias veces ministro, firmó en la capital francesa el tratado por el que España perdía sus colonias. Escribió en La Democracia, de Castelar.
ABAS Tío de Mahoma. Se declaró a sí mismo el imán esperado, que había de restaurar la palabra del Profeta, y fue el principal defensor de la fe musulmana. Fundó la dinastía de los abasidas, califas de Bagdad desde 750 hasta la conquista de los mongoles en 1258.
José Fernando ABASCAL Y SOUSA General español, nacido en Oviedo. Virrey del Perú en 1804-15, dio tales pruebas de capacidad administrativa que a él se debió que la dominación española se mantuviera en Perú más tiempo que en otros países sudamericanos. Las Cortes de Cádiz le concedieron el título de marqués de la Concordia Española del Perú.
ABATÍ Bebida alcohólica destilada del maíz. La subespecie Zea mais autumna, con la que los indios de Argentina y Paraguay componen la mazamorra, base de su alimentación, fabrican una especie de pan y obtienen por fermentación la chicha, bebida alcohólica.
ABATIDA Atrincheramiento de árboles gruesos que se usaba para detener a la caballería enemiga.
ABATIDO Abyecto, ruin, despreciable. Que ha caído de su estimación y precio regular. Dícese de las mercancías y de los frutos.
ABATIR Inclinar, tumbar, poner tendido lo que estaba vertical. Abatir los palos de un buque o la chimenea de un vapor. Humillar. Hacer perder el ánimo, las fuerzas, el vigor. Desarmar o descomponer alguna cosa. Hablando de una ecuación o polinomio, reducirlo de grado.
ABAZÓN Cada uno de los dos sacos o bolsas que dentro de la boca tienen muchos monos y algunos roedores, para depositar los alimentos antes de masticarlos.
ABBA Padre Eterno.
A.B.C. Nombre del bloque formado por Argentina, Brasil y Chile para la cooperación política exterior. El bloque sirvió de contrapeso al poder de Estados Unidos en las naciones sudamericanas. Tras evitar una guerra entre Norteamérica y México, las relaciones entre sus componentes se entibiaron durante algunos años, pero en 1933 firmaron pactos de no agresión, complementarios del Pacto Briand-Kellog de 1928.
ABDALATIF Sabio árabe, nació en Bagdad. Protegido de Saladino, sobresalió en la medicina, la botánica y la teología. Dejó un magistral relato sobre la peste que en 1200-01 asoló El Cairo.
ABD-EL-AZIZ Primer emir de la España árabe dependiente del califato de Damasco. Conquistó las ciudades de Evora, Santarem, Coimbra, Málaga y Elvira (Granada), sometió como feudatario al valiente Teodomiro y sojuzgó los últimos reductos cristianos. Estableció su residencia en Sevilla y trató de erigirse soberano independiente, pero, enterado el califa, le mandó asesinar por medio de Ziyad Ben Udhra.
ABD-EL-KRIM Caudillo de las tribus marroquíes del Rif sublevadas contra el protectorado español (1920) y más tarde contra el francés. Prestó servicios de responsabilidad en la Comandancia General de Melilla. Encarcelado por sus manejos políticos,, logró evadirse y organizó la rebeldía de las cabilas rifereñas. Con sus conquistas logró ensanchar los límites de la por él organizada República del Rif. Animado por sus éxitos en la zona española, atacó a la francesa y llegó a las puertas de Fez y Taza (1921). Pero hubo de sucumbir ante las fuerzas franco-españolas coaligadas. Las autoridades francesas lo deportaron a la isla de la Reunión, en el océano Índico, donde permaneció 21 años. En Egipto dirigió un Comité Nacional de Liberación, que pretendió representar a 25 000 000 de marroquíes.
ABD-EL-MELEK Sultán de Marruecos, usurpador de su sobrino Muley-Mohamed. Uno y otro murieron en la batalla de Alcazarquivir, donde desapareció el rey portugués Don Sebastián, que había acudido en socorro del destronado.
ABD-EL-MELEK-BEN-OMAR Visir de Abderrahmán I, que le nombró gobernador de Sevilla y luego de Zaragoza en premio a sus méritos. Es el Marsilio de los romances fronterizos.
ABDERITANO Natural de Abdera. Perteneciente a una de las dos antiguas ciudades de este nombre: la de España, hoy Adra, o la de Tracia, hoy Balastra.
ABDERO Caballerizo de Hércules, devorado por los caballos que éste robara al rey Diomedes de Tracia. En memoria suya fundó el héroe la ciudad de Abdera.
ABDERRAHMÁN I Fundador del emirato español independiente, nacido en Damasco nieto del califa omeya Hixem. En 750 logró escapar a la matanza que de su familia hicieron en Damasco los abasidas y se refugió en África del Norte. Con la ayuda de su liberto Bedr y los partidarios que tenía en España, pasó a la Península y, tras una breve lucha con el emir de Damasco, Yúsuf el Fihri, se erigió en emir independiente (756). Entre las conjuraciones que tuvo que sofocar durante su mandato, la más importante fue la que tramó el hijo de Yúsuf, Abul Asuad, que, aliado con el gobernador de Barcelona, Al-Arabí, y un yerno de Yúsuf, llamó en su ayuda a Carlomagno. Pero en el año 778 Abderrahmán logró derrotarlos. Entre sus obras políticas hay que destacar la creación de un Consejo de Estado o mexuar, donde se elegía al hagib o primer ministro, el cadí de los cadíes o jefe supremo de justicia y el mustafaz o recaudador de impuestos. Dividió la España musulmana en seis gobiernos militares y estableció la capital en Córdoba, donde inició la construcción de la mezquita. Mereció el título de el Justo por su rectitud.
ABDERRAHMÁN II Emir independiente de Córdoba, hijo y sucesor de Alháquem I. Durante su mandato tuvo que sofocar la rebelión de su tío-abuelo Abdalá, hijo de Abderrahmán I, a quien, después de vencer, perdonó generosamente y concedió el gobierno de de Tadmir. En el año 839 convocó en Córdoba un Concilio que presidió el arzobispo de Sevilla, Recafredo, como consecuencia de él, desencadenó una fuerte persecución contra los cristianos, en la que murieron las santas Flora y María, entre otros. Fue poeta ingenioso y elegante, escribió Anales de España, fomentó las artes, las ciencias y la agricultura, dotó la capital de aguas, baños públicos, escuelas y excelentes caminos y la embelleció con hermosos monumentos. Pacífico por naturaleza, se dejó dominar por su favorita y otros componentes de su séquito.
ABDERRAHMÁN III Emir independiente de Córdoba y primer califa español, nieto y sucesor de Abdalá en 912. Con una sabia política y trato magnánimo para con los vencidos, logró la rendición de Écija, de los castillos de Sierra Nevada, y de Sevilla, Carmona, Orihuela y Niebla; posteriormente, tras caer Barbastro, Mérida y Badajoz, consiguió la conquista de Toledo. El 16 de enero de 929, rompiendo toda dependencia formal con Bagdad, asumió el título de Príncipe de los Creyentes y Defensor de la fe, vinculado al de Califa. En el año 930 había conseguido imponer su hegemonía a toda la España musulmana: árabes berberiscos y españoles. Su reinado constituye el apogeo de la dominación musulmana. Administrador excelente, repuso el tesoro que habían agotado sus antecesores, incrementó el comercio, creó una marina poderosa, que se hizo con el comercio del Mediterráneo, y fomentó la agricultura, industria, literatura y enseñanza. La fama de su grandeza le granjeó el reconocimiento de todos los príncipes, muchos de los cuales enviaron a Córdoba representaciones diplomáticas.
ABDERRAHMÁN AL GAFEQUI Séptimo emir independiente hispanoárabe. En sus conquistas pasó los Pirineos, derrotó a las tropas de Eudón, duque de Aquitania, llegó a Tours y tomó Poitiers, pero pereció a manos de Carlos Martel en la batalla de Poitiers (732). De este modo se salvó la catolicidad de Europa.
ABDÍAS Mayordomo del rey Acab de Jerusalén que, con su influencia en la corte, salvó a cien profetas de la crueldad de la reina Jezabel.
El cuarto de los doce profetas menores de Israel, que vivió hacia el siglo V a. de J.C. Es autor del libro de su nombre, el más corto de la Biblia, en el que vaticina la ruina de Edom, el pecado de los edomitas y la restauración gloriosa de Sión.
ABDOMEN Tanto la obesidad como la delgadez excesiva pueden favorecer la aparición de hernias abdominopélvicas. Una gimnasia bien dirigida puede fortalecer la musculatura abdominal; en caso de no dar resultado será preciso llevar una faja que contenga la presión de los órganos internos sobre las paredes musculares distendidas y flácidas. No es posible dar una idea ni siquiera somera de las afecciones abdominales. Únicamente señalaremos que cuando una persona se queja de dolores intensos en el abdomen, coincidiendo generalmente con endurecimiento de la pared muscular, taquicardia y sudor frío, debemos pensar en la posibilidad de una afección grave que necesita asistencia médica urgente.
ABDUL-HAMID I Sultán de Turquía, sucesor de su hermano Mustafá III en 1774. Independizados Siria y Egipto, vio agravada la situación del Imperio con el ataque de Rusia, con la que en 1774 hubo de firmar una paz que le costó la independencia de los tártaros de Crimea.
ABEADOR Cada uno de los lizos que, en la fabricación de terciopelo, sirven para dar a la tela más o menos cuerpo.
ABECEDARIANO(NA) Individuo perteneciente a una secta anabaptista aparecida en Alemania en el s. XVI. Dicha secta, enemiga de la cultura, consideraba que el conocimiento de las Escrituras, único necesario al hombre en el orden religioso, era comunicado por el Espíritu Santo al creyente sin mediación de la palabra escrita.
ABEDUL Árbol de la familia de las betuláceas, de unos 10 m de altura, con hojas pequeñas, puntiagudas y doblemente aserradas o dentadas, y dispuestas en ramillas colgantes que forman una copa de figura irregular que da escasa sombra. Su madera, dura y resistente, se emplea para hacer muebles y obtener carbón vegetal de buena calidad. Existen unas 35 especies distribuidas por todo el hemisferio norte, incluso Groenlandia.
ABEJA Insecto himenóptero, de unos 15 mm de largo, de color pardo negruzco y con vello rojizo. Vive en colonias, cada una de las cuales consta de una sola hembra fecunda, muchos machos y numerosísimas hembras estériles, incapaces de procrear; habita en los huecos de los árboles o de las peñas, o en las colmenas que el hombre le prepara y produce cera y miel. Persona laboriosa y allegadora. Hace para su morada agujeros horizontales en las tapias y en los terrenos duros. Abeja amarilla=Abeja italiana. Buena productora de miel y de hábitos tranquilos. Abeja cafre=caracterizada por el color negro de su cabeza, coselete y parte del abdomen. Abeja carniola=del NE del Adriático, es de color grisáceo, gran productora de miel, como la abeja italiana, y como ella poco agresiva. Enjambra con suma facilidad. Abeja carpintera=Del tamaño y forma del abejorro, y de color negro morado; fabrica su panal en los troncos secos de los árboles, y de aquí su nombre. Es común en España. Abeja chipriota=Variedad que, por su tamaño, la esbeltez del cuerpo y lo puntiagudo del abdomen, presenta gran parecido con la avispa. Avispa de Grecia= muy parecida a la carniola. Avispa del Cáucaso=Variedad productora de excelente miel y caracterizada por no clavar su aguijón en el hombre. Abeja reina, machiega, maesa o maestra=Hembra fecunda de las abejas, única en cada colmena. Abeja negra=La más común en N y O de Europa, de color obscuro uniforme. Abeja neutra u obrera=Cada una de las que carecen de la facultad de procrear y producen la cera y la miel. Abeja púnica=La especie norteafricana, más pequeña y negra que la común. Muerta es la abeja que daba la miel y la cera=Frase con que se indica haber muerto la persona que atendía a todas nuestras necesidades.
ABEJARUCO Abunda en España y es perjudicial para los comenares, porque se come las abejas. Persona noticiera o chismosa.
ABEJÓN Juego entre sujetos, uno de los cuales, puesto en medio con las manos juntas delante de la boca, hace un ruido semejante al del abejón, y entreteniendo así a los otros dos, procura darles bofetadas y evitar las de ellos. Tenerle en poco, tratarle con desprecio, burlarse de él.
ABEJONEAR Zumbar como el abejón.
ABEJORREAR Producir un rumor confuso en el habla de varias personas.
ABEJORRO Insecto himenóptero, de 2 a 3 cm de largo, velludo y con la trompa casi del mismo tamaño que el cuerpo. Vive en enjambres poco numerosos, hace el nido debajo del musgo o de piedras y zumba mucho al volar. Que tiene el cuerpo negro, los élitros de color pardo leonado y rojizas las patas y las antenas. Zumba mucho al volar; el animal adulto roe las hojas de las plantas, y la larva, las raíces. En España causa estrago principalmente en las olmedas y en los pinares. Persona de conversación pesada y molesta.
ABEL Segundo hijo de Adán y Eva. Tema éste repetido por la Sagrada Escritura: el menor preferido al primogénito, lo que parece recalcar el desdén de Dios por las grandezas terrenas y su predilección por los humildes. Caín, despechado, invita a su hermano Abel a pasear por el campo donde le da muerte. El primer fratricidio de la historia de la humanidad, que ha dado origen a través de los siglos a múltiples obras de arte.
Pedro ABELARDO Fue discípulo de Roscelino y de Guillermo de Champeaux y pronto advirtió la división que separaba a sus maestros sobre los universales. La controversia se centraba sobre la cualidad real o abstracta de los conceptos: ¿Tienen los universales una entidad genérica real o son cosas puramente pensadas? El problema despertaba interés sobre todo en el campo teológico. Mientras Guillermo los tenía por reales y necesarios, Roscelino los consideraba tan solo como palabras. Abelardo adoptó una postura media, según la cual no son meras palabras, pero tampoco fundan un saber real, pues su significación es subjetiva.; por ello, lo que hablamos no pasa de ser opiniones nuestras sobre el ser (sermones). De ellas se vale el hombre para entenderse con sus semejantes. Las palabras importantes "se hacen" universales al ser aceptadas como universales y "se usan" como tales para expresar verdades necesarias. La agitación doctrinal promovida por Abelardo tuvo también una repercusión revolucionaria en el campo de la enseñanza, rompiendo los moldes de la vieja escuela platónica y creando inconscientemente la universidad, forma enteramente distinta de las escuelas puramente locales. Más aún, el contenido mismo doctrinal de la enseñanza era revolucionario. En orden a profundizar en el estudio de los temas hizo uso y desarrolló el método ya inaugurado consistente en enfrentar los distintos puntos de vista contradictorios en torno a un mismo punto, sentando así las bases del escolasticismo, particularmente la técnica de las disputaciones, que culminó en la Summa. Dicho método lo desarrolló en su obra Sic et Non (Sí y No). No menos original fue en su concepción ética al sostener que la intención es tan importante como el acto que de ella dimana. Abelardo se mostró siempre rebelde desde las primeras repulsas que recibiera en París, a pesar de que fue objeto de una castración para conseguir su cooperación. Fue condenado dos veces: por el Concilio de Soissons (1121), al que respondió a modo de reto, con la fundación de un oratorio dedicado al Espíritu Santo, y por el Concilio de Sens (1141), a instancias de san Bernardo de Claraval. Pocos meses más tarde moría Abelardo en el priorato de San Marcelo (Châlon-sur-Saône).
ABELIANO Dícese del miembro de una secta que, en el siglo IV, practicaba la castidad aun dentro del matrimonio para impedir la transmisión del pecado original. Tomó el nombre de Abel, a quien la Biblia no atribuye hijos.
ABELLOTADO De figura parecida a la de la botella.
ABEMOLADAMENTE Dulcemente.
ABEMOLAR Suavizar, dulcificar la voz.
ABENTOFAIL Nombre con el que se conoce a Abu Bekr Ibn Abd-el-Melek ben Tofail, filósofo, médico, matemático y poeta hispanoárabe, nacido en Guadix. Fue contemporáneo y gran amigo de Averroes, y escribió una obra titulada Sisalat Hay ben Jacdan (El filósofo autodidacto) que es, según Menéndez Pelayo, la obra más original y curiosa de toda la literatura árabe.
ABERRÓMETRO Errar. Instrumento que señala los errores en las medidas de precisión.
ABETAL Sitio poblado de abetos.
ABGAR Nombre dinástico de varios reyes de Edesa (Mesopotamia). El más famoso es Abgar V, del cual se cuenta que escribió a Jesucristo para que le curase de una enfermedad que padecía.
ABIGEATO Hurto de ganado o bestias.
ABIMÉLEK Rey de Guerar, quien raptó a Sara, mujer de Abraham, creyendo que era hermana de éste. Avisado en sueños del error, la devolvió a Abraham con mil monedas de plata. Ante el ruego de éste, Dios curó a Abimélek y a seis mujeres que habían sido castigadas con esterilidad.
ABIOSIS Suspensión aparente de la vida.
ABIÓTICO Calificativo de aquellos lugares en que la vida es imposible. Dícese también de lo que carece de vida o la impide.
ABIOTROFIA Tendencia de algunas partes del organismo a un envejecimiento precoz, mientras el resto del organismo desarrolla un ciclo normal de vida.
ABIRRITAR Reducir la sensibilidad de un órgano o miembro del cuerpo.
ABISAG Consorte de David en su vejez, joven de extremada belleza conocida por la Sulamita.
ABIVAS Hinchazón que sale a los caballos en la parte lateral del cuello y puede asfixiarlos.
ABLACTAR Destetar, suprimir la lactancia.
ABLANDABREVAS Persona inútil o para poco.
ABLANDE Rodaje de un automóvil, situación en que se encuentra mientras no ha recorrido la distancia inicial prescrita por el constructor.
ABLATOR Quitar. Instrumento con que se corta el rabo al ganado bovino. Ablator vulcánico = Hierro candente que se usa para la castración.
ABLEFARIA Falta total o parcial de los párpados.
ABLÉFARO Que carece de párpados. Género de reptiles saurios. Se caracterizan por el estado rudimentario de sus párpados.
ABLEPSIA Ofuscación o pérdida de facultades mentales.
ABLUSADO Dícese del corpiño holgado a manera de blusa.
ABOCINADO Dícese del caballo o yegua que va con la cabeza baja, más caído el cuerpo sobre el cuarto delantero que apoyado en el trasero.
ABOGADISMO Intervención excesiva de los abogados en los negocios públicos, o aplicación inadecuada de sus métodos a cuestiones extrañas a la abogacía.
ABOGADO (DA) Abogado de secano = el que no ejerce ni sirve para ello. El que sin haber cursado la jurisprudencia entiende de leyes o presume de ello. Rústico avisado y diestro en el manejo de negocios superiores a su educación. Abogado firmón = Que por remuneración se dedica a firmar escritos ajenos.
ABOGAR Representar, asesorar, mediar.
Joâo Correia Manuel de ABOIM Poeta portugués nacido en Setúbal, autor do O livro da minha alma y Saudades da minha terra.
ÁBOLO Que no ha perdido sus primeros dientes. Aplícase al potro joven.
ABOMINABLE Digno de ser abominado. Aborrecible, execrable, detestable, odioso, atroz, espantable.
ABONADO Que es de fiar por su caudal o crédito. Dispuesto a decir o hacer una cosa. Tómase generalmente en mala parte.
ABONANZAR Calmarse la tormenta o serenarse el tiempo. Despejarse, aclararse, apaciguarse.
ABORRACHADO De color encarnado, muy encendido. Escarlatino.
ABORRAJAR Rebozar una vianda para luego freírla.
ABORRAJARSE Secarse antes de tiempo las mieses y no llegar a granar por completo.
ABORREGADO (DA) Dícese del cielo cubierto de nubecillas blancas que semejan vellones de lana. Díces de las rocas redondeadas por la erosión glaciar.
ABORRONAR Hacer borrones u hormigueros para quemar las hierbas inútiles.
ABORTAR Parir antes del tiempo en que el feto puede vivir. Fracasar, malograrse alguna empresa o proyecto.
ABORTO Expulsión del feto antes de que pueda vivir fuera del claustro materno. Aborto provocado = la expulsión prematura y violenta del feto, provocada maliciosamente y voluntariamente por el uso de instrumentos, drogas o cualquier otro medio. Para intentar salvar el embarazo puede administrarse luteína.
ABOSAR Azuzar a un gallo en la pelea. Acercarse con intención de acometer.
ABOZALAR Poner bozal.
ABRA Abertura ancha y despejada entre dos montañas. Grieta producida en el terreno por afecto de concusiones sísmicas. Espacio desmontado, claro en un bosque. Trocha, camino abierto entre la maleza.
ABRACADERA Acto de agarrarse dos personas luchando.
ABRACAPALO La orquidácea sudamericana Epidendrum nodosum, que posee propiedades astringentes.
ABRACAR Abrazar fuertemente impidiendo el movimiento.
ABRASAR Agitar o consumir a uno una pasión, especialmente el amor. Producir o encender en una persona una pasión violenta. Sentir uno demasiado calor o ardor. Estar muy agitado de alguna pasión, como la ambición, la ira...
ABRAZAR Estrechar entre los brazos en señal de cariño.
ABREGANCIAS Que dobla. De LLAR.
ÁBREGO Café y productos de la zona templada.
Jesús ÁBREGO Excepcional pelotari de remonte natural de Arróniz (navarra), que dominó en la especialidad durante dieciséis años.
María Úrsula de ABREU Aventurera brasileña, nacida en la Isla de Goa. Sentó plaza de soldado en 1700 con el nombre de Baltasar de Coitio Cardoso y se distinguió bajo la bandera portuguesa en las campañas de la India.
ABRIGAR Defender, resguardar del frío. Tratándose de ideas, voliciones o afectos, tenerlos. ABRIGAR proyectos, esperanzas, sospechas, amor. Aplicar las piernas al vientre del caballo para ayudarle.
ABRONCAR Manifestar colectiva y ruidosamente desagrado en un espectáculo público.
ABRÓTANO Planta herbácea de la familia de las compuestas, de cerca de 1 m de altura, hojas muy finas y blanquecinas, y flores de olor suave, en cabezuelas amarillas, cuya infusión se emplea para hacer crecer el cabello.
ABRUMAR Causar a uno encogimiento o empacho prodigándole alabanzas, atenciones, reconvenciones, burlas...
ABRUPCIÓN Desgarro, fractura, separación.
ABRUZARSE Inclinarse, ponerse de bruces. Llegar dos personas a las manos.
ABSALÓN O AXEL Arzobispo de Lund (1178), prototipo del guerrero religioso medieval que supo unir a sus dotes de estadista una gran piedad y rectitud. Colaboró con Valdemar I en la restauración del estado danés y, a su muerte (1182), desempeñó un papel importante en el triunfo de su sucesor Canuto VI sobre Bogislao de Pomerania (1184).
ABSCISA Cortada. Una de las dos distancias que sirven para fijar la posición de un punto sobre un plano con relación a dos rectas que se cortan y se llaman ejes de coordenadas.
ABSENTISTA Que practica el absentismo.
ÁBSIDE Nudo o clave de la bóveda. Parte del templo, abovedada y comúnmente semicircular, que sobresale en la fachada posterior, y donde en lo antiguo estaban precisamente el altar y el presbiterio. En arquitectura gótica su forma es poligonal. Se cree que se trata de un trasunto del estrado que presidía la antigua basílica civil romana y del existente en los palacios y edificios del gobierno. Otros ven su origen en el estrado presidencial de las salas de reunión de los primitivos cristianos.
ABSIDIOLA Capilla que, en unión de otras, forma un hemiciclo en torno al ábside. La principal suele estar dedicada a la Virgen.
ABSINTIO Ajenjo.
ABSOLUCIÓN Acción de absolver. Absolución de la demanda = terminación del pleito enteramente favorable al demandado. Absolución sacramental = acto de absolver el confesor al penitente. Originariamente era un término jurídico, adoptado por la Iglesia para expresar el perdón del pecado, o de ciertas consecuencias del mismo, en virtud del poder dado por Cristo. Los protestantes creen, en general, que los pecados se perdonan por el arrepentimiento del pecador, sin confesión.
ABSORCIÓMETRO Aparato empleado para medir la solubilidad de los gases en los líquidos.
ABSORTAR Suspender, arrebatar el ánimo con alguna cosa extraordinaria.
ABSORTO (TA) Admirado, pasmado. Extático, suspenso, ensimismado, meditabundo, estupefacto.
ABSTRACTO Inconcreto, indeterminado; genérico; abstruso; vago.
ABUELO En la lotería de cartones, nombre que familiarmente suelen dar al número noventa. Cada uno de los mechoncitos que tienen las mujeres en la nuca a uno y otro lado del nacimiento del cabello.
ABUJE Ácaro de color rojo que se cría en las hierbas, de donde se propaga a las personas y les produce un picor insoportable.
San ABUNDIO (murió 854) Presbíero español nacido cerca de Córdoba, degollado por los mahometanos. Su fiesta se celebra el 11 de julio.
ABURRADO Dícese de la persona de modales toscos y groseros.
ABUSAR Usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o alguien. Hacer objeto de trato deshonesto a una persona de menor experiencia o poder. Abusar de la amistad.
ABUZARSE Echarse de bruces.
ACABABLE Que tiene fin y término.
ACACÓYOTL Gramínea mexicana del género Coix lacryma con cuyas semillas se hacen rosarios.
ACAGUASARSE Medrar poco el tallo de la caña de azúcar y multiplicarse en cambio sus bojas.
ACAGURO Nombre vulgar de la palmera Astrocaryum aculeatum, con cuyas hojas se confeccionan abanicos; también se la conoce por paramacá.
ACALUGAR Sosegar, aliviar, acariciar.
ACANOGAR Dar forma de canoa. Ahuecar o acanalar.
ACANTA En la mitología griega, ninfa que, al no acceder a los requerimientos de Apolo, fue transformada por éste en acanto.
ACANTÁBOLO Pinza diminuta empleada para extraer del organismo cuerpos extraños.
ACANTEAR Tirar piedras o cantos a una persona.
ACANTOLIS Género de reptiles de la isla de Cuba que tienen el lomo cubierto de pequeños tubérculos puntiagudos.
ACANTORRIZA Espina. Género de plantas palmáceas propias de América Central.
ACANTURO Espina y cola. Género de peces plectognatos de carne muy apreciada, provistos de una espina cortante a cada lado de la cola, como el llamado pez cirujano del mar de las Antillas.
ACAÑAVEREAR Herir con cañas cortadas en punta a modo de saetas; género de suplicio usado antiguamente.
ACARDIA Carencia congénita del corazón en un feto.
ACARDIO Corazón. Que carece de corazón.
ACARDO (DA) Quicio. Dícese de las conchas que carecen de charnela o bisagra.
ACARNAZARSE Tomar las flores el color de la carne.
ACARNERADO Dícese del caballo o yegua que tiene arqueada la parte delantera de la cabeza, como el carnero.
ÁCARO Arácnido de respiración traqueal o cutánea, con cefalotórax tan íntimamente unido al abdomen que no se percibe la separación de ambos. Los sexos están diferenciados y la mayoría de las especies son ovíparas.
ACARRALAR Cáscara de nuez. Encoger un hilo, o dejar un claro entre dos, en los tejidos. Desmedrarse los racimos de uvas a consecuencia de las heladas tardías.
ACARRARSE Cara. Resguardarse del sol en estío el ganado lanar, uniéndose para procurarse sombra. Ir las ovejas unas tras otras con el morro junto a la tierra en las horas de calor.
ACARRAZARSE Echarse sobre uno, asiéndolo fuertemente.
ACARTONARSE Dícese especialmente de las personas que al llegar a cierta edad se quedan enjutas. Apergaminarse, amojamarse.
ACASERADO Dícese del parroquiano asiduo. Dícese del perro extraño que se introduce en una casa y se queda en ella.
ACASO Por casualidad, accidentalmente. Suceso imprevisto. Quizá, tal vez. Más vale un por si Acaso que un quien pensara o que un ¡válgame Dios!
ACATALÉCTICO Que termina antes de llegar al fin.
ACATALECTO Que no acaba.
ACATALEPSIA Comprensión. Enfermedad cerebral que priva de la facultad de comprender. Imposibilidad de cualquier certeza, según la doctrina de los escépticos.
ACATAMATESIA Entendimiento. Pérdida de la capacidad de comprensión o percepción.
ACATISIA Acción de sentarse. Sensación morbosa de angustia que experimenta el paciente al encontrarse sentado.
ACATO Darse un Acato. Darse cuenta o razón.
ACAUDILLAR Guiar, conducir, dirigir. Tomar o elegir caudillo.
ACAULE Dícese de la planta cuyo tallo es tan corto que parece que no lo tiene.
ACAULOSIS Falta casi completa o completa del tronco o del tallo de un vegetal.
ACAZ Hijo y sucesor de Jotam en el trono de Judá cuando contaba 20 años (736-716 a. de J.C.). Hizo un pacto con Teglatfalsar, rey de Asiria, entregándole la plata y el oro de la Casa de Yahweh para librarse del asedio de los reyes de Aram e Israel.
ACCEDENTE Dícese sólo de los tratados hechos entre príncipes.
Cenobio ACCIAIUOLI Dominico y humanista italiano, nacido en Florencia. Bibliotecario del Vaticano al servicio de León X, tradujo al latín varias obras griegas.
ACCIDENTAL Aplícase a la gloria y bienes que gozan los bienaventurados, además de la vista y posesión de Dios.
ACECINAR Salar las carnes y ponerlas al humo y al aire para que, enjutas, se conserven.
ACECHO Lugar desde el cual se acecha.
ACEDAR Poner aceda o agria alguna cosa. Alterar con acidez el estómago o los humores.
ACEDO Áspero, desapacible. Dícese más comúnmente de las personas o de su genio.
ACÉFALO (LA) Dícese de ciertos herejes del s. V que seguían el error de Eutiques y no reconocían jefe.
ACEIFA Expedición militar sarracena que se hacía en verano.
ACEITADA Torta o bollo amasado con aceite.
ACEITE Aceite de almendras = El obtenido de almendras amargas o dulces. El de almendras amargas, líquido casi incoloro con leve tinte amarillento, se produce macerando los frutos maduros en agua y destilándolos al vapor. Contiene más del 95 % de benzaldehído y de 2 a 4 % de ácido clanhídrico. Es muy tóxico y antes de utilizarlo como condimento de comidas y licores debe eliminarse el ácido cianhídrico. El aceite que queda, no venenoso, se llama benzaldehído. Comercialmente se obtiene del tolueno, derivado del alquitrán de hulla. El principal elemento del aceite de almendras dulces es el oleato de glicerina, líquido oleoso, inodoro y casi incoloro, de sabor dulce. Se utiliza en la fabricación de jabones finos y perfumes y como lubricante especial. Aceite de anís = Aguardiente anisado y con gran cantidad de azúcar en disolución, lo que lo hace muy espeso. Aceite de cacahuete = El que se obtiene por prensado del fruto del cacahuete. Su preparación comprende el refinado mediante tratamiento con hidróxido sódico para neutralizar los ácidos grasos libres y precipitar gran parte de la corteza colorante, decoloración en presencia de arcilla esméctica, filtrado y desodorización por caldeo al vacío y soplado con vapor sobrecalentado. Se utiliza en la obtención de manteca vegetal para repostería, grasas vegetales para cocinar y mezclas de aceite para ensaladas y preparación de margarinas. Aceite de canela = Líquido amarillento o pardusco, obtenido por destilación al vapor de la corteza seca del canelo. Contiene un 70 % de cinamaldehído y se utiliza en la elaboración de productos farmacéuticos y perfumes, así como en cocina y repostería. Aceite de infierno = El que se recoge en el pilón llamado infierno. Aceite de naftalina = Producto de la destilación del alquitrán, del cual se obtiene la naftalina. Aceite de palma = Producto obtenido de la pulpa del fruto de varias palmeras, especialmente la Elaeis guineensis. Se extrae por hervido de la pulpa, parcialmente descompuesta y separada de la nuez. Se compone de palmitina y oleína con variadas proporciones de ácidos grasos; es una grasa dura, de color naranja rojizo y densidad 0,92, que funde de 27 a 40 º C. Se emplea para fabricar jabón y lubricantes.
ACEITUNA Aceituna de la Reina = La de mayor tamaño y superior calidad que se cría en Andalucía. Aceituna de verdeo = La que es apta para cogerla en verde y aliñarla para consumirla como fruto. Aceituna dulzal = Clase de aceituna redonda y muy fina que se consume en verde, una vez preparada. Aceituna gordal = Variedad de aceituna de gran tamaño que se verdea y se consume aliñada como fruto. Aceituna manzanilla = Especie de aceituna pequeña muy fina, que se consume verde, endulzada o aliñada. Aceituna picudilla = La de forma de picuda. Aceituna tetuda = La que remata en un pequeño pezón. Aceituna zapatera = La que ha perdido su color y buen sabor, por haber comenzado a pudrirse. Aceituna zorzaleña = La muy pequeña y redonda, así llamada porque los zorzales son muy aficionados a comerla. Aceituna, una es oro; dos, plata, y la tercera, mata; o Aceituna, una, y si es buena, una docena, o Aceituna, una; dos, mejor, y tres peor, que dan a entender la moderación con que se deben comer las aceitunas para que no hagan daño.
ACELERAR Dar mayor velocidad, aumentar la velocidad.
FUERZA ACELERATRIZ.
ACENDRADO Puro y sin mancha ni defecto.
ACENDRAR Depurar, purificar, limpiar, dejar sin mancha ni defecto.
ACENTUADO Dícese de un colorante cuya acción ha sido intensificada por otra substancia llamada acentuador.
ACENTUADOR Dícese de la persona cuya pronunciación es algo exagerada.
ACEÑA Molino instalado en la orilla de una ría, y que muele cuando el flujo y reflujo del mar. Andando gana la Aceña, que no estándose queda, con que se da a entender que el que vive de su trabajo, solo trabajando alcanza provecho. El que está en la Aceña muele, que no el que va y viene., que advierte que para conseguir las cosas es preciso tener sufrimiento y constancia.
ACEPTO (TA) Agradable, bien recibido, admitido con gusto.
ACEPTOR Substancia que recibe otra con la que se une.
ACEQUIA Zanja o canal por donde se conducen las aguas para regar y para otros fines.
ACEQUIAJE Tributo que pagan los dueños de heredades por la conservación de las acequias.
ACEQUIERO El que rige el uso de las acequias o cuida de ellas.
ACERATOSIA Ausencia de cuernos en algunos bovinos.
ACERBAMENTE Cruel, rigurosa o desapaciblemente.
ACERO Acero inoxidable = Aleacción de acero con cromo, muy resistente a la oxidación. Acero magnético = El empleado para fabricar imanes. Acero para herramientas = Acero al carbono puro o aleacción de acero de especial aplicación en máquinas-herramienta. Acero rápido = El que, por carecer de impurezas de silicio, fósforo o azugre, adquiere en el temple una gran dureza que lo hace apto para la fabricación de máquinas-herramienta.
ACERTAR Entre sastres, recorrer e igualar la ropa cortada.
Ricardo ACEVEDO Bernal Pintor colombiano nacido en Bogotá en 1867. Cultivó la pintura religiosa: Triunfo de la Virgen del Carmen, El Evangelista San Marcos, El Bautismo de Cristo.
José ACEVEDO Gómez Patriota colombiano nacido en Mongui en 1775. Tras lanzar el grito de independencia del 20 de julio de 1810, luchó con el general español Morillo, hasta que, derrotado y perseguido, se refugió en la selva, donde murió loco en la choza de un indio. En 1850 fue honrado por el Gobierno con un monumento.
ACEZAR Jadear.
ACIESIA Concepción. Esterilidad en la mujer. Incapacidad para la reproducción.
ACÍFILO (LA) Punta y hoja. Que tiene hojas acuminadas.
ACIGARRADO Que denota los efectos del cigarro. Voz acigarrada.
ACIPADO Apretado. Dícese del paño que está bien tupido cuando se saca de la percha.
ACOBIJO Montón de tierra que se apisona alrededor de las vides y de los plantones para darles estabilidad y abrigo a las raíces.
ACODAR Clavar mal los clavos al herrar, desviándolos sobre las partes sensibles.
ACODICIAR Encender en deseo o codicia alguna cosa.
ACOGETA Sitio a propósito para acogerse al huir de algún peligro.
ACOGOTAR Matar con herida o golpe dado en el cogote. Derribar o vencer a una persona sujetándola por el cogote. Acoquinar, dominar, vencer.
ACOLLARAR Poner collar a un animal. Unir unos perros a otros por sus collares para que no se extravíen. Poner colleras a las caballerías. Unir dos bestias. Unir dos cosas o personas.
ACOLLONAR Acobardar.
ACOMEDIRSE Prestarse espontánea y graciosamente a hacer un servicio.
ACOMETER Embestir con ímpetu y ardimiento. Emprender, intentar. Dicho de enfermedad, sueño, deseo..., venir, entrar, dar repentinamente.
ACOMODAR Colocar una cosa de modo que se ajuste o adapte a otra. Amoldar, armonizar o ajustar a una norma.
ACOMPAÑADO (DA) Dícese de la persona que acompaña a otra para entender con ella en alguna cosa.
ACOMPASADO (DA) Que tiene por hábito hablar pausadamente en un mismo tono, o andar y moverse con mucho reposo y compás. Mesurado, regular, medido, rítmico, isócrono.
ACONITINA Principio activo del acónito. Es veneno muy violento. La dosis mortal para el hombre se de 0,06 g. Sus efectos se dejan sentir en 4 o 5 horas. Los síntomas del envenenamiento son hormigueo en la yema de los dedos, lengua y piel, náuseas, diarrea, vómitos..., acabando con una parálisis del corazón. El tratamiento puede consistir en la toma de agua con unas gotas de yodo, lavado y vaciado de estómago, calor, respiración artificial e inyecciones de adrenalina y atropina.
ACOPROSIS Formación insuficiente o nula de excrementos en el intestino.
ACOQUINAR Amilanar, acobardar, hacer perder el ánimo.
ACOSAMIENTO Hostigamiento, persecución, importunación, vejamen.
ACOSMIA Irregularidad o desorden que se observa en el curso de una enfermedad. Desorden menstrual.
Uriel d´ACOSTA Escritor portugués nacido en Oporto. Descendiente de judíos conversos cambió su nombre de Gabriel por Uriel al abrazar el judaísmo en Amsterdam. Acusado de ateo por las autoridades judías, sufrió crueles persecuciones que describió en su autobiográfico Exemplar humanae vitae y que le empujaron finalmente al suicidio.
ACOSTAR Echar o tender a alguno para que duerma o descanse, y con especialidad en la cama. Arrimar o acercar. Arrimar al costado de una embarcación. Ladearse, inclinarse hacia un lado o costado. Dícese principalmente de los edificios.
ACOTILLO Martillo grueso que usan los herreros.
ACOTOLAR Aniquilar, acabar con alguna cosa, especialmente con los animales o frutos de la tierra.
ACRASIA Cualquier aberración orgánica. Intemperancia, falta de régimen.
ACREMENTE Ásperamente, agriamente.
ACRESCENTE Aumentar. Dícese del cáliz o de la corola que sigue creciendo después de fecundada la flor.
ACRIBOLOGÍA Exactitud. Precisión en el uso de las palabras.
ACRIBÓMETRO Exacto + medida. Instrumento usado para medir con precisión objetos muy pequeños.
ACRISOLAR Depurar, purificar en el crisol por medio del fuego, el oro u otros metales. Aclarar o apurar una cosa por medio de testimonios o pruebas como la verdad, la virtud... Aquilatar, acendrar.
ACRÓFALO Superior, extremo. Dícese de los nematodos que desenvaginan la cloaca para formar un miembro copulador.
ACROLEÍNA Se trata de uno de los productos picantes o acres de la destrucción térmica de las grasas.
ACROMACIA Confusión de los colores.
ACROMADO Dícese de lo que se parece a un cromo. Tómase por lo común a mala parte.
ACROMANÍA Extremo, exceso. Locura violenta.
ACROMATURIA Ausencia de color en la orina.
ACROMEGALIA Punta y grande. Enfermedad crónica debida a lesión de la glándula pituitaria, y que se caracteriza principalmente por un desarrollo extraordinario de las extremidades. Se trata de una forma de hiperpituitarismo que se encuentra solo en los adultos. Los huesos de la cara, manos y pies aumentan desmesuradamente de tamaño. El maxilar inferior se proyecta hacia adelante, los labios, nariz y orejas se desarrollan con exceso y la piel se torna basta y grasienta. Tiene por causa la secreción excesiva de la hormona de crecimiento de la hipófisis, una vez concluido el desarrollo normal del cuerpo. En la mayoría de los casos se debe a un tumor del lóbulo anterior de la hipófisis. Como tratamiento se ha empleado la foliculina, otras varias hormonas y la radioterapia.
ACROMELALGIA Extremo y miembro. Enfermedad que se manifiesta por un dolor intenso en las extremidades, enrojecimiento de la piel, vómitos y dolor de cabeza.
ACRÓNICO Extremidad y noche. Se dice del astro que nace al ponerse el Sol, o se pone cuando éste sale. Dícese también del orto u ocaso del mismo astro.
ACRONIZOICO Dícese del medicamento que se echa a perder al poco de prepararse.
ÁCRONO (NA) Que es eterno, que no está sometido a las leyes del tiempo. Que no tiene duración, que solo dura un instante.
ACRÓPOLIS La de Atenas a la que se la llamó también Cecropia.
ACTINA Proteína que, juntamente con la miosina, entra en la constitución de la fibra muscular.
ACTINAUXISMO Rayo de luz y crecimiento. Acción de los rayos solares en el crecimiento de los vegetales.
ACTITAR Tramitar. Actuar en los procesos como notario o escribano.
ACTIVISTA Agitador político, miembro que en un grupo o partido interviene activamente en la propaganda o practica la acción directa.
ACTO de contrición. Arrepentimiento de haber ofendido a Dios, solo por ser quien es.
ACTUALISMO Teoría que, al sustentar que los fenómenos geológicos del pasado fueron producidos por el influjo de las mismas fuerzas dinámicas que los actuales, sostiene la posibilidad de estudiar el pasado geológico en función del presente. Teoría que explica la vida anímica como un fluir de procesos psíquicos, como una corriente de actos.
ACTUARIA Ligera y veloz. Dícese de cierta embarcación ligera, de remo y vela, que usaban los antiguos romanos.
ACUANTIAR Fijar o determinar la cuantía de alguna cosa.
ACUARTELAR Alojar, acantonar.
ACUCIA Diligencia, solicitud, prisa. Deseo vehemente.
ACUCIAR Incitar, espolear, aguijonear, apremiar.
ACUCUHUÉ Nombre popular del café oriental.
ACUCHAMADO Desanimado, abatido, triste.
ACUCHILLADO Aplícase al vestido o parte de él con aberturas semejantes a cuchilladas, bajo las cuales se ve otra tela distinta de la de aquél.
ACUCHÓN Estrechamiento, arrinconamiento.
ACUCHUCHAR Aplastar con la fuerza de algún peso.
ACUDIDERO Cosa que exige pronta satisfacción o gasto inevitable.
ACUDIENTE Cuidador de alumnos internos.
ACUDIR Llegar, personarse, socorrer, apelar.
ÁCUEO De naturaleza parecida a la del agua. Humor ácueo.
ACUERPADO De mucho cuerpo.
ACUERPAR Respaldar a alguien, defender.
ACUÍCOLA Dícese del organismo que vive en el agua.
ACULAR Hacer que un animal, un carro... quede arrimado por detrás a alguna parte.
ACULLICO Porción de pasta de coca que se masca de una vez.
ACUOSO Dícese de los fenómenos atmosféricos que dependen del vapor de agua.
ACURRUCADO Persona que afecta guapeza, como un curro o currutaco.
ACURRULLAR Desenvergar las velas y recogerlas.
ACURUJAR Esconder la lumbre bajo la ceniza para conservarla.
ACUSAR En el ejercicio de los deportes, mostrar un atleta o jugador inferioridad o falta de preparación física. Reflejar la contundencia y efectos de un golpe recibido.
ACUSETAS. Acusete. Acusón, soplón. Acusica.
ACUTICORNIO (NIA) Dícese del animal que tiene los cuernos puntiagudos.
Cristóbal ACZOTÉCATL Protomártir del cristianismo en América, condenado a muerte por su propio padre, cacique de Atlihuetza (México) por difundir la fe de Cristo entre su servidumbre.
ACHACILLARSE Encamarse, echarse las mieses.
ACHACOSO Indispuesto o levemente enfermo.
¡ACHACHAY! (voz de origen quechua) Interjección con que se expresa la sensación de frío. Interjección que denota aplauso o aprobación.
ACHACHUAL En México, nombre indígena del girasol.
ACHAJUANADO (DA), ACHAJUANARSE Sofocarse las bestias por trabajar mucho cuando hace demasiado calor o están muy gordas.
ACHALA Abalorio.
¡ACHALAY! Interjección con que se expresa ternura, admiración o satisfacción en casos de calidad o excelencia.
ACHAMBERGADO (DA) Dícese del sombrero parecido al chambergo.
ACHAPARRADO Dícese de la persona gruesa y de poca estatura.
ACHAPARRARSE Tomar un árbol la forma de chaparro No crecer los arboles.
ACHAQUE Indisposición o enfermedad habitual. Menstruo en la mujer. Vicio o defecto propio o habitual de uno.
ACHAQUERO Juez del Concejo de la Mesta, que imponía los achaques o multas contra los que quebrantaban los privilegios de los ganaderos y ganados trashumantes.
ACHARAR Avergonzar, azarar, sobresaltar. Disgustar, enojar, desazonar.
ACHARES Celos, tormento, pena.
ACHICADO Aniñado.
ACHICOPALARSE Afligirse, abatirse, achicarse.
ACHICHINQUE El que de ordinario acompaña a un superior y sigue sus órdenes ciegamente.
ACHIFLONADO Dícese del terreno u obra de minería en pendiente.
ACHIGUAR En Tabasco, rociar con agua el maíz cocido mientras se muele.
ACHIGUARSE Combarse una cosa. Echar panza un persona.
ACHILARSE Acobardarse.
ACHINADO Dícese del individuo que tiene traza de chino.
ACHIPILCARSE Atragantarse.
ACHIRARSE (quechua, chiri, frío) Encapotarse en cielo.
ACHIRLAR Poner muy blanca y líquida una cosa espesa. Abochornar o dejar cortado a uno.
¡ACHÍS! Onomatopeya del estornudo.
ACHOCAR Perder el sentido por haber recibido golpes en la cabeza.
ACHOLADO Dícese de la persona que tiene la tez del mismo color que la del cholo.
ACHOLAR Correr, avergonzar, amilanar. Insolarse, ponerse enfermo por exceso de calor.
ACHOLLONCARSE Entre los campesinos, ponerse en cuclillas.
ACHONADO Atontado, indiscreto.
ACHONGAR Abochornar, turbar.
ACHOTAR Teñir una cosa con achiote.
ACHUBASCARSE Encapotarse, nublarse.
ACHUCUTAR Amilanar, abatir, humillar. Ajarse, machitarse.
ACHUCUYAR Abatir, acoquinar.
ACHUICARSE Retraerse, avergonzarse.
ACHUJAR Achuzar, azuzar.
ACHULAPADO Achulado.
ACHUNCHAR Frustrar los proyectos de uno dejándole corrido.
ACHURA Cualquier intestino o menudo del animal vacuno, lanar o cabrío, o todo otro pedazo de carne considerado como desperdicio.
ACHURAR Quitar las achuras a la res. Herir o matar a tajos a una persona o animal. Sacar uno su parte en un despojo, saqueo o expoliación.
ACHURRASCAR Ajar una cosa de modo que quede como una churrasca o ramera.
ACHURRUSCAR Ajar, apretujar, achuchar. Enrollarse, encogerse.
ACHURUCARSE Ponerse churrucas o arrugadas las plantas, marchitarse.
ADAFINA (árabe ad-dafina la oculta o encubierta) Olla que los hebreos colocan al anochecer del viernes en un anafe, cubriéndola con rescoldo y brasas, para comerla el sábado.
ADAGIO Con movimiento lento. Composición o parte de ella que se ha de ejecutar con este movimiento.
SAN ADALBERTO Obispo de Praga (983) llamado el Apóstol de Prusia nacido en Líbice (Bohemia). Su austeridad exasperó a los nuevos conversos de Bohemia que le obligaron a abandonar la diócesis (988). Fue asesinado a instigación de un sacerdote pagano mientras predicaba en Pomerania. Su fiesta se celebra el 23 de abril.
ADALINA Preparación sedante que se emplea como analgésico contra el insomnio nervioso.
ADAM DE LA HALLE (1240-88) Trovador francés llamado El jorobado de Arras autor de Le Jeu d Robin et de Marion la más antigua pastorela francesa y de Le Jeu de la Feuillée (1262?) mezcla medieval de fantasía y sátira con valor autobiográfico.
ADAMADO Aplícase al hombre de facciones, talle y modales delicados como los de la mujer. Fino, elegante. Aplícase a personas. Dícese de la mujer vulgar que tiene apariencias de dama.
ADAMANTOBLASTO Célula que origina el esmalte de los dientes.
ADAMANTOMA Tumor que que forma en el esmalte dental.
ADAMAR Fineza o prenda de amor o cariño.
ADAMITA Dícese de ciertos herejes que celebraban sus congregaciones desnudos a semejanza de Adán en el Paraíso, y , entre otros errores, tenían por lícita la poligamia.
SAN ADAMMAN (C. 624-704) Monje irlandés nacido en Donegal. En el 679 fue nombrado abad de Jona. Escribió la vida de san Columba o Colum-Kill, notable por contener una historia de la Iglesia, De locis sanctis, descripción de Palestina, ambos libros en latín, y La vida de Adamman, unas visiones proféticas en irlandés antiguo.
Henry Books ADAMS (1838-1918) Historiador norteamericano nacido en Boston. Profesor de historia en Harvard, donde introdujo el sistema de seminario, escribió la monumental History of the United States during the Administration of Jefferson and Madison (1889-91). En su Mont-Saint Michel and Chartres (1904) sostiene la tesis de que la unidad de Francia en el s. XIII se debió al culto de la Virgen, presente en todos los aspectos de la vida. En Letters to American Teachers of History (1910) pretende correlacionar la historia con las ciencias y presenta el progreso de la humanidad a través de ciclos evolutivos. Su Education of Henry Adams le valió el premio Pulitzer 1919.
MONOGENISMO Y POLIGENISMO DE ADÁN La polémica provocada por la aparente contradicción entre el relato bíblico y el evolucionismo está hoy remansada. Nada impide admitir que el hombre proviene de otro organismo viviente, siempre que se admita la creación del alma por Dios.
Eduardo ADARO (1848-1906) Arquitecto español miembro de la Academia de Bellas Artes y autor, entre otras obras, del edificio del Banco de España en Madrid.
ADARVAR (el golpe, la turbación) Pasmar, aturdir. Fortificar con adarves.
ÁDAX Antílope semejane al órix, pero provisto de largos cuernos anillados que ascienden en espiral, en lugar de ser rectos. El Addax nasomaculatus, propio del desierto, alcanza 1 m de alzada y posee pezuñas anchas y redondeadas, bien adaptada para andar sobre la arena. Su color es amarillento, con cabeza y cuello negro, y cola y patas blancas.
ADDENDA Lo que se añade a una obra o escrito a guisa de aclaración, rectificación o complemento.
ADECENAR Ordenar por decenas o dividir en decenas.
ADECUADAMENTE Con oportunidad, a propósito.
ADEFESIERO Dícese del que viste de modo estrambótico o ridículo. Aplíquese a la persona que dice despropósitos o hace adefesios.
ADEFESIO Despropósito, disparate, extravagancia. Persona de exterior ridículo y extravagante.
ADEHALA Gratificación.
ADELANTADO Aventajado, excelente, superior.
ADELANTAR Correr hacia adelante las saetas del reloj. Andar el reloj con más velocidad que la debida y señalar, por lo tanto, tiempo que no ha llegado todavía.
ADELÓCERO Calificativo del animal que tiene ocultos, o poco aparentes, los cuernos, antenas o tentáculos.
ADELÓPODO Calificativo de los animales que tienen pies poco aparentes o mal definidos.
ADELÓSTOMO (MA) Calificativo del animal que tiene la boca poco aparente o mal definida.
ADEMÁN Movimiento o actitud del cuerpo o de alguna parte suya, con que se manifiesta un afecto del ánimo.
ADEMÁS A más de esto o aquello.
ADEMENTAR Trastornar el juicio, volver demente a uno.
ADEMONIA Agotamiento, abatimiento de espíritu.
ADEMPRIBIAR Acotar o fijar los términos de un adempribio.
ADEMPRIBIO Terreno de pastos común a dos o más pueblos.
ADENOCELE Tumor quístico adenomatoso.
ADENOFARINGITIS Inflamación de la faringe y las amígdalas o adenoides.
ADENOSO (SA) Glanduloso (sa).
ADEPTO (TA) Iniciado en los arcanos de la alquimia. Afiliado en alguna secta o asociación, especialmente si es clandestina. Partidario de alguna persona o idea.
ADEREZAR Acompañar una acción con algo que le añade gracia o adorno.
ADERMAR (la melladura) Hacer mellas, roturas o hendeduras en el filo del astral, de resultas de un golpe.
ADERRA (lo que exprime y hace fluir). Maromilla de esparto o de junco con que se aprieta el orujo.
ADEUDAR Satisfacer impuesto o contribución.
AD FÍNEM Hasta el fin, hacia el fin.
AD GLÓRIAM Por la gloria, sin otro premio o recompensa que ella.
ADHERENTE Requisito o instrumento necesario para alguna cosa.
ADIAMANTADO Parecido al diamante en la dureza o en otra de sus cualidades.
ADIMPLEMENTO Cumplimiento de la condición contenida en un contrato, pacto o sentencia.
ADINERADO Rico, opulento, acaudalado, pudiente.
ADIPÓLISIS Destrucción, a veces patológica, de las materias grasas en el organismo.
ADIPOSURIA Presencia de grasa en la orina.
ADIPSIA Falta de sed por un largo plazo.
ADIVINACIÓN La geomancia que se vale de la observación de líneas y círculos mágicos trazados sobre la superficie de la tierra. La bibliomancia que consiste en abrir al azar un libro famoso para descubrir sentido profético en sus páginas. La rabdomancia que por medio de la vara de zahorí trata de descubrir manantiales ocultos o tesoros enterrados. La botanomancia ordenada a estudiar el movimiento de las hojas de los árboles. La plancheta o adivinación por medio de espíritus procedentes del mundo de los espíritus. Existe también un tipo natural de adivinación basada en la interpretación de los sueños.
ADIVINAR Predecir lo futuro o descubrir las cosas ocultas, por medio de agüeros o sortilegios. Descubrir por conjeturas alguna cosa oculta o ignorada. Tratándose de un enigma, acertar lo que quiere decir. Pronosticar, profetizar, vaticinar, presagiar, descifrar, interpretar, atinar.
ADJETIVO Que dice relación a una cualidad o accidente.
ADJUDICAR En ciertas competiciones, obtener, ganar, conquistar.
ADJUNCIÓN Especie de accesión que se verifica cuando se juntan dos cosas muebles pertenecientes a diferentes dueños, pero de modo que puedan separarse o subsistir cada una después de separada. Añadidura, agregación.
ADMINICULAR (apoyo) Ayudar o auxiliar con alguna cosas a otras para darles mayor virtud o eficacia.
ADMINÍCULO Presunción, hecho o circunstancia que sirve de base de prueba en un proceso.
ADMIRANTE Que admira o causa admiración.
ADMIRAR Causar sorpresa la vista o consideración de alguna cosa extraordinaria o inesperada.
ADMITANCIA En electricidad, valor recíproco de la impedancia, razón de la intensidad de la corriente a la fuerza electromotriz.
ADNATO Que nace y crece juntamente con otra cosa a la que está adherido.
ADNOTACIÓN En la curia romana, estampación del sello papal n refrendo de ciertas concesiones.
ADOBAR Atarragar.
ADOCILAR Hablando de la tierra de labor, hacer que quede más suelta y ligera.
ADONAY (señor mío) Uno de los nombres que los hebreos dan a la Divinidad.
ADONECER Aumentar, dar de sí.
ADONIS Mancebo hermoso. (ojo de perdiz, gota de sangre). Adolescente de maravillosa belleza, amado por Afrodita.
ADOPTAR Prohijar, acoger, aceptar, seguir, abrazar.
ADORATRIZ Religiosa de un instituto de votos simples, fundado por la madre Sacramento, hoy canonizada, con el nombre de Esclavas del Santísimo Sacramento, dedicado al par de esa devoción a reformar las costumbres de las mujeres jóvenes extraviadas.
ADORMECER Aletargar, amodorrar, anestesiar.
ADROLLA Trapaza.
ADROLLERO El que compra o vende con engaño.
ADUANILLA Almacén de comestibles o artículos de primera necesidad.
ADUAR Conjunto de tiendas o barracas que los gitanos levantan en el campo para su habitación.
ADULCIR Dulcificar, endulzar.
ADULEAR Vocear o gritar mucho, como los aduleros.
ADULTERIO Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge.
ADVERSIFOLIADO Dícese de la planta que tiene hojas opuestas.
ADVERSO (SA) Contrario, enemigo, desfavorable. Colocado enfrente. Hostil, desgraciado, infausto.
ADVERTENCIA Escrito breve en que se advierte algo al público. Aviso, amonestación, apercibimiento, observación.
ADVIENTO El año eclesiástico comienza con el primer domino de Adviento (el más próximo a la festividad de san Andrés, 30 de noviembre).
ADVOCACIÓN Título que se da a un templo, capilla o altar por estar dedicado a Nuestro Señor, a la Virgen, a un santo, a un misterio de la religión... También se llama así el que tienen algunas imágenes para distinguirse unas de otras por razón del misterio o pasaje que representan como Ntra Sra de Atocha, del Carmen...
AECIO General romano nacido en Moesia. Entregado en sus primeros años en calidad de rehén a Alarico I, se familiarizó con la táctica de los bárbaros. Como general en jefe de los ejércitos romanos de Occidente, mantuvo la paz en Italia, España, Britania y la Galia desde el año 433 al 450. En el 451 contuvo el avance de Atila en la memorable batalla de los Campos Cataláunicos cerca de Châlons. Fue asesinado por Valentiniano.
AERHEMOCTONÍA Muerte por paso de aire al interior de las venas.
AEROGRAMA Carta en papel especial, que se pliega sin sobre, para enviarla por correo. Mensaje que llevan las palomas mensajeras.
AEROIÓN Ion atmosférico, cualquier partícula de aerosol o agregado gaseoso presente en el aire y portador de carga eléctrica. Un aspecto interesante es su posible influjo biológico y sanitario como un factor más del clima al lado de la temperatura, presión y humedad relativa.
AEROMOTO Agitación violenta del aire atmosférico producida por explosiones o terremotos. Viento huracanado o ciclón.
AERONATO Dícese de la persona nacida en un avión o en una aeronave durante el vuelo.
AEROTAXI Taxi aéreo, avión de alquiler.
AFEBLECERSE Adelgazarse, debilitarse.
AFEMINADO Dícese del que en su persona, modo de hablar, acciones o adornos se parece a las mujeres.
AFERRADAMENTE Con obstinación.
AFERRUCHARSE Aferrarse, asirse fuertemente.
AFÍDIDO De Aphis, nombre científico del pulgón, dícese del insecto hemíptero homóptero, parasitario de las plantas.
AFINIDAD Analogía o semejanza de una cosa con otra. Electrónica= fuerza con que un elemento puede retener un electrón; su medida se llama potencial de ionización. Tendencia de algunas afecciones a subsistir simultáneamente o a producirse como secuelas.
AFIROLAR (Del movimiento o trazo rápido) adornar o arreglar con gran esmero.
AFISTULAR Hacer que una llaga pase a ser fístula.
AFIUCIAR Avalar.
AFRENILLAR Amarrar o sujetar con frenillos.
AFREÑIR Quebrantar, romper, desmenuzar.
AFRODITA Fue proclamada por Paris la más bella de las diosas, superior a Hera (Juno) y Atenea (Minerva).
AFRÓFORO Que lleva o produce espuma.
AFTA Psilosis de las zonas tropicales, erupción aftosa acompañada de anemia y trastornos digestivos. Tiene por factor etiológico determinante, la carencia de parte del complejo vitamínico B.
AGA KAN III Recibió educación europea y dio gran impulso al movimiento mahometano en la India. En la I Guerra Mundial estuvo al lado de los Aliados. Como jefe de los creyentes recibía anualmente de ellos el equivalente de su peso en oro. En 1923 fue presidente de la Sociedad de Naciones. Sus restos descansan en un magnífico mausoleo en Egipto. Escribió India in transition (1948) y sus Memorias.
AGANIPE En la mitología griega, ninfa metamorfoseada en fuente que, situada al pie del monte Helicón y consagrada a las Musas, tenía la virtud de inspirar a los poetas.
AGARRADO Dícese del baile en que la pareja va estrechamente enlazada.
AGARROCHAR Herir a los toros con garrocha u otra arma semejante. Forzar el braceo de las vergas, pare ceñir el viento lo más posible.
AGATOCLES Guerreó por defender Siracusa contra los cartagineses, terminando estas discordias con un tratado de paz. Se suicidó después de haber ejercido una tiranía llena de crueldad.
ÁGONO Que carece de ángulos.
AGOSTIZO Dícese de las cosas propias del mes de agosto. Propenso a agostarse o desmedrarse. Dícese del animal nacido en agosto, que por lo común es desmedrado.
AGRADO Complacencia, voluntad o gusto.
AGRANUJARSE Ponerse en forma de grano, o cubrirse de granos. Adquirir las costumbres de un granuja, encanallarse.
AGRAVIAR Hacer más grave un delito o pena. Agravarse una enfermedad.
AGRAVIO Ofensa que se hace a uno en su honra o fama con algún dicho o hecho. Humillación, menosprecio o aprecio insuficiente.
AGRAZ Amargura, sinsabor, disgusto. (Echar a uno el AGRAZ en el ojo)= Decirle lo que le causa disgusto o sentimiento.
AGRESIÓN Acto de acometer a alguno para matarlo, herirlo o hacerle cualquier daño, especialmente sin justificación. Término aplicado a cualquier acción personal con fines destructivos. No siempre se manifiesta conscientemente. Cuando se reprime el impulso agresivo, puede tomar la forma de puya, sarcasmo o impertinencia. A veces se traduce en propia mortificación y es capaz de impulsar al martirio (expiación). Psicológicamente está en pugna con los sentimientos de amor y las tendencias naturales del individuo a crear o prolongar la vida.
AGRICULTURA Egipto fue durante mucho tiempo el granero del mundo civilizado: llegó a suministrar anualmente al Imperio romano unos 7 000 000 hl de grano. Pero la adopción de la esclavitud y la creación de grandes latifundios provocaron el absentismo, la deserción de los campos y un descenso en la producción agrícola. Roma se vio obligada, en consecuencia, a importar grano de sus provincias, particularmente de Egipto y España, para alimentar a su creciente población urbana.
AGRIO-A Acre, áspero, desabrido. (Genio AGRIO; respuesta AGRIA).
AGUABRESA En las viviendas, conducto interior de bajada de las aguas sucias hasta las alcantarillas.
AGUACHA Agua encharcada y corrompida.
AGUACHACHA Comida mal hecha o de poca substancia, aguachirle.
AGUACHENTARSE Ponerse aguachenta o aguanosa la fruta.
AGUACHIRLE Cualquier licor sin fuerza ni substancia.
AGUAFRESQUERA Mujer que vende refrescos.
AGUAJE Mentira, engaño. Aguaje del timón= Remolinos que el agua forma en la popa al reunirse las dos corrientes que vienen por los costados y chocan en el timón.
AGUASADO Necio, cándido, simplón. Rústico, con modales de guaso.
AGUDEZA Claridad, rapidez en las sensaciones. Sagacidad, ingeniosidad, ocurrencia, gracia.
AGUDO-A Aguzado, puntiagudo, ocurrente, chispeante, ingenioso.
AGUIJAR Picar con la aguijada u otra cosa a los bueyes, mulas, caballos... para que anden aprisa. Aguijonear, espolear, pinchar.
ÁGUILA Enseña principal de la legión romana.
Moneda de oro, de valor poco más de diez reales de plata, que batió en España el emperador Carlos V, y la cual tenía en el reverso una águila con el rayo y un ramo de laurel a su pies, y la inscripción CVIQVE SVVM. Moneda de oro de los Estados Unidos de América, que vale diez dólares. Persona de mucha viveza y perspicacia.
Es útil para la agricultura porque devora reptiles en cantidad enorme.
En Sudamérica, petardista que no tiene oficio ni beneficio.
Nombre simbólico del evangelista Juan, quien se cree que escribió su Apocalipsis en la isla de ese nombre.
(Águila monera) = De Filpinas, que debe el nombre al hecho de alimentarse de monos.
(Águila pasmada) = La que tiene plegadas o cerradas las alas.
(Águila perdiguera) = Ataca de preferencia a las perdices, palomas y codornices.
(Águila ratera) = Abunda bastante en España y es útil para la agricultura porque destruye muchos roedores. Capaz de consumir al año, junto con sus crías, unos 50 000 roedores nocivos.
AGUJEREAR Hacer uno o más agujeros a una cosa.
AGUSAJO Ruido que molesta.
AGUSÁN El río más largo de Mindanao (Filipinas). Nace en la provincia de Davao y desemboca en la bahía de Butua, después de 379 km. Riega una zona fértil.
SAN AGUSTÍN San Agustín empleó todas sus energías en establecer la tesis de que el hombre es incapaz, por sí solo, de desear el bien y de realizar ningún acto conducente a la salvación sin la ayuda de la gracia.
AHÍLO Acción y efecto de ahilar o ahilarse.
AHIPNIA Insomnio morboso.
AHITAMIENTO/ AHITAR Señalar los lindes de un terreno con hitos o mojones. Causar ahíto. Comer hasta padecer indigestión o embarazo de estómago.
AHOBACHONADO/ AHOBACHONARSE Apoltronado, entregado al ocio.
AHOGUÍO Opresión y fatiga en el pecho que impide respirar con libertad.
AHOJAR Ramonear.
AHORMAR Ajustar una cosa a su horma o molde. Amoldar, poner en razón a alguno.
AJAR Maltratar, manosear, arrugar, marchitar. Tratar mal de palabra a alguno para humillarle.
AJARACA (el Lazo) En la ornamentación árabe y mudéjar.
AJASPAJAS Cosa baladí, insignificante.
AJIMEZ Ventana dividida en el centro por una columna llamada parteluz y sobre la cual voltean dos arcos iguales.
AJO Presenta un bulbo blanco redondeado (cabeza de ajos) formado por varios elementos o dientes. Antiguamente la medicina los prescribía para las enfermedades del pulmón, la hipertensión, el reumatismo...
AJONJE/ AJONJEAR/ AJONJEO/ AJONJERA Sustancia crasa y viscosa que se saca de la raíz de la ajonjera y sirve como la liga, para coger pájaros.
ANTIGRAVÍFICO Dícese de materias hipotéticas a las que se atribuye el poder de contrarrestar la fuerza de atracción de los astros, y por consiguiente el de eliminar el peso de los objetos.
AQUERENCIARSE Tomar querencia a un lugar los animales.
AQUIESCENCIA Asenso, consentimiento.
AQUIESCENTE Que consiente, permite o autoriza.
(continuará)
DECUMBENTE Aplícase a los órganos vegetales que no se desarrollan erectos sino inclinados.
DECURRENTE Se aplica a las hojas cuyo limbo se extiende a lo largo del tallo como si estuviesen adheridas a él. En las setas, se denominan así las láminas del sombrerillo que se extienden hasta el pie en donde desaparecen.
DECURSO Sucesión o continuación del tiempo.
DEFECAR El recto asciende y se relajan los esfínteres anales expulsando el bolo fecal al exterior.
DEFOLIACIÓN Caída prematura de las hojas de los árboles y plantas, producida por enfermedad o influjo atmosférico.
DEGOLLINA Abundancia de suspensos en un examen.
MUDÉJAR A partir de 1499 en que se impuso el bautismo a todos los moros los mudéjares se convirtieron en moriscos.
MUÉVEDO Feto abortado o expelido antes de tiempo.
MUETÍ Jurisconsulto musulmán cuyas decisiones son consideradas como leyes.
NO LE DES LA MUGA
MUGAR Desovar. Fecundar las huevas.
MUGRÓN Sarmiento que sin cortarlo de la vid se entierra para que se arraigue y produzca nueva planta.
MUIR Extraer la leche exprimiendo la ubre, ordeñar, mecer.
MUJALATA En Marruecos, asociación agrícola, principalmente la constituida por un musulmán con un cristiano o judío.
LAS MUJERES SABIAS Comedia de Molière 1672. Presenta el enfrentamiento entre dos tipos de mujer: Chrysalide, ridícula burguesa imbuida de gramáticas y esnobismo, y Henriette, muchacha que prefiere dedicar su tiempo al cuidado de su marido y de su casa.
MUJIK Campesino ruso.
MULADAR Estercolero. Lo que ensucia o inficiona material o moralmente.
MULADÍ Dícese del cristiano español que en nuestra península ibérica abrazaba el islamismo y vivía entre los mahometanos.
MULEQUE Nombre que se daba al esclavo africano de siete a diez años de edad.
MULETA Cosa que ayuda en parte a mantener otra.
MULHACÉN Pico en la cordillera Penibética en Sierra Nevada, Granada. Es la altura máxima de la Península Ibérica 3.481 m.
MÚLIDOS Salmonetes reconocibles por sus dos barbillas táctiles de la mandíbula. Generalmente presentan colores brillantes.
MULILLA Mulas que arrastran a los toros una vez lidiados.
MULTI Elemento compositivo con el significado de mucho.
MULTIFÁSICO Cuestionarios de personalidad que permiten obtener simultáneamente datos sobre varios rasgos.
MULTILATERALISMO Modalidad de las relaciones económicas internacionales en la que los saldos comerciales y de pagos exteriores de dos países quedan compensados mutuamente.
MULTÍPARA Dícese de las hembras que tienen varios hijos de un solo parto. Dícese de la mujer que ha tenido más de un parto.
MULTIPLETE Las rayas espectrales no simples constituyen un multiplete cuando sus componentes, o sea las rayas muy próximas que las integran, están íntimamente ligadas entre sí.
MÚLTIPLEX Señal compleja formada por la adición de varias portadoras moduladas por diversas señales.
MULTIPLICACIÓN Reproducción asexual. Puede ser por división, esporulación, gemación... Operación que tiene por objeto hallar el producto de dos números. Posee las propiedades uniforme, conmutativa, asociativa, monótona y la distributiva respecto de la suma y la diferencia. Escisión neutrónica (nuevos neutrones de energía más elevada por escisiones continuadas... reacción en cadena).
MULTIPLICADOR Las veces que se ha de tomar el multiplicando como sumando.
MULTIPLICAR Crecer, reproducir.
MÚLTIPLO Número o cantidad que contiene a otro u otra varias veces exactamente.
MULTIPOLAR Que posee más de dos polos.
KARL MÜLLENHOFF Filólogo alemán. En 1870 publicó su Arqueología alemana que es una de las mejores obras que se han escrito sobre filología alemana.
MULLIR Cavar la tierra alrededor de las cepas.
MUNA En Marruecos es el suministro de víveres que tienen obligación de dar las ciudades y las tribus del campo a los enviados del sultán.
MUNDICIA Limpieza física. Limpieza moral.
MUNDOLOGÍA Experiencia del que tiene mundo.
HUGO MÜNSTERBERG Filósofo alemán. De la escuela de Baden, su teoría de los valores está basada en una Metafísica en donde se sostiene como principio un acto de voluntad absoluta, una afirmación del mundo que permite conceder a éste una existencia independiente. Entre sus obras destacan La acción voluntaria y Elementos de Psicotecnia.
MUÑECA Parte del cuerpo humano en donde se articula la mano con el antebrazo. Figurilla de mujer que sirve de juguete a las niñas.
MUÑEIRA Baile popular de Galicia.
MUÑIDOR Persona que gestiona para concertar tratos o fraguar intrigas.
MUÑIR Manejar las voluntades de otros.
MUÑÓN Parte de un miembro cortado que permanece adherido al cuerpo.
RAMÓN DE MUR Uno de los introductores del Gótico internacional en Cataluña. Junto con otros de su época estuvo influido por el estilo de Borrasá.
MURCIELAGUINA Excremento del murciélago. Es uno de los abonos más apreciados.
MURGA Compañía de músicos que van tocando de casa en casa con la esperanza de recibir alguna dádiva. Jugo fétido de la aceituna, alpechín, morga, amurca.
MURMULLAR Murmurar.
MURMULLO Ruido que se hace hablando, cuando no se percibe lo que se dice.
MURMURACIÓN Conversación en la que se habla mal de un ausente.
MURMURADOR Que murmura.
MURMURAR Hacer ruido suave y apacible la corriente de las aguas, el viento, las hojas de los árboles... Hablar entre dientes manifestando queja por alguna cosa. Susurrar. Rezongar. Refunfuñar.
MURMUREO Murmullo continuado.
MURMURIO Ruido seguido y confuso al hablar.
MURRIA Especie de tristeza y cargazón de cabeza que hace andar cabizbajo y melancólico al que la padece. Medicamento astringente que se aplicaba sobre las llagas en la antigüedad para evitar su putrefacción. Estaba compuesto por ajos, vinagre y sal.
MURRINO, MURRINA Aplícase a una especie de copa, taza o vaso muy estimado en la antigüedad y cuya materia es todavía objeto de duda.
MURTO Arrayán. Mirto.
MUSAGETA Sobrenombre de Apolo como jefe de las musas.
MUSELINA Tela fina y poco tupida. Puede ser de algodón, lana, seda... Su nombre deriva de Mosul (Iraq) donde se fabricaba antiguamente aunque también se fabricó en la India y en Persia. Los ingleses la introdujeron en Europa en el s. XVII.
MUSIQUERO Mueble a propósito para colocar en él partituras y libros de música.
MUSITAR Susurrar entre dientes.
MUSLIME Musulmán.
MUTATIS MUTANDIS Cambiando lo que se debe cambiar.
MUTILAR Cortar una parte del cuerpo, y más particularmente del cuerpo viviente.
MUTISMO Silencio voluntario o impuesto. Falta de lenguaje. Se distingue de la mudez en que no existe ninguna lesión orgánica siendo producido únicamente por causas psíquicas. Puede ser debido a una simulación deliberada aunque la mayoría de los casos es consecuencia de enfermedades mentales.
MUWÂL Canto improvisado, sin ritmo ni compás, en el que el intérprete, partiendo de un texto conocido, efectúa florituras y otras destrezas, tratando de remarcar todas las palabras del texto y recursos de su voz. El motivo del texto, generalmente, el amor. Tanto al inicio como al final del canto aparece la fórmula yâ laïli (¡¡oh noche!!).
MUWASSAHA Lírica primitiva de los poetas arábigo-andaluces. Los poemas escritos entre los siglos XI y XIII en árabe o en hebreo, llevan los últimos versos en el dialecto mozárabe. Su gran interés reside en que se consideran las precursoras de las cantigas de amigo y de la lírica amorosa cortesana de la Baja Edad Media.
NAAMÁN Valiente general del rey de Siria Ben-Hadad. Enfermo de lepra fue curado por el profeta Eliseo. Reconoció a Yahvé como el único Dios vivo y verdadero.
NABI Nombre adoptado a fines del s. XIX por un grupo de jóvenes franceses. En general el estilo de los nabis se caracteriza por la simplificación de los tonos de color y del dibujo, por la tendencia a suprimir el modelado y por el empleo de arabescos.
NABORÍ Indio libre que se empleaba en el servicio doméstico en América.
NABORÍA Repartimiento de indios en favor de los conquistadores de América.
NÁCAR Constituida por capas alternadas de carbonato cálcico y conquiolina, segregada por el manto de los moluscos y que recubre la capa interna de la concha de estos animales. El más estimado es el de la madreperla.
NACELA Moldura cóncava que se pone en las basas de las columnas.
NACENCIA Bulto o tumor que sin causa manifiesta nace en cualquier parte del cuerpo.
NACER Empezar una cosa desde otra como saliendo de ella. No es con quien naces, sino con quien paces. Enseña que el trato y comunicación hacen más que la crianza y linaje en orden a las costumbres.
NACIDO Bien nacido, de noble linaje y del que lo da a entender con sus obras o modo de portarse. Mal nacido, el que en sus acciones manifiesta un oscuro y bajo nacimiento y su condición aviesa.
NACIENTE Este, punto cardinal.
GUSTAV NACHTIGAL Explorador alemán. En 1884 como comisionado imperial en el África occidental, contribuyó a la creación de las colonias alemanas del Camerún y Togo. Escribió El Sáhara y el Sudán.
NAONATO Dícese de la persona nacida en una embarcación en alta mar.
NAPIAS Narices.
NAPOLEÓN I Con las victorias de Ulm y Austerlitz derrotó a la Tercera Coalición y se constituyó protector de la Confederación Helvética y de Polonia. Venció a los prusianos en Jena y Auerstädt (1806) y en Friedland a los rusos, con los que concertó la Paz de Tilsit (1807). Contra Inglaterra decretó el bloqueo continental y para su realización invadió los Estados Pontificios y España.
NARIGUERA Pendiente que se ponen algunos indios en la ternilla que divide las dos ventanas (o narinas) de la nariz.
NASTI DE PLASTI Nada de nada.
NASTIA Acodamiento, encorvamiento o plegamiento de los órganos vegetales de naturaleza foliar bajo la influencia de un estímulo exterior.
NATALIA Virgen y mártir por orden de Abderramán II en Córdoba en unión de san Aurelio s. IX.
LA PROPIA NATURA Partes genitales.
NAUPLIO Después de la muerte de su hijo Palamedes ante los muros de Troya, Nauplio se dedicó a vengarse de los héroes griegos incitando a sus esposas a la infidelidad y finalmente encendiendo una hoguera enfrente de los acantilados para que los griegos, que volvían de la guerra, se estrellasen con sus naves, confundiendo el fuego con la luz de un faro.
NÁUSEA Repugnancia que produce una cosa.
NÁYADES Son las ninfas de las aguas terrestres cuya ascendencia varía según las diferentes leyendas. Algunas son consideradas hijas de Zeus, otras del Océano y muchas son simplemente hijas del dios del río en que viven. Las náyades tenían el poder de curar o de castigar a quien se bañase en las aguas que habitaban y todo aquel que las contemplaba se volvía loco. Se las representa como jóvenes coronadas de flores.
NEBULOSA Materia cósmica y luminosa que se puede observar en el cielo de un modo impreciso y difuso a pesar de la potencia del instrumento óptico que e utilice para observarla. Las nebulosas forman especies de nubes de materia interestelar que ocupan grandes zonas del espacio; dicha materia se encuentra en estado gaseoso y sólido, y la distribución de las diversas partículas no es uniforme. Cuando se encuentran fuera de nuestra galaxia,/ las nebulosas son verdaderas galaxias.
NECESARIO Que inevitablemente ha de ser o suceder. Que se ejecuta como obligado por cualquier otra cosa.
NECESER Estuche con diversos objetos de tocador, para compostura o aseo personal.
NIQUELAR Bañar con níquel otro metal.
NIQUELHIERRO De brillo metálico y color blanco de plata.
NIRVANA En el budismo. Bienaventuranza obtenida por la absorción e incorporación del individuo en la esencia divina.
NOB Antigua ciudad sacerdotal enclavada en el territorio de la tribu de Benjamín. En ella se refugió David cuando era perseguido por Saúl, pero al enterarse éste de la hospitalidad de que había sido objeto, mandó pasar a cuchillo a sus habitantes y sacerdotes.
NOTICIERO Persona que da noticias como por oficio.
NOTKE Escultor y pintor alemán (la estatua de San Jorge matando al dragón en la Iglesia San Nicolás de Estocolmo).
NOVAl Tierra que se cultiva de nuevo.
NUDO Ligamen. Unión, lazo, vínculo.
NUESTRA SEÑORA Denominación que se da a la Virgen María.
NUNCUPATORIO Aplícase a las cartas o escritos con que se dedica una obra, o en que se nombra o instituye a uno como heredero o se le confiere un empleo.
NUTRICIO Que procura alimento para otra persona.
OAXTEPEC Localidad de México con el convento dominico más antiguo mejicano.
OBCECACIÓN Ofuscación tenaz y persistente.
OBCECAR Cegar, deslumbrar u ofuscar.
OBCORDADO Que tiene forma de corazón con el vértice hacia arriba.
OBDENTADO Que tiene el borde cortado en pequeños ángulos salientes.
OBDURACIÓN Porfía en resistir lo que conviene.
OBED-EDOM Guardíán y portero del Arca de la Alianza favorecida por la que el Rey David decidió llevarla a Jerusalén. Fue transportada a hombros.
OBNUBILACIÓN Ofuscamiento. Visión de los objetos como a través de una nube.
OBSECUENTE Obediente, sumiso.
OBSTACULIZAR Dificultar, entorpecer, poner obstáculos.
OBSTÁCULO Impedimento, embarazo, inconveniente.
OBTURAR Tapar o cerrar una abertura o conducto. Taponar, ocluir, obstruir.
OBTUSO Torpe, tardo en comprensión.
OCCISO Muerto violentamente.
OCIOSIDAD La ociosidad es la madre de todos los vicios.
POLITICASTRO El que se vale de la política para fines ilícitos.
POMPA Acompañamiento suntuoso y de gran aparato que se hace en una función, ya sea de regocijo o fúnebre. Fausto, vanidad y grandeza.
PONTÓN Puente hecho de maderos o de una sola tabla.
POSESO Endemoniado, hechizado, poseído.
TRAPÍO Aire garboso que tienen algunas mujeres. Buena planta y gallardía del toro de lidia. Codicia con que el toro de lidia acude al capote.
TUECO Tocón. Oquedad producida por la carcoma en las maderas.
TUFO Emanación gaseosa que se desprende de las fermentaciones y de las combustiones imperfectas. Soberbia, vanidad, efluvio.
TURGENCIA Acción y efecto de hincharse.
TURULATO Alelado, estupefacto.
¡UF! Interjección que indica cansancio, fastidio, sofocación o repugnancia.
USUCAPIÓN Modo de adquirir el dominio de una cosa por haber pasado el tiempo que las leyes señalan para que pueda reclamarlo su legítimo dueño.
ÚVULA Parte media y colgante del velo palatino, de forma cónica y textura membranosa y muscular. Campanilla del paladar.
UXORICIDA Que mata a su mujer.
VAGUADA Línea que marca la parte más honda de un valle.
VEJACIÓN Ofensa, afrenta.
VEJAMEN Represión satírica y festiva con que se ponen de manifiesto y se ponderan los defectos físicos o morales de una persona.
VEJAR Maltratar, molestar, perseguir a alguien.
VEJEZ El que tuvo y retuvo, guardó para la vejez.
VEJIGA El orificio que comunica con la uretra es el llamado cuello vesical y posee un esfínter muscular que impide su vaciamiento en condiciones normales.
VELICAR Punzar en alguna parte del cuerpo con objeto de dar salida a los humores.
VELIS NOLIS Quieras o no quieras. De grado o a la fuerza (voces verbales latinas).
VELMEZ Vestidura que antiguamente se ponía debajo de la armadura.
VERTUMNO Dios de origen etrusco que fue adoptado en Roma como protector de los jardines y de los árboles frutales. Poseía una estatua en el barrio etrusco de Roma y un templo en el monte Aventino.
VESTIGIO Memoria o noticia de las acciones de los antiguos. Señal que queda de un edificio u otras cosas.
(continuará)
July 01, 2015
June 30, 2015
EL CORO CRISTIANO QUE NECESITA LA SOCIEDAD
HOY ME HE METIDO EN EL CORO DE CANTO DE LA VIRGEN DEL CARMEN DE CHAMBERÍ...
La gente no es mala es que no está afinada.
Gente que produce ruido y gente que produce armonía.
Las sopranos son almohadas y los tenores son colchones.
Algunos destrozan la orquesta.
Quiero escuchar en mi cabeza la música de las esferas del Dios del Cielo.
La sociedad necesita otro tono o sintonía.
Cuando la pierdes te encuentras abandonado de noche en un bosque de lobos.
Barítono agudo que llega a octava cuasi tenor.
La Diva del grupo vale mucho y es impresionante.
Las mujeres tienen una melodía interna más cercana a Dios. Eso es ser femenino.
Nosotros nos quedamos en la Oclusión de los primeros tiempos.
Ella me da el tono.
Todo saldrá bien.
Solo los cómodos dan buena nota. Pero demasiado cómodos desafinan. Y si te entusiasmas mucho al principio no llegas. Hay que llenarlo poquito a poco.
No sé qué te habrán dado en el hospital señora Soprano que vienes espirituosa.
Os calláis vosotras tres en Deus.
La gente no es mala es que no está afinada.
Gente que produce ruido y gente que produce armonía.
Las sopranos son almohadas y los tenores son colchones.
Algunos destrozan la orquesta.
Quiero escuchar en mi cabeza la música de las esferas del Dios del Cielo.
La sociedad necesita otro tono o sintonía.
Cuando la pierdes te encuentras abandonado de noche en un bosque de lobos.
Barítono agudo que llega a octava cuasi tenor.
La Diva del grupo vale mucho y es impresionante.
Las mujeres tienen una melodía interna más cercana a Dios. Eso es ser femenino.
Nosotros nos quedamos en la Oclusión de los primeros tiempos.
Ella me da el tono.
Todo saldrá bien.
Solo los cómodos dan buena nota. Pero demasiado cómodos desafinan. Y si te entusiasmas mucho al principio no llegas. Hay que llenarlo poquito a poco.
No sé qué te habrán dado en el hospital señora Soprano que vienes espirituosa.
Os calláis vosotras tres en Deus.
June 28, 2015
LOS MILAGROS DEL CRISTIANISMO DE HOLBACH
Si Jesús hace milagros por qué apresado luego los apóstoles no creen en él y le abandonan. Porque dice que va a cesar de hacerlos y que tiene que morir.
Si resucitado por qué se aparece en reservado a sus apóstoles y no en una plaza pública. Porque el terror sería inmenso.
Que muere o sea la muerte y resucita o sea la vida. Porque queremos más vida creemos en Jesucristo.
Por qué hace milagros un Dios que acaso va contra las leyes de la naturaleza que él mismo ha creado. Porque quiere superar la Humanidad.
El misterio de la Encarnación trasunta de la metafísica.
El Infierno no es la medida de rasura de Dios. Todos vamos al Cielo.
Se necesita locura para amar el objeto odioso. Se necesita amor loco para amar el dolor del hermano.
No las tenía todas consigo. Claro que rió Jesús.
Porque la política siempre será injusta y cobarde y no hará buenas leyes ni gobernará bien por eso al menos tenemos la religión para recuperar nuestra dignidad.
La educación religiosa española no forma iluminados ni fanáticos. Porque la religión tiene tinte de racionalidad.
Si resucitado por qué se aparece en reservado a sus apóstoles y no en una plaza pública. Porque el terror sería inmenso.
Que muere o sea la muerte y resucita o sea la vida. Porque queremos más vida creemos en Jesucristo.
Por qué hace milagros un Dios que acaso va contra las leyes de la naturaleza que él mismo ha creado. Porque quiere superar la Humanidad.
El misterio de la Encarnación trasunta de la metafísica.
El Infierno no es la medida de rasura de Dios. Todos vamos al Cielo.
Se necesita locura para amar el objeto odioso. Se necesita amor loco para amar el dolor del hermano.
No las tenía todas consigo. Claro que rió Jesús.
Porque la política siempre será injusta y cobarde y no hará buenas leyes ni gobernará bien por eso al menos tenemos la religión para recuperar nuestra dignidad.
La educación religiosa española no forma iluminados ni fanáticos. Porque la religión tiene tinte de racionalidad.
June 27, 2015
AFIJOS Y RAÍCES DEL IDIOMA ESPAÑOL
A- Carencia (amorfo, amoral); negación (ateo); epentética para formar verbos a partir de substantivos y adjetivos (apalear, acuchillar).
AB- Separación (ablación); intensidad (aborrecer); exceso (abundancia).
-ABLE (habilis, hábil) Capacidad (adaptable); calidad (abominable); dignidad (adorable).
ABS- (como AB- ante c, q,t) Carencia (abstemio).
AC- (ad) Proximidad (acceder); intensidad (aclamar); adaptación (aclimatar).
ACANT-, ACANTO-, ACANTO (espina) Espinoso (acanturo, acantopterigio, tragacanto).
-ÁCEO Semejanza (herbáceo, concháceo).
ACETI-, ACETO- (vinagre) (acetímetro, acetoso).
-ACIA (punta) Semejanza, parecido, tendencia (pertinancia, perspicacia).
ACIDO-, -ÁCIDO (punta) Cualidad de pungente, acidez (acidógeno, aminoácido).
-ACO Gentilicio (polaco), semejanza (paradisiaco); despectivo (libraco).
ACRO- (alto) Situación elevada (acrópolis).
ACTINO-,-ACTINIO (rayo luminoso) Concerniente o relativo a las radiaciones (actinología, radiactinio).
-ACHO, -ACHA Aumentativo despectivo (poblacho, ricacha).
-ADA Colectividad (manada); acción (alcaldada); abundancia (tomatada); golpe (patada).
ADELFO-, -ADELFO (hermano) Unión fraternal (adelfogamia, filadelfo).
ADELO-, -ADELO (invisible) Cualidad de oculto (adelópodo, carpadelo).
ADIP-, ADIPO- (grasa) Relativo a las sustancias grasas (adiposis).
-ADO, DA Sufijo nominal: juridiscción (obispado); lugar (juzgado); tiempo (consulado).
Sufijo adjetival y verbal: semejanza (abarquillado); acción pasiva (encumbrado).
-AICO, CA Gentilicio (hebraico); cualidad (arcaico); semejanza (pirenaico); pertenencia (incaico).
-AINA Familiar, algo despectivo (azotaina, tontaina).
-AJE Colectividad (andamiaje); resultado de la acción (viraje).
-AJO Diminutivo despectivo (pequeñajo).
-AL Artículo árabe sin valor significativo actual (alcázar, alcalde).
ALELO-, -ALELO El uno al otro. Reciprocidad, correspondencia (paralelo).
-ALES Cualidad (frescales); semejanza (rubiales).
-ALGIA, -ÁLGICO Concerniente al dolor (cefalalgia, neurálgico).
AM- En torno (amputar, ambiente).
AMBI- Ambos a dos. De dos cualidades o posibilidades (ambivalencia, ambidextro).
-AMEN Conjunto (maderamen, velamen)
AN- Carencia (anarquía, analfabeto).
ANA- ascensión (anábasis), retroceso, repetición, conformidad (analogía), intensificación (anafilaxia), oposición (anacrónico), apartamiento (anacoreta).
-ANCIA Resultado de la acción (abundancia).
-ANCO Matiz despectivo (potranco)
ANDRO-, -ANDRO Varón.
ANEMO- Viento.
-ÁNEO Cualidad (espontáneo).
ANFI- Duplicidad, por ambos lados (anfibio), alrededor (anfiteatro).
ANGIO-, - ANGIO Vaso, receptáculo (esporangio).
-ANGO Despectivo.
ANTO-, -ANTO Flor.
-ANZA Resultado de la acción (bonanza).
APNE- Sin respiración.
APO- Alejamiento (apogeo), separación (apostasía), derivación, cambio, refuerzo de la idea (apodíctico).
-AR Colectividad (melonar).
-ARCA, ARCE-, ARCI-, ARCHI-, ARQUI-, -ARQUÍA, ARZ- Ser el primero, preeminencia (jerarca, archiduque, arzobispo), abundancia (archipiélago).
-ARI Actividad, oficio (pelotari).
-ARIO Colectividad (vocabulario), profesión (boticario), lugar (santuario), orden (secundario).
ARISTO- El mejor, selección, excelencia.
-ARRACO, CA (prerromano) Aumentativo peyorativo (bicharraco).
ARTRI-, ARTRO- Articulaciones (artritis, artrópodo)
-ASCO Aumentativo (peñasco), conjunto cosas baja calidad (hojarasca).
-ASTA Función, profesión (cineasta, gimnasta).
-ÁTICO Semejanza (lunático), pertenencia (hanseático).
-ÁTIL Semejanza (volátil).
-ATO Jurisdicción (virreinato), profesión (monacato), terminación de sal (sulfato, clorato), cualidad (sensato).
AUTO- Uno mismo, el mismo, independencia (automóvil, autonomía), personalidad (autodidacto).
AVO- Partitivo (dozavo).
-AZ Patronímico, cualidad (montaraz).
-AZGO Jurisdicción, resultado de la acción (hallazgo), situación (noviazgo).
-AZO, -AZA Aumentativo (muchachazo), resultado de la acción (martillazo).
(continuará)
AB- Separación (ablación); intensidad (aborrecer); exceso (abundancia).
-ABLE (habilis, hábil) Capacidad (adaptable); calidad (abominable); dignidad (adorable).
ABS- (como AB- ante c, q,t) Carencia (abstemio).
AC- (ad) Proximidad (acceder); intensidad (aclamar); adaptación (aclimatar).
ACANT-, ACANTO-, ACANTO (espina) Espinoso (acanturo, acantopterigio, tragacanto).
-ÁCEO Semejanza (herbáceo, concháceo).
ACETI-, ACETO- (vinagre) (acetímetro, acetoso).
-ACIA (punta) Semejanza, parecido, tendencia (pertinancia, perspicacia).
ACIDO-, -ÁCIDO (punta) Cualidad de pungente, acidez (acidógeno, aminoácido).
-ACO Gentilicio (polaco), semejanza (paradisiaco); despectivo (libraco).
ACRO- (alto) Situación elevada (acrópolis).
ACTINO-,-ACTINIO (rayo luminoso) Concerniente o relativo a las radiaciones (actinología, radiactinio).
-ACHO, -ACHA Aumentativo despectivo (poblacho, ricacha).
-ADA Colectividad (manada); acción (alcaldada); abundancia (tomatada); golpe (patada).
ADELFO-, -ADELFO (hermano) Unión fraternal (adelfogamia, filadelfo).
ADELO-, -ADELO (invisible) Cualidad de oculto (adelópodo, carpadelo).
ADIP-, ADIPO- (grasa) Relativo a las sustancias grasas (adiposis).
-ADO, DA Sufijo nominal: juridiscción (obispado); lugar (juzgado); tiempo (consulado).
Sufijo adjetival y verbal: semejanza (abarquillado); acción pasiva (encumbrado).
-AICO, CA Gentilicio (hebraico); cualidad (arcaico); semejanza (pirenaico); pertenencia (incaico).
-AINA Familiar, algo despectivo (azotaina, tontaina).
-AJE Colectividad (andamiaje); resultado de la acción (viraje).
-AJO Diminutivo despectivo (pequeñajo).
-AL Artículo árabe sin valor significativo actual (alcázar, alcalde).
ALELO-, -ALELO El uno al otro. Reciprocidad, correspondencia (paralelo).
-ALES Cualidad (frescales); semejanza (rubiales).
-ALGIA, -ÁLGICO Concerniente al dolor (cefalalgia, neurálgico).
AM- En torno (amputar, ambiente).
AMBI- Ambos a dos. De dos cualidades o posibilidades (ambivalencia, ambidextro).
-AMEN Conjunto (maderamen, velamen)
AN- Carencia (anarquía, analfabeto).
ANA- ascensión (anábasis), retroceso, repetición, conformidad (analogía), intensificación (anafilaxia), oposición (anacrónico), apartamiento (anacoreta).
-ANCIA Resultado de la acción (abundancia).
-ANCO Matiz despectivo (potranco)
ANDRO-, -ANDRO Varón.
ANEMO- Viento.
-ÁNEO Cualidad (espontáneo).
ANFI- Duplicidad, por ambos lados (anfibio), alrededor (anfiteatro).
ANGIO-, - ANGIO Vaso, receptáculo (esporangio).
-ANGO Despectivo.
ANTO-, -ANTO Flor.
-ANZA Resultado de la acción (bonanza).
APNE- Sin respiración.
APO- Alejamiento (apogeo), separación (apostasía), derivación, cambio, refuerzo de la idea (apodíctico).
-AR Colectividad (melonar).
-ARCA, ARCE-, ARCI-, ARCHI-, ARQUI-, -ARQUÍA, ARZ- Ser el primero, preeminencia (jerarca, archiduque, arzobispo), abundancia (archipiélago).
-ARI Actividad, oficio (pelotari).
-ARIO Colectividad (vocabulario), profesión (boticario), lugar (santuario), orden (secundario).
ARISTO- El mejor, selección, excelencia.
-ARRACO, CA (prerromano) Aumentativo peyorativo (bicharraco).
ARTRI-, ARTRO- Articulaciones (artritis, artrópodo)
-ASCO Aumentativo (peñasco), conjunto cosas baja calidad (hojarasca).
-ASTA Función, profesión (cineasta, gimnasta).
-ÁTICO Semejanza (lunático), pertenencia (hanseático).
-ÁTIL Semejanza (volátil).
-ATO Jurisdicción (virreinato), profesión (monacato), terminación de sal (sulfato, clorato), cualidad (sensato).
AUTO- Uno mismo, el mismo, independencia (automóvil, autonomía), personalidad (autodidacto).
AVO- Partitivo (dozavo).
-AZ Patronímico, cualidad (montaraz).
-AZGO Jurisdicción, resultado de la acción (hallazgo), situación (noviazgo).
-AZO, -AZA Aumentativo (muchachazo), resultado de la acción (martillazo).
(continuará)
EL MIEDO Y EL DOLOR DE LOS HOMBRES Y MUJERES DÉMONES
(Nota de Jorge: el Mundo grita de miedo y de dolor)
El miedo es la espera de un mal; al miedo llevan también éstas: el terror, la indecisión, la vergüenza, el estupor, la perturbación, la inquietud.
El terror es, en efecto, un miedo que suscita angustia; la vergüenza, el miedo a la mala reputación; la indecisión, el miedo a la acción futura; el estupor, el miedo procedente de la representación de una acción desacostumbrada; le perturbación, el miedo acompañado de la precipitación de la voz; la inquietud, el miedo ante una acción incierta.
(Diógenes Laercio)
La inquietud, el miedo a equivocarse y, de otra manera, el miedo al fracaso; la superstición, el miedo a los dioses o démones; la angustia, el miedo a algo temible; el terror, el miedo procedente de la razón.
(Estobeo)
Las trece especies del miedo:
La indecisión es el miedo a la acción futura.
La vergüenza es el miedo a la mala reputación.
El terror es el miedo de la persona temerosa.
La angustia es el miedo que ata de manos y pies.
El estupor es el miedo procedente de la representación desacostumbrada de algo que inspira temor.
La consternación es el miedo procedente de una representación mayor.
La timidez consiste en apartarse de algo que se manifiesta conveniente por causa de la representación de algo que inspira temor.
La pusilanimidad es el miedo vano.
La inquietud es el miedo a equivocarse; o el miedo al fracaso o el miedo que hace surgir esperanzas opuestas, en torno a las que tenemos un apetito violento.
La intención es la indecisión de hacer lo decidido.
El horror es el miedo a lo reflexionado.
La perturbación es el miedo que apremia en compañía de la voz.
La superstición es el miedo a lo divino. O la exageración de los honores relativos a los dioses.
(Andrónico)
Por otra parte, aquellas que están subordinadas al miedo las definen así: la pereza es el miedo ante el trabajo que nos espera... el terror, un miedo que estremece, de lo cual se sigue que al pudor le acompañe el rubor, al terror la palidez y el temblor y castañear de dientes; el temor, el miedo ante un mal que se aproxima; el pavor, un miedo subsiguiente y, por así decirlo, compañero del pavor; la conturbación, un miedo que hace perder de vista aquello que pensamos; el pánico, un miedo permanente.
(Cicerón)
El miedo es una abstención irracional y una pasión... pero manipulando los nombres los filósofos llaman precaución al miedo a la ley.
En efecto, el estupor es un miedo procedente de una representación desacostumbrada o a propósito de una representación inesperada... como la de una noticia; miedo ante lo que ha sucedido o existe, o un admirarse de manera excesiva.
(Clemente de Alejandría)
De las falsedades sobreviene a la mente la perversión, a partir de la cual surgen muchas pasiones y causas de inestabilidad. La propia pasión es, según Zenón, el movimiento irracional del alma y contrario a la naturaleza, o un impulso excesivo.
(Diógenes Laercio)
El dolor es una contracción irracional; sus especies son: la compasión, la envidia, los celos, la rivalidad, la pesadumbre, la molestia, la perturbación, la pena, la confusión. La compasión es, en efecto, un dolor por el que padece males inmerecidos; la envidia, un dolor por los bienes ajenos, los celos, un dolor porque otro posea lo que uno mismo desea; la rivalidad, un dolor porque otro tenga lo que uno mismo posee; la pesadumbre, un dolor que oprime; la molestia, un dolor que agobia y proporciona inquietud; la turbación, un dolor que por reflexiones permanece o se intensifica; la congoja es un dolor penoso; la confusión es un dolor irracional que nos consume e impide ver el presente.
(Diógenes Laercio)
El disgusto es un dolor acompañado de agitación ininterrumpida.
(Estobeo)
La envidia es el dolor por el éxito de las personas dotadas de cualidades.
(nota de Jorge: sentimiento pasivo que en activo es odio y en acto es agresión)
Los celos son un dolor porque otros tengan y nosotros no.
El desánimo es un dolor por lo insoluble o inflexible.
La desgracia es un dolor por los males que oprimen fuertemente.
La pesadumbre es un dolor que oprime.
El pesar es un dolor que provoca afonía.
La convulsión es un dolor violento.
La aflicción es un dolor por una muerte intempestiva.
El disgusto es un dolor procedente de razonamientos contrarios.
La molestia es un dolor que oprime y no cede.
La pena es un dolor que nos invade.
La turbación es un dolor procedente de reflexiones.
El arrepentimiento es un dolor por las faltas cometidas, en la idea de que uno mismo ha sido el responsable.
La confusión es un dolor que impide ver el futuro.
El desaliento es el dolor del que ha perdido la esperanza de conseguir lo que desea.
La indignación es un dolor por los que se excitan inconvenientemente.
La excitación es un dolor acompañado de la indecisión de cómo se hará uso de las cosas presentes.
La lamentación es un treno de la persona que ha sido embargada por el dolor.
La irritación es un dolor que oprime y no proporciona recompensa.
La preocupación es el razonamiento del que sufre.
La piedad es un dolor por los males ajenos.
(Andrónico)
El temor se divide también en seis especies: indecisión, pudor, vergüenza, consternación, inquietud, estupor; la indecisión es el miedo a la acción futura; la consternación, el miedo procedente de una gran representación; el estupor, el miedo procedente de una representación desacostumbrada; la inquietud, el miedo al error, esto es, al fracaso, pues, temerosos de no tener éxito en la acción, nos angustiamos; el pudor, el miedo por la espera de un reproche; esta pasión es la mejor; la vergüenza, el miedo por un acto perpetrado vergonzosamente, pero esto no es una pérdida de esperanza en la salvación; el pudor se diferencia de la vergüenza de esta manera: porque el uno, avergonzado por las acciones que lleva a cabo, se oculta; el otro, el pudoroso, teme caer en una cierta mala reputación. Los antiguos, abusando de los nombres, llaman con frecuencia al pudor vergüenza; tiene lugar el miedo por enfriamiento de todo lo caliente que concurre al corazón, hacia la parte directiva, de la misma forma que también el pueblo, cuando teme, se refugia entre los gobernantes; el órgano del dolor es la boca del estómago, ésta es, en efecto, la que siente la mordedura en los dolores, según dice Galeno en el libro tercero de la Demostración. El coraje es una efervescencia de la sangre que circunda el corazón, originada a partir de la exhalación o de la mezcla turbulenta de la bilis, por lo que también el coraje es llamado bilis y cólera. A veces ocurre que el coraje es un apetito de venganza; cuando, en efecto, somos objeto de injusticia o creemos serlo, nos enfurecemos, y surge entonces una pasión que es mezcla de deseo y coraje. Las especies del coraje son tres: la ira, que también es llamada bilis y cólera, el resentimiento y el rencor. El coraje, por tener principio y movimiento, es llamado ira, bilis y cólera. El resentimiento es una bilis que permanece y dura hasta la vejez; así pues, recibe su nombre por permanecer y ser recordado. El rencor es una ira que acecha el momento para la venganza; también éste recibe su nombre por yacer. El coraje es la escolta de la reflexión. Pues, cuando ésta juzga digno de irritación el hecho acaecido, entonces el coraje sale al encuentro, siempre que conforme a la naturaleza preserven el orden propio.
(Nemesio)
Resta la opinión de los cirenaicos, quienes creen que existe el dolor solo si algo sucede inesperadamente. Esto es, ciertamente, importante, como he dicho antes; sé que también Crisipo era del mismo parecer: que lo que de antemano no se ha previsto hiere con mayor vehemencia.
(Cicerón)
Pero en el segundo libro Sobre el bien, habiendo explicado la envidia como un dolor por los bienes de otros, como si quisiese manifiestamente rebajar a sus vecinos para sobresalir ellos mismos, añade lo del gozo por el mal ajeno: íntimamente unida a ésta se encuentra el gozo por el mal ajeno, cuando por las mismas razones queremos que los vecinos sean rebajados; en cambio, cuando somos desviados siguiendo a unos impulsos naturales distintos, nace la compasión.
(Plutarco)
El miedo es la espera de un mal; al miedo llevan también éstas: el terror, la indecisión, la vergüenza, el estupor, la perturbación, la inquietud.
El terror es, en efecto, un miedo que suscita angustia; la vergüenza, el miedo a la mala reputación; la indecisión, el miedo a la acción futura; el estupor, el miedo procedente de la representación de una acción desacostumbrada; le perturbación, el miedo acompañado de la precipitación de la voz; la inquietud, el miedo ante una acción incierta.
(Diógenes Laercio)
La inquietud, el miedo a equivocarse y, de otra manera, el miedo al fracaso; la superstición, el miedo a los dioses o démones; la angustia, el miedo a algo temible; el terror, el miedo procedente de la razón.
(Estobeo)
Las trece especies del miedo:
La indecisión es el miedo a la acción futura.
La vergüenza es el miedo a la mala reputación.
El terror es el miedo de la persona temerosa.
La angustia es el miedo que ata de manos y pies.
El estupor es el miedo procedente de la representación desacostumbrada de algo que inspira temor.
La consternación es el miedo procedente de una representación mayor.
La timidez consiste en apartarse de algo que se manifiesta conveniente por causa de la representación de algo que inspira temor.
La pusilanimidad es el miedo vano.
La inquietud es el miedo a equivocarse; o el miedo al fracaso o el miedo que hace surgir esperanzas opuestas, en torno a las que tenemos un apetito violento.
La intención es la indecisión de hacer lo decidido.
El horror es el miedo a lo reflexionado.
La perturbación es el miedo que apremia en compañía de la voz.
La superstición es el miedo a lo divino. O la exageración de los honores relativos a los dioses.
(Andrónico)
Por otra parte, aquellas que están subordinadas al miedo las definen así: la pereza es el miedo ante el trabajo que nos espera... el terror, un miedo que estremece, de lo cual se sigue que al pudor le acompañe el rubor, al terror la palidez y el temblor y castañear de dientes; el temor, el miedo ante un mal que se aproxima; el pavor, un miedo subsiguiente y, por así decirlo, compañero del pavor; la conturbación, un miedo que hace perder de vista aquello que pensamos; el pánico, un miedo permanente.
(Cicerón)
El miedo es una abstención irracional y una pasión... pero manipulando los nombres los filósofos llaman precaución al miedo a la ley.
En efecto, el estupor es un miedo procedente de una representación desacostumbrada o a propósito de una representación inesperada... como la de una noticia; miedo ante lo que ha sucedido o existe, o un admirarse de manera excesiva.
(Clemente de Alejandría)
De las falsedades sobreviene a la mente la perversión, a partir de la cual surgen muchas pasiones y causas de inestabilidad. La propia pasión es, según Zenón, el movimiento irracional del alma y contrario a la naturaleza, o un impulso excesivo.
(Diógenes Laercio)
El dolor es una contracción irracional; sus especies son: la compasión, la envidia, los celos, la rivalidad, la pesadumbre, la molestia, la perturbación, la pena, la confusión. La compasión es, en efecto, un dolor por el que padece males inmerecidos; la envidia, un dolor por los bienes ajenos, los celos, un dolor porque otro posea lo que uno mismo desea; la rivalidad, un dolor porque otro tenga lo que uno mismo posee; la pesadumbre, un dolor que oprime; la molestia, un dolor que agobia y proporciona inquietud; la turbación, un dolor que por reflexiones permanece o se intensifica; la congoja es un dolor penoso; la confusión es un dolor irracional que nos consume e impide ver el presente.
(Diógenes Laercio)
El disgusto es un dolor acompañado de agitación ininterrumpida.
(Estobeo)
La envidia es el dolor por el éxito de las personas dotadas de cualidades.
(nota de Jorge: sentimiento pasivo que en activo es odio y en acto es agresión)
Los celos son un dolor porque otros tengan y nosotros no.
El desánimo es un dolor por lo insoluble o inflexible.
La desgracia es un dolor por los males que oprimen fuertemente.
La pesadumbre es un dolor que oprime.
El pesar es un dolor que provoca afonía.
La convulsión es un dolor violento.
La aflicción es un dolor por una muerte intempestiva.
El disgusto es un dolor procedente de razonamientos contrarios.
La molestia es un dolor que oprime y no cede.
La pena es un dolor que nos invade.
La turbación es un dolor procedente de reflexiones.
El arrepentimiento es un dolor por las faltas cometidas, en la idea de que uno mismo ha sido el responsable.
La confusión es un dolor que impide ver el futuro.
El desaliento es el dolor del que ha perdido la esperanza de conseguir lo que desea.
La indignación es un dolor por los que se excitan inconvenientemente.
La excitación es un dolor acompañado de la indecisión de cómo se hará uso de las cosas presentes.
La lamentación es un treno de la persona que ha sido embargada por el dolor.
La irritación es un dolor que oprime y no proporciona recompensa.
La preocupación es el razonamiento del que sufre.
La piedad es un dolor por los males ajenos.
(Andrónico)
El temor se divide también en seis especies: indecisión, pudor, vergüenza, consternación, inquietud, estupor; la indecisión es el miedo a la acción futura; la consternación, el miedo procedente de una gran representación; el estupor, el miedo procedente de una representación desacostumbrada; la inquietud, el miedo al error, esto es, al fracaso, pues, temerosos de no tener éxito en la acción, nos angustiamos; el pudor, el miedo por la espera de un reproche; esta pasión es la mejor; la vergüenza, el miedo por un acto perpetrado vergonzosamente, pero esto no es una pérdida de esperanza en la salvación; el pudor se diferencia de la vergüenza de esta manera: porque el uno, avergonzado por las acciones que lleva a cabo, se oculta; el otro, el pudoroso, teme caer en una cierta mala reputación. Los antiguos, abusando de los nombres, llaman con frecuencia al pudor vergüenza; tiene lugar el miedo por enfriamiento de todo lo caliente que concurre al corazón, hacia la parte directiva, de la misma forma que también el pueblo, cuando teme, se refugia entre los gobernantes; el órgano del dolor es la boca del estómago, ésta es, en efecto, la que siente la mordedura en los dolores, según dice Galeno en el libro tercero de la Demostración. El coraje es una efervescencia de la sangre que circunda el corazón, originada a partir de la exhalación o de la mezcla turbulenta de la bilis, por lo que también el coraje es llamado bilis y cólera. A veces ocurre que el coraje es un apetito de venganza; cuando, en efecto, somos objeto de injusticia o creemos serlo, nos enfurecemos, y surge entonces una pasión que es mezcla de deseo y coraje. Las especies del coraje son tres: la ira, que también es llamada bilis y cólera, el resentimiento y el rencor. El coraje, por tener principio y movimiento, es llamado ira, bilis y cólera. El resentimiento es una bilis que permanece y dura hasta la vejez; así pues, recibe su nombre por permanecer y ser recordado. El rencor es una ira que acecha el momento para la venganza; también éste recibe su nombre por yacer. El coraje es la escolta de la reflexión. Pues, cuando ésta juzga digno de irritación el hecho acaecido, entonces el coraje sale al encuentro, siempre que conforme a la naturaleza preserven el orden propio.
(Nemesio)
Resta la opinión de los cirenaicos, quienes creen que existe el dolor solo si algo sucede inesperadamente. Esto es, ciertamente, importante, como he dicho antes; sé que también Crisipo era del mismo parecer: que lo que de antemano no se ha previsto hiere con mayor vehemencia.
(Cicerón)
Pero en el segundo libro Sobre el bien, habiendo explicado la envidia como un dolor por los bienes de otros, como si quisiese manifiestamente rebajar a sus vecinos para sobresalir ellos mismos, añade lo del gozo por el mal ajeno: íntimamente unida a ésta se encuentra el gozo por el mal ajeno, cuando por las mismas razones queremos que los vecinos sean rebajados; en cambio, cuando somos desviados siguiendo a unos impulsos naturales distintos, nace la compasión.
(Plutarco)
PASOS DEL HOMBRE-RELOJ POR ALICANTE
Me horroriza el jacuzzi de la piscina el Oasis,/ una de las cosas que más me agobia es el bajar el equipaje en el ascensor del hotel Piramidal, esposo mío por qué no te pones el traje de baño y bajas a la piscina,/ te juro que lo que quiero es divertirme, todo el día con la pulsera de todo incluido del hotel porque somos así de gochos y puercos, de noche removí el sobre de la aspirina con la cola del cepillo dentrífico,/ con estas gafas de sol no veo nada ni a nadie,/ bandera verde en la playa de Calpe, los señores madrileños de Alcalá yendo por la orilla a ver si ven tetamen, el sajonango-el vascorri-y también la buharrona vinieron a esta playa en verano, conocido el significado de las palabras tengo todo su poder mágico como el de la misteriosa Alcarria, el niño troleando con el colchón azul en las olas del mar, los maridos son unos manitas-expertos en clavar las sombrillas con su barriguita de la felicidad, no digas que bailas la sensual zumba-estuviste en Alicante-y no viniste morena a SinglesMadrid, aquí la gente no es tonta-saben quien es pareja y quién se lo pasa bien/ y quiénes son buen equipo formal-familiar-para darse de tortas a todas horas y en todas partes, esos ejercicios de pulmones para las colchonetas que no para hacer el amor, y las mujeres solo por sacar los hijos de cabeza-de ahí abajo-se creen con derechos sobre los hombres-sí señor como Dios lo manda.
Algunos pelos al contacto con el agua de mar se ponen blancos, cinco líneas de playa en junio-y en julio se ponen las toallas en las palmeras y los tejados, es peligroso irse de vacaciones porque decides cambiar de vida, apártate de las señoras meonas del agua mar, el que/ vende sangría para las piedras del riñón-que si se la compras le haces feliz como a los barquilleros del Palacio de Oriente,/ y si no se la bebe/ él con su marcha por las dunas de la playa y su señora vaca de la hamaca.
En el peñón Ifach,/ pajarito que no vuela/ decimos que se ha caído del nido,/ a los ingleses cervezudos lo que les falta es hacer rugby por la acera con los españoles del puerto náutico, la clavada en el restaurante la Porreta está en el pulpo y en la sangría, las gaviotas que calculan mal el vuelo/ por tiente y torrente de aire/ se estrellan contra la roca y mueren desasistidas por los inexistentes ecologistas calperos, con esas dos películas ya te asustan los tiburones y la concentración de pájaros, qué ahorrativo tu amante actual cómo ahorra en los preservativos, a ver quién es la mamá más guapa de todas las mamás de la piscina, y los jóvenes esperan que les caiga todo del Cielo.
No me entiendo con el levanta clítoris del agua termal de la ducha/ me gustan mucho las mujeres con diadema como rumanas de la Migdala, los que no han tenido hijos-y los que no son naturales-y son adoptivos y chinas se confrontan en la playa, los que tienen brazos reducido y amputaciones se consuelan en la playa, los calvos papás y los peludos maridos, y nuestra historia de amor no sabremos dónde nos llevará pero nos ha permitido respirar dos-cuatro-diez-y quince años.
Si una mujer por arte de la Virgen de la Almudena tuviera en su cara los rasgos de tus mejores amigos del pasado-de David y Emerald de Firhouse-de Joseph de Cullera-de Luis del colegio-y de las dos estupendas Susanas del trabajo,/ y yo con mis gafas RoyBom que me ha otorgado el de la patera subsahariana.
Yo me quedo con la que me quiere tanto,/ no es rusa gorda que no pliega la sombrilla cuando se le ha volado dos veces, y pa ti el austriaco de los bigotes al viento junto a las casetas del socorrista y de la Policía de Proximidad.
Estas morena betunera y la única sepia tiene que ver con mi poca cena de la infancia en verano/ y en Valencia.
No me gusta la gente que va por la vida creyendo en que es más/ y haciendo de menos a los demás.
De haber tenido mala vida la brisa marina te cura de tu fibromialgia y pesares.
El bocata de calamares el mejor en la Plaza Mayor de Madrid y en el Brillante de Atocha.
Duermo en cama de seda
por eso me quema la arena.
El viento de Levante que golpea mi cabeza es malíssimo para mí, ese viento horroroso para los que no consiente que los toquen ni el meneo, ese viento de las plagas de Egipto y la dormición de los primogénitos, por qué crece tanto el pelo y las uñas y los niños crecidos en Calpe, la gente como en el penal contabilizando los días que quedan para acabar las vacaciones/ y qué tendrán que hacer en sus ciudades.
Buenos fotógrafos de vacaciones en las salinas,/ me haces dos fotos y el flash se ilumina cuatro veces,/ me da una pena ver a un niño solo en una atracción de noche,/ la buena despedida de vacaciones en que la noche es mágica y llena de amigos/ y qué suerte los niños lo bien que duermen.
No tengas en la vida momentos de concesiones, con cuatro años más ya nos jubilamos, la gente pasea más desangelada hoy por la playa porque se tiene que ir/ porque hace calor,/ Honrubia es el Radiador Springs de la carretera de Valencia, suegras de vacaciones como porteras de reglamento, observando al yerno sol/ de invierno con el rabillo del ojo, yo estoy más resultón que muchos que se pasean por la playa/ y eso que aun cuando lo soy no me percibo como alto/ por eso la rusa Olga Mikhailova me decía que animoso fuera erguido, que eso gusta a las chicas y no como un paréntesis.
Tú apártame de todas las malas mujeres que vengan a por mí/ y yo te daré todo lo que tú quieres/ ah vaya solo es hacer el amor, con eso te conformas/ estás llena/ te hace falta/ y te da vida.
Tú cree en mí/ quiéreme/ y te daré placer.
A ti el marisco que más te gusta son los percebes/ y yo no lo he probado en mi vida.
Tú sabes lo que quiero
que te corte el pelo.
Yo compro para regalo por ocasión.
Las vacaciones sirven para que tú andes para adelante bajo el Arco de Príncipe Pío en busca del Cielo de la Casa de Campo atravesando el río Manzanares.
Tú cuando duermes estás muy guapo dice ella.
Aquí lo que han hecho mal en este hotel del Mediterráneo es meter empleados guapachitos/ lo están fastidiando.
Somos presumidos/ nos gustan los peines y los espejos.
Mira el mar/ tú que eres madrileño/ despídete ya.
Algunos pelos al contacto con el agua de mar se ponen blancos, cinco líneas de playa en junio-y en julio se ponen las toallas en las palmeras y los tejados, es peligroso irse de vacaciones porque decides cambiar de vida, apártate de las señoras meonas del agua mar, el que/ vende sangría para las piedras del riñón-que si se la compras le haces feliz como a los barquilleros del Palacio de Oriente,/ y si no se la bebe/ él con su marcha por las dunas de la playa y su señora vaca de la hamaca.
En el peñón Ifach,/ pajarito que no vuela/ decimos que se ha caído del nido,/ a los ingleses cervezudos lo que les falta es hacer rugby por la acera con los españoles del puerto náutico, la clavada en el restaurante la Porreta está en el pulpo y en la sangría, las gaviotas que calculan mal el vuelo/ por tiente y torrente de aire/ se estrellan contra la roca y mueren desasistidas por los inexistentes ecologistas calperos, con esas dos películas ya te asustan los tiburones y la concentración de pájaros, qué ahorrativo tu amante actual cómo ahorra en los preservativos, a ver quién es la mamá más guapa de todas las mamás de la piscina, y los jóvenes esperan que les caiga todo del Cielo.
No me entiendo con el levanta clítoris del agua termal de la ducha/ me gustan mucho las mujeres con diadema como rumanas de la Migdala, los que no han tenido hijos-y los que no son naturales-y son adoptivos y chinas se confrontan en la playa, los que tienen brazos reducido y amputaciones se consuelan en la playa, los calvos papás y los peludos maridos, y nuestra historia de amor no sabremos dónde nos llevará pero nos ha permitido respirar dos-cuatro-diez-y quince años.
Si una mujer por arte de la Virgen de la Almudena tuviera en su cara los rasgos de tus mejores amigos del pasado-de David y Emerald de Firhouse-de Joseph de Cullera-de Luis del colegio-y de las dos estupendas Susanas del trabajo,/ y yo con mis gafas RoyBom que me ha otorgado el de la patera subsahariana.
Yo me quedo con la que me quiere tanto,/ no es rusa gorda que no pliega la sombrilla cuando se le ha volado dos veces, y pa ti el austriaco de los bigotes al viento junto a las casetas del socorrista y de la Policía de Proximidad.
Estas morena betunera y la única sepia tiene que ver con mi poca cena de la infancia en verano/ y en Valencia.
No me gusta la gente que va por la vida creyendo en que es más/ y haciendo de menos a los demás.
De haber tenido mala vida la brisa marina te cura de tu fibromialgia y pesares.
El bocata de calamares el mejor en la Plaza Mayor de Madrid y en el Brillante de Atocha.
Duermo en cama de seda
por eso me quema la arena.
El viento de Levante que golpea mi cabeza es malíssimo para mí, ese viento horroroso para los que no consiente que los toquen ni el meneo, ese viento de las plagas de Egipto y la dormición de los primogénitos, por qué crece tanto el pelo y las uñas y los niños crecidos en Calpe, la gente como en el penal contabilizando los días que quedan para acabar las vacaciones/ y qué tendrán que hacer en sus ciudades.
Buenos fotógrafos de vacaciones en las salinas,/ me haces dos fotos y el flash se ilumina cuatro veces,/ me da una pena ver a un niño solo en una atracción de noche,/ la buena despedida de vacaciones en que la noche es mágica y llena de amigos/ y qué suerte los niños lo bien que duermen.
No tengas en la vida momentos de concesiones, con cuatro años más ya nos jubilamos, la gente pasea más desangelada hoy por la playa porque se tiene que ir/ porque hace calor,/ Honrubia es el Radiador Springs de la carretera de Valencia, suegras de vacaciones como porteras de reglamento, observando al yerno sol/ de invierno con el rabillo del ojo, yo estoy más resultón que muchos que se pasean por la playa/ y eso que aun cuando lo soy no me percibo como alto/ por eso la rusa Olga Mikhailova me decía que animoso fuera erguido, que eso gusta a las chicas y no como un paréntesis.
Tú apártame de todas las malas mujeres que vengan a por mí/ y yo te daré todo lo que tú quieres/ ah vaya solo es hacer el amor, con eso te conformas/ estás llena/ te hace falta/ y te da vida.
Tú cree en mí/ quiéreme/ y te daré placer.
A ti el marisco que más te gusta son los percebes/ y yo no lo he probado en mi vida.
Tú sabes lo que quiero
que te corte el pelo.
Yo compro para regalo por ocasión.
Las vacaciones sirven para que tú andes para adelante bajo el Arco de Príncipe Pío en busca del Cielo de la Casa de Campo atravesando el río Manzanares.
Tú cuando duermes estás muy guapo dice ella.
Aquí lo que han hecho mal en este hotel del Mediterráneo es meter empleados guapachitos/ lo están fastidiando.
Somos presumidos/ nos gustan los peines y los espejos.
Mira el mar/ tú que eres madrileño/ despídete ya.
June 17, 2015
24 HORAS CON DIOS DEL CARDENAL CARLOS AMIGO
Vino la posmodernidad, no para resolver, sino para agudizar las consecuencias de la modernidad: pragmatismo hedonista, ética del gusto y de lo inmediato. Nada vale nada. Nihilismo puro y duro. Ni herencia pasada, ni responsabilidades futuras, ni ideal, ni utopía, ni proyectos. De todo se sospecha, en nada se cree. Ni modelos de referencia, ni sentido alguno de la historia. El consumismo acaba devorando al mismo individuo y lo dejará aturdido, desorientado en un mundo en el que se siente extraño y sin norte. La fe, como asentimiento a lo que Dios ha manifestado de sí mismo, es un horizonte imposible. Los valores, si existieron, se han perdido. Y si algo valen es en la medida en que benefician mis intereses. Es la inmanencia del hombre en sí mismo. Ni egoísmo, ni egocentrismo, simplemente anulación de la persona, del sujeto pensante esclavizado por lo inmediato. La consecuencia es la soledad más profunda: la de no tener ni la compañía de uno mismo. Echar a Dios de la propia existencia causa el vacío total. La negación del poder existir como persona.
Esa misma fascinación por el bienestar lo relativiza todo y se acepta un estilo de vida donde impera el subjetivismo omnipresente como justificante y valoración de la conducta. Si me gusta, vale. Si me aprovecha, sirve. Si a mí me conviene, se puede hacer. También puede decirse de otra conducta igualmente subjetivista: vale, porque me gusta, me sirve, me agrada. Un evasionismo generalizado que parte de la huida de uno mismo. Es un curioso contraste entre la aparente centralidad individualista -yo, a mí- y la falta de interioridad, la despersonalización. El llamado "pensamiento débil" adolece más de indiferencia que de ser fruto de la reflexión. No es la evasión a tiempos mejores, el sueño de la utopía, la conquista del ideal lejano. Es, pura y simplemente, el consumismo del tiempo, de las ideas, de las cosas. Todo se convierte en moda fugaz.
El presentismo ha hecho su aparición en la escena. Aprovecharse cuanto antes, sin pensar en más. Que la representación es corta. Una prisa por vivir y quemar etapas que provoca, en ocasiones, la aparición de ridículos personajes, como el del joven envejecido y del adulto aniñado. Como se ha querido abarcarlo y gustarlo todo enseguida, el vacío de la desilusión también es rápido en llegar. Extraña velocidad en el intento de llegar a ninguna parte.
Lo pragmático, lo útil, lo que sirve, se valora con criterios subjetivos con frecuencia egoístas. El desbordado interés por el cultivo del propio cuerpo -culturismo, aerobic, gimnasios, dietas, estética...- es compañero de un desprecio por la salud: contaminación, droga, alcohol, ruidos, estrés... La permisividad negativista ahoga la verdadera libertad, anula la capacidad de elegir, todo lo relativiza, todo lo desvirtúa. Al final una sociedad amorfa, sin identidad, sin aspiraciones. Como forma más grave e irresponsable de vacío moral está la agresión, el desprecio a la persona y a la vida: terrorismo, narcotráfico, aborto, eutanasia... Y todo ello en medio de una creciente sensación de impotencia.
Es el frío de una muerte sin morir, de una apariencia sin realidad, de una vida sin pensamiento y sin amor. Sueño exagerado en el que la espera se reduce a un dejar que vayan cayendo las hojas del calendario y lleguen días mejores en los que aquellos problemas, que llevan a la muerte, puedan tener solución. Después, otra vez a pensar en cenizas venideras, porque, en definitiva, sin la conversión interior del hombre poco valen reformas y aguantes.
De angustias, fatigas y pesares la lista se hace inacabable. Estúpido sería, ante tanto desacierto, dejarse morir de pena y tristeza. Es mejor acudir a la medicina de la esperanza, pues, si como algunos piensan, corren malos tiempos para los asuntos de la religión, mejor defensa ha de ser la de la fidelidad que la de la claudicación. Olvidarse de Dios, aparte de ser algo poco inteligente, trae unas deplorables consecuencias para el hombre, pues el mundo pierde horizontes y acaba organizándose de tal manera que resulta sumamente difícil vivir de lo trascendente, no tiene más remedio que desaparecer. Lo del humanismo ateo no deja de ser un contrasentido. Si nada de lo humano puede sernos indiferente, piensen ustedes, ¿qué hay más de común en la humanidad que la creencia en Dios?
Esto ocurre cuando se le quita a la vida, a la existencia del hombre, todo valor de trascendencia. La secularización parece ser el grito de los que quieren matar a Dios.
La consecuencia inmediata es el indiferentismo. Una falsa actitud pragmática que llega a la conclusión de que lo mejor es no prestar interés al tema. Seguir adelante ignorándolo todo. Despreocupándose de todo. Es una actitud de desgana que conduce al egoísmo, a vivir como parásito en una sociedad donde son otros los que deben trabajar por buscar la verdad. El indiferentismo puede ser, también, una larvada pretensión de justificarse por las obras. Así, no es extraño que desee excluirse cualquier motivación de tipo religioso cuando se realizan obras de utilidad social, de promoción de las personas, de ayuda a los marginados.
Esfuerzo inútil, dice el agnosticismo. No sabemos si existe o no existe Dios. Lo que afirmamos es que no se puede llegar a tener un conocimiento de esa existencia de Dios. Quizá se haya llegado a esa conclusión después de haber estado constantemente esquivando a Dios, tratando de escaparse de su cara, dando rodeos para no encontrarse con Él.
Tengo siempre presente mi pecado. El mal cometido está contra mí. El pecado, la injusticia, el mal cometido se convierten en juez implacable, en remordimiento, en interpelación que reclama separación. Y más fácil que el camino de la justicia es el del abandono y la negación. A Dios nadie lo ha visto nunca. No existe ni juez, ni juicio.
Para ver a Dios, habrá que quitarse las manos de la cara y las sandalias de los pies. Así se lo mandaba el mismo Dios a Moisés. Es decir, abrir bien los ojos. Dios puede estar mucho más cerca y visible de lo que pensamos. Eso sí: habrá que quitar impedimentos y obstáculos, preguntas y desconfianzas, pues la imagen de Dios aparece solamente a los sencillos, a los que son capaces de ofrecer amor y comprensión antes de oír cualquier argumento o de ver cualquier imagen. Por eso hay que ir descalzo de presunción, de orgullo, de autosuficiencia.
Y tener cuidado al hacer las preguntas, no sea que se vuelvan contra uno mismo. ¿Dónde está Dios? ¿Cómo puedo ver a Dios? Antes de poner estos interrogantes habrá que llevar buena disposición para responder a las preguntas que Dios va a hacer enseguida. ¿Dónde estás tú? ¿Dónde está tu hermano? La primera cuestión es una interpelación directa a la actitud que debe tener el creyente delante de Dios.
No se puede ver a Dios sin amar al hermano. "¿Dónde está tu hermano?", le pregunta Dios a Caín. Si te escondes de Dios es porque has matado a tu hermano. El hombre no es Dios, pero ayuda a verlo.
"Los justos contemplarán tu rostro", canta el salmo. Justicia es caminar en la ley del Señor. Tener sus mandatos en el corazón y en los labios. Una conducta recta conforme a la voluntad de Dios. Justo es el que hace el bien a su prójimo y a cada uno le da su derecho. Con estos avales de justicia se abren los ojos a una realidad completamente nueva, que lo trasciende todo, que está más allá de la limitada dimensión que alcanza el horizonte de los hombres.
Los limpios de corazón son aquellos que han desterrado de él el odio, la violencia, el orgullo, la envidia, el mal, y han puesto en su vida misericordia y bondad, socorro para el pobre y ayuda al desvalido. No pone asechanzas a su prójimo y comparte su mesa con el hambriento. Honra a Dios y sirve a su hermano. Ese hombre verá a Dios. Pero ha de tener la puerta siempre abierta, para que pueda entrar el que venga y, sobre todo, para salir de uno mismo, pues el egoísmo encoge de tal manera la posibilidad de ver, que nada existe para él que no sea él mismo. Sal de tu casa, de tu tierra, de ti mismo, si quieres ver a Dios.
Y si has visto a Dios, los demás verán que ven a Dios en ti. Tus obras glorificarán al que tú honras. Más que tus labios, será el testimonio de tu vida quien hable. "Creí y por eso hablé", dice el salmo. Es que solamente proclamándolo con las obras se puede hablar de Dios. El deseo de ver a Dios se convierte pronto en compromiso de hacer en todo su voluntad. Es comprometerse con lo que Él quiere. El amor abrasa, enciende, pone en el corazón y en las manos fuego de amor y de caridad.
Pero, la más grave y la que de verdad mata al individuo, es aquella soledad de uno mismo. Esto equivale a no ser persona. Ni hay valores que defender, ni unas virtudes con las que vivir. Esta última soledad suele ser la del egoísta y la del presuntuoso, la de los que se consideran de tal manera autosuficientes que no solo piensan que no necesitan de nadie, sino que van arrasando lo que otros valoran y defienden. Es modelo para insolidarios, asociales y violentos.
Pero, igual que se nos aconsejaba que contra pereza, diligencia, y contra soberbia, humildad, también ahora diremos que la solidaridad, el ser hospitalarios y generosos son el mejor antídoto contra los males que nos aquejan. La solidaridad es virtud cristiana en la que se practica el mandamiento de servir y ayudar con sentimientos fraternos a quien está desvalido. La hospitalidad, más que recibir al que llega, es dejar la puerta abierta para que entre el bien, que seguro que llegará. La sospecha es cerrazón y carcoma que endurece el corazón y pudre la mente de tal manera que la incapacita para poder pensar bien de nadie.
No sabemos si el hombre malherido de la parábola evangélica del buen samaritano al fin se había curado. De lo que no cabe duda es del gozo del hombre bueno que ayudó a su hermano. ¡Te pagaré todos los gastos!, le dice al posadero que ha de atender al herido. Él, el samaritano, había cobrado por adelantado con la gracia que Dios le había dado de tener un corazón misericordioso.
Cristo ha enseñado a hacer el bien con el sufrimiento y a hacer el bien al que sufre. Habrá, pues, que pararse ante el sufrimiento de los hombres. Primero, atender; después ofrecer el propio sufrimiento. Al final, contemplar a Cristo puesto en la cruz del hombre que sufre y en el gozo de quien pone su amor para aliviar el sufrimiento.
La misericordia es aval de eficacia, pues el ayuno no da fruto si no es regado por la misericordia. ES paño para limpiar el corazón y ver a Dios. Es lámpara para ver las huellas de Dios en todo. Mostaza que produce grandeza de espíritu a quien la practica. Levadura que transforma la vida y la persona. Talento, pues la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además de pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. Actitud de sensibilidad para captar la necesidad del prójimo y acudir en su ayuda. Virtud que enseña a compadecerse, ayudar compasivamente, apiadarse. Valor preferente, pues dice el Señor que prefiere la misericordia al sacrificio. Así es como aparece la misericordia en el evangelio: como alabanza y promesa de reconocimiento al que cuida del débil y del pobre, pues los misericordiosos serán quienes reciban misericordia. La compasión misericordiosa es "como un toque del amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrena del hombre", decía Juan Pablo II.
La fuente de la misericordia está en el mismo corazón de Cristo, pues allí encuentra lo ancho y profundo del amor de Dios, con el que se desea estar y al que se quiere proclamar misericordioso. Los pobres y los débiles serán los más cercanos al corazón misericordioso de Dios.
Para practicar la misericordia se necesita ayuda de Dios, pues no se trata de un acto de la voluntad, sino del vivir responsablemente la gracia y el favor que se ha recibido: el poder amar, servir, perdonar, actuar con misericordia. Donde hay misericordia hay paz. Donde hay humildad hay misericordia. Como decía Benedicto XVI, "Hay que hacer de la experiencia de la vida lugar de la misericordia y de la ternura de Dios para con los hombres".
Ante la pregunta de Pilato, Jesús responde que su reino no es de este mundo.
Que el reino no sea de este mundo quiere decir, efectivamente, que su realización plena está más allá de la existencia terrena. El mundo al que se aspira, que ya comienza aquí y ahora, no puede parecerse a lo que son los más torcidos intereses de los hombres.
Y, para empezar, hay que decir que importarle poco a uno lo que sienta o padezca la gente no es el mejor camino para meterse en ese confortable modo de vivir que entendemos por calidad de vida, que es el de haber llegado a un determinado nivel de satisfacción personal, familiar, laboral, económico.
Difícil, pero gratísimo, es el equilibrio entre el deseo personal y el entorno social. Una verdadera calidad de vida necesita del ejercicio práctico de la solidaridad en intereses y sentimientos, en compartir proyectos y trabajar por llevarlos a cabo. Querer a la gente y verse querido. Armonía con la naturaleza, sentirse a gusto en el espacio en el que se vive, ver realizadas las ideas mejores, estar seguro de que Dios camina junto a los hombres.
Por ello, resultan inseparables la solidaridad y el amor fraterno. Si el cristiano se siente unido a los demás, no es por una simple razón de pertenencia a una comunidad humana con la que debe cohabitar en el mismo mundo, sino por el imperativo del mandamiento nuevo del amor que ha de distinguir a los discípulos de Cristo.
Son los reglones torcidos del hombre en ese papel en que debe ir escribiendo la propia vida. Según San Gregorio Magno, el proceso del pecado discurre por cuatro etapas: la insinuación, la delectación, el consentimiento y la audacia de justificarlo.
Hay pecados y pecados. Son pecados elegantes aquellos de los que se presume y hasta se enorgullece el que los comete (hemos de suponer que inconscientemente), pues recibe el aplauso de cierta parte de la sociedad, un poco bobalicona, que se siente divertida por el "ejemplo" de tan creidillo pecador. Comenzamos con la apostasía presuntuosa, que es abandono de lo prometido. Es el desertor. El que no ha sido capaz de llevar el gozo y la carga de la fe. Presume, ahora, de liberado, ni ha vivido conscientemente esa fe, que dice ha abandonado, ni es tan libre, como se pavonea de serlo. Es desertor de un convencimiento con el que posiblemente nunca se ha sentido identificado.
Hermano del anterior es el agnosticismo de salón. Es pecado de vanidosos y de sabihondos. De aquellos que, por anticipado, desechan hipótesis y hacen cortos los horizontes, pretextando que lo que ellos no pueden conocer no existe. SE han hecho la medida y oráculo de todas las cosas. Les falta generosidad e inteligencia. Al menos como hipótesis, no puede arrojarse del laboratorio del pensamiento la posibilidad de encontrar a Dios.
Ahora vienen dos pecados muy unidos, casi gemelos, son la indiferencia y el desprecio. La primera quiere pasar como dama distinguida enfundada en las pieles de la presunción, como si en este mundo nada ni nadie hubiera más que ella. A la indiferencia le basta la pasarela de su propia vacuidad. Mirar por encima del hombro es síntoma de pequeñez, de poca estatura en la personalidad. En el fondo del desprecio está el orgullo, que hace imposible apreciar el valor de ideas y personas. Solo cuenta su hombro, por encima del cual juzga, y mal, a los demás.
No practica por pereza, por presunción o simplemente porque en verdad ya no cree en nada.
Y ya no puede vivir si no es buscando su egoísmo, el sobresalir por encima de los demás a costa de lo que sea, enriquecerse pronto y sin medida ni conciencia, dominar aunque para ello haya que utilizar la violencia y la guerra, tener el poder aunque sea a costa del hambre y de la vida de los inocentes.
Sin embargo, como si de trigo y cizaña mezclados y confundidos se tratara.
Pero parece como si no hubiera más remedio que esconder esa luz de la fe, de la creencia religiosa. Es molesta, hace ver demasiado las arrugas del pecado. Se prefiere, tantas veces, permanecer a oscuras, aunque esté encendida la luz. Es hacer precisamente lo contrario de lo que recomienda el evangelio: cuando enciendas una luz, no la pongas debajo del celemín. La luz de la que hablamos es la de las verdades grandes, la del misterio, la de la fe, la del dejarse seducir por cuanto Dios ha dicho por los labios, el ejemplo y la vida de su hijo Jesucristo.
Cada cual tiene su propio celemín para tapar lo que le puede arañar y molestar en la conciencia. Son todos esos artilugios que se ponen en juego para evadirse de las responsabilidades que urge la fe. Argucias y vanas justificaciones para camuflar lo que debiera ser una vida en coherencia con lo que se cree, y se dice no creer a fin de no quedar en evidencia y señalado con el dedo como títere inconsecuente y persona sin fundamento ni criterio.
Quien diga que nada le debe a Jesucristo, ha perdido la memoria del agradecimiento, y no sabe de la historia y del bien que Cristo, con su Iglesia, ha realizado. Dios tiene derecho a que le creamos. Ha hablado en Jesucristo, que nos dijo cómo era Dios y cómo llegar hasta Él. Quiso unir la palabra con los signos, el testimonio con el amor a los demás. Es la fe, los sacramentos, la caridad y el testimonio. Creencia, celebración, práctica y ejemplo son inseparables.
Luces espléndidas y por lo demás brillantes son las que Cristo ha encendido en la historia de la humanidad. Son resplandores tan fuertes que llegan a romper la piedra y dureza del corazón del hombre y le hacen recobrar su primera voluntad y deseo de bien. Esos esplendores de Cristo se hacen vida en la misericordia, que es abrir los brazos para que el prójimo pueda entrar en el corazón; en el perdón, que es retorno al amor perdido; en la justicia, que devuelve la dignidad, a quien le han robado los derechos; en la fe, que es dejarse fascinar por la luz que Dios ha encendido con la revelación de su Hijo Jesucristo.
Cuando el hombre se empeña en dominar y someter a su hermano, cuando pretende hacerse el dueño e imponer su fuerza sobre los demás, ha claudicado de su verdadera y propia dignidad. Ha dejado de ser un hombre de paz.
El amor será fermento de paz cuando se sientan las necesidades de los otros como propias.
La debilidad es grande. Pero hay que buscar con lealtad el camino de la fidelidad y de la coherencia entre lo que se cree y se vive.
Pensemos más en las oportunidades que en la dificultad; más en el brazo de Dios que nos asiste, que en nuestra debilidad; más en la fuerza de la bondad y de lo justo, que en los poderíos del mal y del pecado. En fin, que a las inquietudes demos respuestas cristianas con la audacia de la esperanza y la firmeza de la caridad. Si hay posibilidad alguna de construir el bien y lo justo, la responsabilidad de acción se impone. Un silogismo sencillo y de gusto escolástico: es bueno, puede hacerse, estás obligado a hacerlo.
Cuando se acerca uno a la forma de vida de las primeras comunidades cristianas, encontramos a unos hombres y unas mujeres que escuchaban atentos lo que Dios quería decirles, que seguían las enseñanzas de los apóstoles, que compartían el pan de la eucaristía y ayudaban a los pobres. Y se añade en los relatos, que aquellos primeros cristianos sentían alegría en un corazón sencillo. No era para menos. Habían encontrado a Cristo allí donde Cristo quiere estar: en la Iglesia, que es depositaria de la palabra de Dios y de los sacramentos.
Ser y vivir como cristiano no puede reducirse a participar ocasionalmente en algunos actos, quizá más sociales que religiosos. Tampoco es una cuestión de familia, de cultura, de costumbre. Mucho menos para presumir de tener una religión que no se practica.
Somos Iglesia siempre, con la oración, con los sacramentos, con la práctica de la caridad fraterna. En cualquier lugar, pues en todas las ocasiones debe resplandecer, en las palabras y en las obras, la fe en Jesucristo.
Cuando no hay una vinculación de pertenencia a una comunidad, el peligro de una fe privatizada, sin responsabilidades sociales y morales, es evidente. Mucho peor sería aún hacer de la religión bandera política, nacionalista, apoyo para un fanatismo intransigente y sin sentido.
La privatización de la fe puede tener una variante aparentemente comunitaria, pero grupal. Es la pequeña comunidad intimista o socialmente radicalizada, en la que se vive un cristianismo de corte peculiar. Son grupos un tanto encerrados en sí mismos, con su propia mística, ideología, ritual y acción misionera.
La piedad popular, del gozo de ser cristiano y de vivir como tal.
La Iglesia no existe tanto para adaptarse al mundo, como para evangelizarlo, aunque para ello tenga que escuchar la realidad en la que vive. La Iglesia no es de ella ni para ella. Es de Cristo y habla de Cristo. Tiene que mostrar su cara original, sin complejos ni arrogancias. Pero tampoco la Iglesia es una delegación de creyentes, ni un producto más que puede elegirse en el mercado de las religiones, la moral, los valores...
Son muy claras y actuales las palabras de Benedicto XVI: "Quien sigue a Cristo tiene que hablar de Cristo". Una alegría tan grande no se puede guardar para uno mismo.
En la globalización, como en los experimentos del aprendiz de brujo, el peligro son los monstruos. Que aparezca una sociedad más cercana y menos unida, con mayor bienestar y menos valores, con brazos alargados (comunicaciones) y cabezas insignificantes (incapaces de pensar por sí mismas), dominando la tierra y perdiendo a la persona, buscando la última explicación de todo, pero marginando a Dios.
Hay dos asuntos, entre otros, que suscitan recelo frente a la Iglesia: el sentido misionero y la libertad de pensamientos. No se trata de un proselitismo acosador e injusto, sino de un ofrecimiento leal de lo que se tiene como de un bien a compartir.
Ahora priman lo efímero y la moda. Al final, sin embargo, siempre queda el gran valor: la persona y sus ansias de verdad y de trascendencia.
La tolerancia o es recíproca o se convierte en una forma más de imposición y prepotencia; es respeto mutuo y aceptación de un derecho a ser diferente, a tener y defender unas legítimas ideas, a creer en Dios, a vivir conforme a un determinado credo.
La comunidad del último día nada tiene que ver con ninguna iglesia cristiana reformada, ni con secta alguna. Esta singular congregación está formada por todos aquellos que ponen la razón de su creencia en lo último que han oído, en el que más gritó, en lo más novedoso, en la publicación más extravagante de la última edición. Están al día, es decir, casi a la intemperie de una reflexión seria y de una fidelidad necesaria, que no solamente no destruye la libertad y el progreso de la ciencia, sino que las exige. Para ellos no cuenta ni el evangelio, ni la tradición, ni el magisterio, ni la doctrina mantenida por la Iglesia a lo largo del tiempo. La adhesión que regatean a la Iglesia, en aras de su legítima libertad, se la ofrecen incondicional y acrítica a lo más novedoso y pintoresco, aunque no tenga verdad ni razón. Es fruto efímero más de la autocomplacencia que del intelecto. Es que esa congregación es la del último día: lo que oyeron ayer por la mañana.
Se prefiere el agnosticismo pasivo y comodón. No cree, pero tampoco se molesta en averiguar ni el porqué de su increencia, ni la posibilidad de tener, siempre con la ayuda y regalo de Dios, una fe adulta y razonada. Otros dos obstáculos, que no se sabe quién los ha dejado intencionadamente sueltos para que se pueda tropezar en ellos, son la indiferencia y el orgullo. Suelen ir de la mano. La indiferencia presume de libertad; el orgullo de sabiduría. Una se pavonea de no tener interés por el asunto. El orgullo pretende convencer de que todo lo sabe. Éste se sube en el pedestal de la vanidad. Aquélla, la indiferencia, es incapaz de mirar a nadie que no sea ella misma. Es una indiferencia muy interesada: nada me interesa, solo yo mismo.
Es el cambio por el cambio (síndrome de transición). Que cambia el vestido exterior, pero sin conversión de actitudes. Es la renovación interminable sin una verdadera y progresiva conversión permanente. Querer sustituir la misión de la Iglesia por la opción personal (síndrome de automesianismo). No se escucha la necesidad, se impone el propio deseo. El grito de los pobres queda atenuado por el clamor del protagonismo. Lo importante es el aparecer. Es la integración en uno mismo.
El egoísmo mata la iniciativa para la solidaridad y conduce a la indiferencia ante el dolor o la carencia de los demás. Desafío de la marginación y de la pobreza, que es urgencia para acudir con el remedio de la caridad cristiana y con eficaces deseos de justicia según el espíritu de las bienaventuranzas.
De todo esto se desprende el peligro que puede suponer un multiculturalismo secularista, ambiguo, sin reconocimiento de identidad alguna, sin raíces comunes ni horizontes compartidos. Un multiculturalismo excluyente de lo religioso con las creencias reducidas al estrecho límite de lo privado... Si el nacionalismo y la xenofobia llevan a la muerte por asfixia, el multiculturalismo a ultranza equivale a un suicidio programado (cardenal Poupard).
El mundo no puede ser una especie de presidio donde se encuentra aherrojado el hombre, condenado a vivir en un espacio que no le gusta.
El futuro será para aquellos que sepan ofrecer unas buenas razones para vivir y para esperar.
Moraleja: hay que saber dejarse ganar por uno mismo, por el hombre interior de la bondad y de la conciencia que todos llevamos dentro. Será el triunfo de la rectitud, de la nobleza, de la dignidad personal.
EL DÍA A DÍA DE LA FE
Cardenal Carlos Amigo
Arzobispo de Sevilla
Esa misma fascinación por el bienestar lo relativiza todo y se acepta un estilo de vida donde impera el subjetivismo omnipresente como justificante y valoración de la conducta. Si me gusta, vale. Si me aprovecha, sirve. Si a mí me conviene, se puede hacer. También puede decirse de otra conducta igualmente subjetivista: vale, porque me gusta, me sirve, me agrada. Un evasionismo generalizado que parte de la huida de uno mismo. Es un curioso contraste entre la aparente centralidad individualista -yo, a mí- y la falta de interioridad, la despersonalización. El llamado "pensamiento débil" adolece más de indiferencia que de ser fruto de la reflexión. No es la evasión a tiempos mejores, el sueño de la utopía, la conquista del ideal lejano. Es, pura y simplemente, el consumismo del tiempo, de las ideas, de las cosas. Todo se convierte en moda fugaz.
El presentismo ha hecho su aparición en la escena. Aprovecharse cuanto antes, sin pensar en más. Que la representación es corta. Una prisa por vivir y quemar etapas que provoca, en ocasiones, la aparición de ridículos personajes, como el del joven envejecido y del adulto aniñado. Como se ha querido abarcarlo y gustarlo todo enseguida, el vacío de la desilusión también es rápido en llegar. Extraña velocidad en el intento de llegar a ninguna parte.
Lo pragmático, lo útil, lo que sirve, se valora con criterios subjetivos con frecuencia egoístas. El desbordado interés por el cultivo del propio cuerpo -culturismo, aerobic, gimnasios, dietas, estética...- es compañero de un desprecio por la salud: contaminación, droga, alcohol, ruidos, estrés... La permisividad negativista ahoga la verdadera libertad, anula la capacidad de elegir, todo lo relativiza, todo lo desvirtúa. Al final una sociedad amorfa, sin identidad, sin aspiraciones. Como forma más grave e irresponsable de vacío moral está la agresión, el desprecio a la persona y a la vida: terrorismo, narcotráfico, aborto, eutanasia... Y todo ello en medio de una creciente sensación de impotencia.
Es el frío de una muerte sin morir, de una apariencia sin realidad, de una vida sin pensamiento y sin amor. Sueño exagerado en el que la espera se reduce a un dejar que vayan cayendo las hojas del calendario y lleguen días mejores en los que aquellos problemas, que llevan a la muerte, puedan tener solución. Después, otra vez a pensar en cenizas venideras, porque, en definitiva, sin la conversión interior del hombre poco valen reformas y aguantes.
De angustias, fatigas y pesares la lista se hace inacabable. Estúpido sería, ante tanto desacierto, dejarse morir de pena y tristeza. Es mejor acudir a la medicina de la esperanza, pues, si como algunos piensan, corren malos tiempos para los asuntos de la religión, mejor defensa ha de ser la de la fidelidad que la de la claudicación. Olvidarse de Dios, aparte de ser algo poco inteligente, trae unas deplorables consecuencias para el hombre, pues el mundo pierde horizontes y acaba organizándose de tal manera que resulta sumamente difícil vivir de lo trascendente, no tiene más remedio que desaparecer. Lo del humanismo ateo no deja de ser un contrasentido. Si nada de lo humano puede sernos indiferente, piensen ustedes, ¿qué hay más de común en la humanidad que la creencia en Dios?
Esto ocurre cuando se le quita a la vida, a la existencia del hombre, todo valor de trascendencia. La secularización parece ser el grito de los que quieren matar a Dios.
La consecuencia inmediata es el indiferentismo. Una falsa actitud pragmática que llega a la conclusión de que lo mejor es no prestar interés al tema. Seguir adelante ignorándolo todo. Despreocupándose de todo. Es una actitud de desgana que conduce al egoísmo, a vivir como parásito en una sociedad donde son otros los que deben trabajar por buscar la verdad. El indiferentismo puede ser, también, una larvada pretensión de justificarse por las obras. Así, no es extraño que desee excluirse cualquier motivación de tipo religioso cuando se realizan obras de utilidad social, de promoción de las personas, de ayuda a los marginados.
Esfuerzo inútil, dice el agnosticismo. No sabemos si existe o no existe Dios. Lo que afirmamos es que no se puede llegar a tener un conocimiento de esa existencia de Dios. Quizá se haya llegado a esa conclusión después de haber estado constantemente esquivando a Dios, tratando de escaparse de su cara, dando rodeos para no encontrarse con Él.
Tengo siempre presente mi pecado. El mal cometido está contra mí. El pecado, la injusticia, el mal cometido se convierten en juez implacable, en remordimiento, en interpelación que reclama separación. Y más fácil que el camino de la justicia es el del abandono y la negación. A Dios nadie lo ha visto nunca. No existe ni juez, ni juicio.
Para ver a Dios, habrá que quitarse las manos de la cara y las sandalias de los pies. Así se lo mandaba el mismo Dios a Moisés. Es decir, abrir bien los ojos. Dios puede estar mucho más cerca y visible de lo que pensamos. Eso sí: habrá que quitar impedimentos y obstáculos, preguntas y desconfianzas, pues la imagen de Dios aparece solamente a los sencillos, a los que son capaces de ofrecer amor y comprensión antes de oír cualquier argumento o de ver cualquier imagen. Por eso hay que ir descalzo de presunción, de orgullo, de autosuficiencia.
Y tener cuidado al hacer las preguntas, no sea que se vuelvan contra uno mismo. ¿Dónde está Dios? ¿Cómo puedo ver a Dios? Antes de poner estos interrogantes habrá que llevar buena disposición para responder a las preguntas que Dios va a hacer enseguida. ¿Dónde estás tú? ¿Dónde está tu hermano? La primera cuestión es una interpelación directa a la actitud que debe tener el creyente delante de Dios.
No se puede ver a Dios sin amar al hermano. "¿Dónde está tu hermano?", le pregunta Dios a Caín. Si te escondes de Dios es porque has matado a tu hermano. El hombre no es Dios, pero ayuda a verlo.
"Los justos contemplarán tu rostro", canta el salmo. Justicia es caminar en la ley del Señor. Tener sus mandatos en el corazón y en los labios. Una conducta recta conforme a la voluntad de Dios. Justo es el que hace el bien a su prójimo y a cada uno le da su derecho. Con estos avales de justicia se abren los ojos a una realidad completamente nueva, que lo trasciende todo, que está más allá de la limitada dimensión que alcanza el horizonte de los hombres.
Los limpios de corazón son aquellos que han desterrado de él el odio, la violencia, el orgullo, la envidia, el mal, y han puesto en su vida misericordia y bondad, socorro para el pobre y ayuda al desvalido. No pone asechanzas a su prójimo y comparte su mesa con el hambriento. Honra a Dios y sirve a su hermano. Ese hombre verá a Dios. Pero ha de tener la puerta siempre abierta, para que pueda entrar el que venga y, sobre todo, para salir de uno mismo, pues el egoísmo encoge de tal manera la posibilidad de ver, que nada existe para él que no sea él mismo. Sal de tu casa, de tu tierra, de ti mismo, si quieres ver a Dios.
Y si has visto a Dios, los demás verán que ven a Dios en ti. Tus obras glorificarán al que tú honras. Más que tus labios, será el testimonio de tu vida quien hable. "Creí y por eso hablé", dice el salmo. Es que solamente proclamándolo con las obras se puede hablar de Dios. El deseo de ver a Dios se convierte pronto en compromiso de hacer en todo su voluntad. Es comprometerse con lo que Él quiere. El amor abrasa, enciende, pone en el corazón y en las manos fuego de amor y de caridad.
Pero, la más grave y la que de verdad mata al individuo, es aquella soledad de uno mismo. Esto equivale a no ser persona. Ni hay valores que defender, ni unas virtudes con las que vivir. Esta última soledad suele ser la del egoísta y la del presuntuoso, la de los que se consideran de tal manera autosuficientes que no solo piensan que no necesitan de nadie, sino que van arrasando lo que otros valoran y defienden. Es modelo para insolidarios, asociales y violentos.
Pero, igual que se nos aconsejaba que contra pereza, diligencia, y contra soberbia, humildad, también ahora diremos que la solidaridad, el ser hospitalarios y generosos son el mejor antídoto contra los males que nos aquejan. La solidaridad es virtud cristiana en la que se practica el mandamiento de servir y ayudar con sentimientos fraternos a quien está desvalido. La hospitalidad, más que recibir al que llega, es dejar la puerta abierta para que entre el bien, que seguro que llegará. La sospecha es cerrazón y carcoma que endurece el corazón y pudre la mente de tal manera que la incapacita para poder pensar bien de nadie.
No sabemos si el hombre malherido de la parábola evangélica del buen samaritano al fin se había curado. De lo que no cabe duda es del gozo del hombre bueno que ayudó a su hermano. ¡Te pagaré todos los gastos!, le dice al posadero que ha de atender al herido. Él, el samaritano, había cobrado por adelantado con la gracia que Dios le había dado de tener un corazón misericordioso.
Cristo ha enseñado a hacer el bien con el sufrimiento y a hacer el bien al que sufre. Habrá, pues, que pararse ante el sufrimiento de los hombres. Primero, atender; después ofrecer el propio sufrimiento. Al final, contemplar a Cristo puesto en la cruz del hombre que sufre y en el gozo de quien pone su amor para aliviar el sufrimiento.
La misericordia es aval de eficacia, pues el ayuno no da fruto si no es regado por la misericordia. ES paño para limpiar el corazón y ver a Dios. Es lámpara para ver las huellas de Dios en todo. Mostaza que produce grandeza de espíritu a quien la practica. Levadura que transforma la vida y la persona. Talento, pues la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además de pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. Actitud de sensibilidad para captar la necesidad del prójimo y acudir en su ayuda. Virtud que enseña a compadecerse, ayudar compasivamente, apiadarse. Valor preferente, pues dice el Señor que prefiere la misericordia al sacrificio. Así es como aparece la misericordia en el evangelio: como alabanza y promesa de reconocimiento al que cuida del débil y del pobre, pues los misericordiosos serán quienes reciban misericordia. La compasión misericordiosa es "como un toque del amor eterno sobre las heridas más dolorosas de la existencia terrena del hombre", decía Juan Pablo II.
La fuente de la misericordia está en el mismo corazón de Cristo, pues allí encuentra lo ancho y profundo del amor de Dios, con el que se desea estar y al que se quiere proclamar misericordioso. Los pobres y los débiles serán los más cercanos al corazón misericordioso de Dios.
Para practicar la misericordia se necesita ayuda de Dios, pues no se trata de un acto de la voluntad, sino del vivir responsablemente la gracia y el favor que se ha recibido: el poder amar, servir, perdonar, actuar con misericordia. Donde hay misericordia hay paz. Donde hay humildad hay misericordia. Como decía Benedicto XVI, "Hay que hacer de la experiencia de la vida lugar de la misericordia y de la ternura de Dios para con los hombres".
Ante la pregunta de Pilato, Jesús responde que su reino no es de este mundo.
Que el reino no sea de este mundo quiere decir, efectivamente, que su realización plena está más allá de la existencia terrena. El mundo al que se aspira, que ya comienza aquí y ahora, no puede parecerse a lo que son los más torcidos intereses de los hombres.
Y, para empezar, hay que decir que importarle poco a uno lo que sienta o padezca la gente no es el mejor camino para meterse en ese confortable modo de vivir que entendemos por calidad de vida, que es el de haber llegado a un determinado nivel de satisfacción personal, familiar, laboral, económico.
Difícil, pero gratísimo, es el equilibrio entre el deseo personal y el entorno social. Una verdadera calidad de vida necesita del ejercicio práctico de la solidaridad en intereses y sentimientos, en compartir proyectos y trabajar por llevarlos a cabo. Querer a la gente y verse querido. Armonía con la naturaleza, sentirse a gusto en el espacio en el que se vive, ver realizadas las ideas mejores, estar seguro de que Dios camina junto a los hombres.
Por ello, resultan inseparables la solidaridad y el amor fraterno. Si el cristiano se siente unido a los demás, no es por una simple razón de pertenencia a una comunidad humana con la que debe cohabitar en el mismo mundo, sino por el imperativo del mandamiento nuevo del amor que ha de distinguir a los discípulos de Cristo.
Son los reglones torcidos del hombre en ese papel en que debe ir escribiendo la propia vida. Según San Gregorio Magno, el proceso del pecado discurre por cuatro etapas: la insinuación, la delectación, el consentimiento y la audacia de justificarlo.
Hay pecados y pecados. Son pecados elegantes aquellos de los que se presume y hasta se enorgullece el que los comete (hemos de suponer que inconscientemente), pues recibe el aplauso de cierta parte de la sociedad, un poco bobalicona, que se siente divertida por el "ejemplo" de tan creidillo pecador. Comenzamos con la apostasía presuntuosa, que es abandono de lo prometido. Es el desertor. El que no ha sido capaz de llevar el gozo y la carga de la fe. Presume, ahora, de liberado, ni ha vivido conscientemente esa fe, que dice ha abandonado, ni es tan libre, como se pavonea de serlo. Es desertor de un convencimiento con el que posiblemente nunca se ha sentido identificado.
Hermano del anterior es el agnosticismo de salón. Es pecado de vanidosos y de sabihondos. De aquellos que, por anticipado, desechan hipótesis y hacen cortos los horizontes, pretextando que lo que ellos no pueden conocer no existe. SE han hecho la medida y oráculo de todas las cosas. Les falta generosidad e inteligencia. Al menos como hipótesis, no puede arrojarse del laboratorio del pensamiento la posibilidad de encontrar a Dios.
Ahora vienen dos pecados muy unidos, casi gemelos, son la indiferencia y el desprecio. La primera quiere pasar como dama distinguida enfundada en las pieles de la presunción, como si en este mundo nada ni nadie hubiera más que ella. A la indiferencia le basta la pasarela de su propia vacuidad. Mirar por encima del hombro es síntoma de pequeñez, de poca estatura en la personalidad. En el fondo del desprecio está el orgullo, que hace imposible apreciar el valor de ideas y personas. Solo cuenta su hombro, por encima del cual juzga, y mal, a los demás.
No practica por pereza, por presunción o simplemente porque en verdad ya no cree en nada.
Y ya no puede vivir si no es buscando su egoísmo, el sobresalir por encima de los demás a costa de lo que sea, enriquecerse pronto y sin medida ni conciencia, dominar aunque para ello haya que utilizar la violencia y la guerra, tener el poder aunque sea a costa del hambre y de la vida de los inocentes.
Sin embargo, como si de trigo y cizaña mezclados y confundidos se tratara.
Pero parece como si no hubiera más remedio que esconder esa luz de la fe, de la creencia religiosa. Es molesta, hace ver demasiado las arrugas del pecado. Se prefiere, tantas veces, permanecer a oscuras, aunque esté encendida la luz. Es hacer precisamente lo contrario de lo que recomienda el evangelio: cuando enciendas una luz, no la pongas debajo del celemín. La luz de la que hablamos es la de las verdades grandes, la del misterio, la de la fe, la del dejarse seducir por cuanto Dios ha dicho por los labios, el ejemplo y la vida de su hijo Jesucristo.
Cada cual tiene su propio celemín para tapar lo que le puede arañar y molestar en la conciencia. Son todos esos artilugios que se ponen en juego para evadirse de las responsabilidades que urge la fe. Argucias y vanas justificaciones para camuflar lo que debiera ser una vida en coherencia con lo que se cree, y se dice no creer a fin de no quedar en evidencia y señalado con el dedo como títere inconsecuente y persona sin fundamento ni criterio.
Quien diga que nada le debe a Jesucristo, ha perdido la memoria del agradecimiento, y no sabe de la historia y del bien que Cristo, con su Iglesia, ha realizado. Dios tiene derecho a que le creamos. Ha hablado en Jesucristo, que nos dijo cómo era Dios y cómo llegar hasta Él. Quiso unir la palabra con los signos, el testimonio con el amor a los demás. Es la fe, los sacramentos, la caridad y el testimonio. Creencia, celebración, práctica y ejemplo son inseparables.
Luces espléndidas y por lo demás brillantes son las que Cristo ha encendido en la historia de la humanidad. Son resplandores tan fuertes que llegan a romper la piedra y dureza del corazón del hombre y le hacen recobrar su primera voluntad y deseo de bien. Esos esplendores de Cristo se hacen vida en la misericordia, que es abrir los brazos para que el prójimo pueda entrar en el corazón; en el perdón, que es retorno al amor perdido; en la justicia, que devuelve la dignidad, a quien le han robado los derechos; en la fe, que es dejarse fascinar por la luz que Dios ha encendido con la revelación de su Hijo Jesucristo.
Cuando el hombre se empeña en dominar y someter a su hermano, cuando pretende hacerse el dueño e imponer su fuerza sobre los demás, ha claudicado de su verdadera y propia dignidad. Ha dejado de ser un hombre de paz.
El amor será fermento de paz cuando se sientan las necesidades de los otros como propias.
La debilidad es grande. Pero hay que buscar con lealtad el camino de la fidelidad y de la coherencia entre lo que se cree y se vive.
Pensemos más en las oportunidades que en la dificultad; más en el brazo de Dios que nos asiste, que en nuestra debilidad; más en la fuerza de la bondad y de lo justo, que en los poderíos del mal y del pecado. En fin, que a las inquietudes demos respuestas cristianas con la audacia de la esperanza y la firmeza de la caridad. Si hay posibilidad alguna de construir el bien y lo justo, la responsabilidad de acción se impone. Un silogismo sencillo y de gusto escolástico: es bueno, puede hacerse, estás obligado a hacerlo.
Cuando se acerca uno a la forma de vida de las primeras comunidades cristianas, encontramos a unos hombres y unas mujeres que escuchaban atentos lo que Dios quería decirles, que seguían las enseñanzas de los apóstoles, que compartían el pan de la eucaristía y ayudaban a los pobres. Y se añade en los relatos, que aquellos primeros cristianos sentían alegría en un corazón sencillo. No era para menos. Habían encontrado a Cristo allí donde Cristo quiere estar: en la Iglesia, que es depositaria de la palabra de Dios y de los sacramentos.
Ser y vivir como cristiano no puede reducirse a participar ocasionalmente en algunos actos, quizá más sociales que religiosos. Tampoco es una cuestión de familia, de cultura, de costumbre. Mucho menos para presumir de tener una religión que no se practica.
Somos Iglesia siempre, con la oración, con los sacramentos, con la práctica de la caridad fraterna. En cualquier lugar, pues en todas las ocasiones debe resplandecer, en las palabras y en las obras, la fe en Jesucristo.
Cuando no hay una vinculación de pertenencia a una comunidad, el peligro de una fe privatizada, sin responsabilidades sociales y morales, es evidente. Mucho peor sería aún hacer de la religión bandera política, nacionalista, apoyo para un fanatismo intransigente y sin sentido.
La privatización de la fe puede tener una variante aparentemente comunitaria, pero grupal. Es la pequeña comunidad intimista o socialmente radicalizada, en la que se vive un cristianismo de corte peculiar. Son grupos un tanto encerrados en sí mismos, con su propia mística, ideología, ritual y acción misionera.
La piedad popular, del gozo de ser cristiano y de vivir como tal.
La Iglesia no existe tanto para adaptarse al mundo, como para evangelizarlo, aunque para ello tenga que escuchar la realidad en la que vive. La Iglesia no es de ella ni para ella. Es de Cristo y habla de Cristo. Tiene que mostrar su cara original, sin complejos ni arrogancias. Pero tampoco la Iglesia es una delegación de creyentes, ni un producto más que puede elegirse en el mercado de las religiones, la moral, los valores...
Son muy claras y actuales las palabras de Benedicto XVI: "Quien sigue a Cristo tiene que hablar de Cristo". Una alegría tan grande no se puede guardar para uno mismo.
En la globalización, como en los experimentos del aprendiz de brujo, el peligro son los monstruos. Que aparezca una sociedad más cercana y menos unida, con mayor bienestar y menos valores, con brazos alargados (comunicaciones) y cabezas insignificantes (incapaces de pensar por sí mismas), dominando la tierra y perdiendo a la persona, buscando la última explicación de todo, pero marginando a Dios.
Hay dos asuntos, entre otros, que suscitan recelo frente a la Iglesia: el sentido misionero y la libertad de pensamientos. No se trata de un proselitismo acosador e injusto, sino de un ofrecimiento leal de lo que se tiene como de un bien a compartir.
Ahora priman lo efímero y la moda. Al final, sin embargo, siempre queda el gran valor: la persona y sus ansias de verdad y de trascendencia.
La tolerancia o es recíproca o se convierte en una forma más de imposición y prepotencia; es respeto mutuo y aceptación de un derecho a ser diferente, a tener y defender unas legítimas ideas, a creer en Dios, a vivir conforme a un determinado credo.
La comunidad del último día nada tiene que ver con ninguna iglesia cristiana reformada, ni con secta alguna. Esta singular congregación está formada por todos aquellos que ponen la razón de su creencia en lo último que han oído, en el que más gritó, en lo más novedoso, en la publicación más extravagante de la última edición. Están al día, es decir, casi a la intemperie de una reflexión seria y de una fidelidad necesaria, que no solamente no destruye la libertad y el progreso de la ciencia, sino que las exige. Para ellos no cuenta ni el evangelio, ni la tradición, ni el magisterio, ni la doctrina mantenida por la Iglesia a lo largo del tiempo. La adhesión que regatean a la Iglesia, en aras de su legítima libertad, se la ofrecen incondicional y acrítica a lo más novedoso y pintoresco, aunque no tenga verdad ni razón. Es fruto efímero más de la autocomplacencia que del intelecto. Es que esa congregación es la del último día: lo que oyeron ayer por la mañana.
Se prefiere el agnosticismo pasivo y comodón. No cree, pero tampoco se molesta en averiguar ni el porqué de su increencia, ni la posibilidad de tener, siempre con la ayuda y regalo de Dios, una fe adulta y razonada. Otros dos obstáculos, que no se sabe quién los ha dejado intencionadamente sueltos para que se pueda tropezar en ellos, son la indiferencia y el orgullo. Suelen ir de la mano. La indiferencia presume de libertad; el orgullo de sabiduría. Una se pavonea de no tener interés por el asunto. El orgullo pretende convencer de que todo lo sabe. Éste se sube en el pedestal de la vanidad. Aquélla, la indiferencia, es incapaz de mirar a nadie que no sea ella misma. Es una indiferencia muy interesada: nada me interesa, solo yo mismo.
Es el cambio por el cambio (síndrome de transición). Que cambia el vestido exterior, pero sin conversión de actitudes. Es la renovación interminable sin una verdadera y progresiva conversión permanente. Querer sustituir la misión de la Iglesia por la opción personal (síndrome de automesianismo). No se escucha la necesidad, se impone el propio deseo. El grito de los pobres queda atenuado por el clamor del protagonismo. Lo importante es el aparecer. Es la integración en uno mismo.
El egoísmo mata la iniciativa para la solidaridad y conduce a la indiferencia ante el dolor o la carencia de los demás. Desafío de la marginación y de la pobreza, que es urgencia para acudir con el remedio de la caridad cristiana y con eficaces deseos de justicia según el espíritu de las bienaventuranzas.
De todo esto se desprende el peligro que puede suponer un multiculturalismo secularista, ambiguo, sin reconocimiento de identidad alguna, sin raíces comunes ni horizontes compartidos. Un multiculturalismo excluyente de lo religioso con las creencias reducidas al estrecho límite de lo privado... Si el nacionalismo y la xenofobia llevan a la muerte por asfixia, el multiculturalismo a ultranza equivale a un suicidio programado (cardenal Poupard).
El mundo no puede ser una especie de presidio donde se encuentra aherrojado el hombre, condenado a vivir en un espacio que no le gusta.
El futuro será para aquellos que sepan ofrecer unas buenas razones para vivir y para esperar.
Moraleja: hay que saber dejarse ganar por uno mismo, por el hombre interior de la bondad y de la conciencia que todos llevamos dentro. Será el triunfo de la rectitud, de la nobleza, de la dignidad personal.
EL DÍA A DÍA DE LA FE
Cardenal Carlos Amigo
Arzobispo de Sevilla
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