El rostro se trastorna y se debilita junto con el alma.
No permite ni siquiera mirar de frente a los solícitos.
Adulando ella al sensible a la falsa vergüenza como si tuviera una mente amable, sociable y considerada hacia todos y no inflexible ni severa. Por eso los estoicos distinguieron desde siempre, incluso mediante el término, el avergonzarse y el sentir falsa vergüenza del sentir pudor, para no dejar siquiera a esta pasión un pretexto de hacer daño por su homonimia.
Pasión dañina, que nada dañino es conveniente y que ni siquiera, encantado por los elogios, debe gozarse con ser llamado amable y simpático en lugar de grave, grande y justo.
Entregarse y rebajarse ante los solicitantes por el temor de oírse motejar de "duro y cruel".
Y la falsa vergüenza al ponerse sobre los débiles y cobardes, sin dar fuerza para negar ni contradecir, aparta a los jueces de la justicia, cierra la boca a los que están en consejo y obliga a decir y hacer muchas cosas no deseadas.
Por eso, como un terreno llano y blando, la falsa vergüenza, al no poder rechazar ni apartar ninguna ocasión, es accesible a las peores acciones y pasiones.
Pues es ésa un mala guardiana de los años infantiles, como decía Bruto, quien no le parecía haber pasado bien esta etapa de la vida el que no se hubiera negado a nada; es mala administradora de la alcoba y de las habitaciones de las mujeres (me persuadiste, me sedujiste con tus halagos).
De tal modo la falsa vergüenza, corrompiendo por añadidura la intemperancia, entrega sin resistencia a los sitiadores la plaza sin fortificar, abierta y accesible.
Y omito los perjuicios producidos en las fortunas por obra de la falsa vergüenza, cuando prestan a aquellos en quienes no confían, dan fianza contra su voluntad, y alabando el proverbio "La fianza es una desgracia".
No sientas falsa vergüenza ante quien te odia ni le lisonjees si parece confiar en ti. Pues cuando le convides, te convidará y cenarás con él, si él ha cenado ya contigo, por haber renunciado a la vigilante desconfianza, temple ablandado por la vergüenza (serás degollado).
Huye, escapa ante los intimidadores y violentos, y cierra los oídos a las lisonjas (te veré en otra ocasión porque ahora no tengo tiempo)
No creo en absoluto difícil ni poco amable escuchar en silencio en lugar de hacer indignamente alabanzas en contra de lo evidente (que no te gusta, que no es correcto)
(por falsa modestia buscamos familiares y amiguetes para resolver nuestros asuntos en vez de ir a los expertos, debemos desechar a los que no valen pero que nos intimidan y se entrometen)
(alojarnos en una mala fonda porque nos han saludado muchas veces... cuando debemos elegir lo mejor)
Y le sucede a la falsa vergüenza el caer en el fuego por huir simplemente un humo de mala reputación. Pues, por reparo de oponerse a quienes les causan sin razón falsa vergüenza, la siente verdadera después ante los que hacen reproches con justicia, y por temor a un ligera censura soportan con frecuencia una vergüenza manifiesta)
(aprender a decir no y persuadir a los necios con frases ilustres y honestas)
En efecto, no es vergonzoso el no ser omnipotente. En cambio, el meterse en tales empresas e intentar forzar las cosas, cuando uno no puede o no tiene aptitudes de nacimiento, añade la mayor pena a lo vergonzoso.
¿Qué dices, insensato?¿Ése, aunque obra contigo desconsiderada e injustamente, no siente temor ni se avergüenza, y tú, sin embargo, no te atreves a plantarle cara a favor de la justicia? (con el malvado arma útil es la maldad)
La envidia sigue al poder... (acierta el que incurre en la envidia por los fines más altos)... aceptamos la animosidad para no caer en su envidia y nos rebajamos de valor y de dignidad y no respetamos a nuestra persona, y no somos asertivos)
Con tal de ser llamados misericordiosos, humanos y complacientes... tomamos contacto con hombres viles que no son gente de bien.
Guárdate de semejantes (con arrepentimiento y remordimientos) como los caminantes que tropezaron con una piedra o los timoneles que han zozobrado en un bajío si mantienen el recuerdo.
Sobre la falsa vergüenza, Plutarco
March 29, 2016
ISIS Y OSIRIS DE PLUTARCO
Yo tuve una juventud de irreflexión junto con soberbia exaltado por la arrogancia/ todos eramos así/ de adolescencia tardía pasados los treinta años/ ahora la juventud es Podemita
Yo no quisiera la vida eterna me la regalasen los dioses sino para conocer y comprender la realidad y la verdad de las cosas/ pues la inmortalidad no sería sino un mero transcurrir del tiempo/ y con 60 años de vida ya se conoce todo de la vida humana/ con lo que no hace falta eternizarse/ sí solo para hacer el bien/ ser modelo de sabiduría y virtud/ enseñar a los demás/ vivir la amistad y la armonía/ amar?
Mientras dure la vida los cuerpos han de ser de envoltura ágil y ligera de las almas,/ que no opriman ni aplasten lo divino/ por la presión mortal
El mundo u Horus no es eterno, sufre y se corrompe,/ se las ingenia para permanecer siempre joven en medio de los cambios y ciclos de los acontecimientos (estamos acabando con la ecología y la temperatura del planeta), y jamás sujeto a destrucción (quien sabe lo del Apocalipsis)
la materia ya sea aceite, moneda, inteligencia y espíritu como el color del cuerpo, es animada, con carácter propio, siente y es activa por sí misma
la semilla es débil y floja y el principio destructor de Tifón/ la destruye yendo al no ser/ al mal ir/ al temor a ir/ y no pensemos más en esto,/ y vivamos el cambio horario de la primavera/ que nos adelanta una hora para retrasarnos la quedada de la luz como un cuarto creciente anaranjado de tarde que va a luna llena luminosa hermanada con un sol radiante al día siguiente
Yo no quisiera la vida eterna me la regalasen los dioses sino para conocer y comprender la realidad y la verdad de las cosas/ pues la inmortalidad no sería sino un mero transcurrir del tiempo/ y con 60 años de vida ya se conoce todo de la vida humana/ con lo que no hace falta eternizarse/ sí solo para hacer el bien/ ser modelo de sabiduría y virtud/ enseñar a los demás/ vivir la amistad y la armonía/ amar?
Mientras dure la vida los cuerpos han de ser de envoltura ágil y ligera de las almas,/ que no opriman ni aplasten lo divino/ por la presión mortal
El mundo u Horus no es eterno, sufre y se corrompe,/ se las ingenia para permanecer siempre joven en medio de los cambios y ciclos de los acontecimientos (estamos acabando con la ecología y la temperatura del planeta), y jamás sujeto a destrucción (quien sabe lo del Apocalipsis)
la materia ya sea aceite, moneda, inteligencia y espíritu como el color del cuerpo, es animada, con carácter propio, siente y es activa por sí misma
la semilla es débil y floja y el principio destructor de Tifón/ la destruye yendo al no ser/ al mal ir/ al temor a ir/ y no pensemos más en esto,/ y vivamos el cambio horario de la primavera/ que nos adelanta una hora para retrasarnos la quedada de la luz como un cuarto creciente anaranjado de tarde que va a luna llena luminosa hermanada con un sol radiante al día siguiente
March 22, 2016
¡PORQUE YO SOY HOMBRE DE DIOS!
Dios me tiene poseído para Él, no quiere que me enamore de ningún cuerpo, que es como entrar en oscuridad. ¡Qué fastidio!¡Perdón Dios por lo que digo!¡Qué Remedio!
Pero también es verdad que cuando me enamoro mucho de un cuerpo junto con la Lujuria dejo de lado tu Sabiduría y adquiero la de la mujer.
¡Así que cómo casarse, cumplir con los deberes matrimoniales, y estar de parte de la música de Dios! ¡Porque yo soy hombre de Dios!
Pero también es verdad que cuando me enamoro mucho de un cuerpo junto con la Lujuria dejo de lado tu Sabiduría y adquiero la de la mujer.
¡Así que cómo casarse, cumplir con los deberes matrimoniales, y estar de parte de la música de Dios! ¡Porque yo soy hombre de Dios!
¡FELICES VIDAS!
LA VICTORIA por el dominio de sí
mismos, la prudencia, la valentía, la
virtud, la audacia, la amistad y la
lealtad no por lo desatinado e
inestable de la necedad, la
desconfianza,
La Fortuna acompaña y la Virtud
guía, la Fortuna no se va con otro
Por un estar en el mundo, por una
previsión y una suerte, por un dar
suerte y poder, por un personaje
por una inteligencia, ponte al piénsatelo
la realidad, el amor
por una inteligencia, ponte al piénsatelo
la realidad, el amor
¡Felices Vidas!
March 21, 2016
LA SENSUALIDAD A FLOR DE PIEL
He aprendido a dejar pasar un coche con su retahíla de humo, el grito del hambre de la que vende flores por la calle, las oficinistas de gafitas son demasiado cerebrales, voy a buscar gente sensual/ que te lleve a la cama/ que no quiera discutir ni metafisiquear/ gente de morritos y besitos/ que se contonea al sexo de epidermis coyuntada,/ gente de dulce y sensual y amorosa voz sin agronomía y sin pedir nada a cambio,/ nada que llevarse al bolsillo/ sólo placer y mucho amor.
¡Fuera los viejos y estirados!¡Fuera los mentales que son eso deficientes para el amor!¡Fuera los orgullosos también!
¡La sensualidad es humilde, no es violenta, se desnuda, no exige nada, se impone instintiva y libremente!¡Es un peligro para las religiones porque no distingue de clases!¡No es artificiosa, ni acomplejada!¡Ni desquiciada, ni cansada siempre en flor!¡No consiente acartonados, ni es perversa porque es natural a ras de la primavera!¡Sin clichés, sin pegamento de etiquetas!¡Siempre en el elixir de la edad!¡Sin política ni concepciones!
¡Por eso te quiero mujer por lo accesible que eres!Sin dialécticas sino con chanzas amorosas!¡Sin caras de profesora de doctorado y prostituta trasnochada!¡Sino como tú eres al abrirle la puerta al hombre bombástico y chusbutanero!¡Tu lenguaje es la poesía, nunca es interesado politiqueo!¡Asientes, y nunca me callas la lengua, porque la engulles suavemente para dentro!¡Y me haces pausadamente no hablar, sino susurrar a tu oído, y besar tus labios, y cerrar los ojitos!
¡Lo ves muy claro el amor sin microscopio ni telescopio, eso que está de frente, una superficie para rozar eternamente hasta el fin de los tiempos!Tú sensual no gustas de móvil en el metro ni de guerras de hijos en casa,/ porque tus ojos y tus dedos están para nosotros!
¡Fuera los viejos y estirados!¡Fuera los mentales que son eso deficientes para el amor!¡Fuera los orgullosos también!
¡La sensualidad es humilde, no es violenta, se desnuda, no exige nada, se impone instintiva y libremente!¡Es un peligro para las religiones porque no distingue de clases!¡No es artificiosa, ni acomplejada!¡Ni desquiciada, ni cansada siempre en flor!¡No consiente acartonados, ni es perversa porque es natural a ras de la primavera!¡Sin clichés, sin pegamento de etiquetas!¡Siempre en el elixir de la edad!¡Sin política ni concepciones!
¡Por eso te quiero mujer por lo accesible que eres!Sin dialécticas sino con chanzas amorosas!¡Sin caras de profesora de doctorado y prostituta trasnochada!¡Sino como tú eres al abrirle la puerta al hombre bombástico y chusbutanero!¡Tu lenguaje es la poesía, nunca es interesado politiqueo!¡Asientes, y nunca me callas la lengua, porque la engulles suavemente para dentro!¡Y me haces pausadamente no hablar, sino susurrar a tu oído, y besar tus labios, y cerrar los ojitos!
¡Lo ves muy claro el amor sin microscopio ni telescopio, eso que está de frente, una superficie para rozar eternamente hasta el fin de los tiempos!Tú sensual no gustas de móvil en el metro ni de guerras de hijos en casa,/ porque tus ojos y tus dedos están para nosotros!
EL LIGUE AL INSTANTE DE LOPE DE VEGA
Dice Belaida, mirando al espejo:
BELAIDA (El traidor tiene los brazos;
la cautiva los desvía).
LEONARDO (¡Ay, que por fuerza los toma!
¡Ay, que ya toca su pecho!)
BELAIDA (Abrazóla, aquesto es hecho.
Daré voces, por Mahoma.
Mas quiero ver si ella gusta
de que la abrace Arbolán).
LEONARDO (Todavía hablando están
y no se aparta la injusta).
BELAIDA Él la ruega y le ha pedido
la cinta que trae al pecho;
ella le muestra despecho,
él se muestra desabrido.
Ya vuelve a pedir la mano,
ya se la toma por fuerza.
¿Es posible que me esfuerza
a ver esto amor tirano?
La mano quiere besalle.
¡Ay de mí, que la besó!
Perderé mil vidas yo
primero que aquesto calle). [Vuélvase a ellos]
¡Ah, perro, que bien te veo
todo lo que has hecho aquí!
En el espejo lo vi.
Bien conozco tu deseo. [Suelta el espejo]
Salga luego de mi casa
la infame cristiana.
ARBOLÁN Mira
que son los celos mentira.
BELAIDA ¿Mentira es ver lo que pasa?
Ya vi cómo la abrazaste
y la fuerza que la hiciste,
vi que la mano le asiste
y también que la besaste.
Ya sé que a Medoro envías
de celos que tienes dél.
ARBOLÁN Tras ser loca, estás cruel.
Mi amor con tu celo enfrías.
¡Vive Alá, que he de partirme
a España, pues loca estás,
y que no me has de ver más!
Los esclavos libres, Lope de Vega
BELAIDA (El traidor tiene los brazos;
la cautiva los desvía).
LEONARDO (¡Ay, que por fuerza los toma!
¡Ay, que ya toca su pecho!)
BELAIDA (Abrazóla, aquesto es hecho.
Daré voces, por Mahoma.
Mas quiero ver si ella gusta
de que la abrace Arbolán).
LEONARDO (Todavía hablando están
y no se aparta la injusta).
BELAIDA Él la ruega y le ha pedido
la cinta que trae al pecho;
ella le muestra despecho,
él se muestra desabrido.
Ya vuelve a pedir la mano,
ya se la toma por fuerza.
¿Es posible que me esfuerza
a ver esto amor tirano?
La mano quiere besalle.
¡Ay de mí, que la besó!
Perderé mil vidas yo
primero que aquesto calle). [Vuélvase a ellos]
¡Ah, perro, que bien te veo
todo lo que has hecho aquí!
En el espejo lo vi.
Bien conozco tu deseo. [Suelta el espejo]
Salga luego de mi casa
la infame cristiana.
ARBOLÁN Mira
que son los celos mentira.
BELAIDA ¿Mentira es ver lo que pasa?
Ya vi cómo la abrazaste
y la fuerza que la hiciste,
vi que la mano le asiste
y también que la besaste.
Ya sé que a Medoro envías
de celos que tienes dél.
ARBOLÁN Tras ser loca, estás cruel.
Mi amor con tu celo enfrías.
¡Vive Alá, que he de partirme
a España, pues loca estás,
y que no me has de ver más!
Los esclavos libres, Lope de Vega
March 16, 2016
LAS PASIONES Y DIOS EN JOUBERT
Las pasiones alejan de la religión, procurándonos un especie de bienaventuranza que no viene de ella.
La pasión o la emoción solo confiere al hombre un carácter momentáneo.
Hay quienes no saben mandarse ni obedecerse.
Las pasiones humanas siempre se dejan oír en corazón humano; resuenan en él como su eco.
Es conveniente purgar las pasiones; todas pueden tornarse inocentes si son bien dirigidas y moderadas. Hasta el odio (nota de Jorge: odiar el mal es un bien ético) puede ser un sentimiento loable cuando no lo motiva en nosotros sino el intenso amor al bien. Todo aquello que hace las pasiones más puras las hace también más fuertes, más duraderas y más deleitables.
Empleamos en las pasiones el tejido que nos ha sido dado para la dicha.
Un poco de vanidad y otro poco de voluptuosidad: de eso se compone la vida de la mayor parte de las mujeres y de los hombres.
De la infausta necesidad de gustarse a sí mismo.
Placeres. Quien los teme vale más que quien los aborrece.
Hay que procurar, en la medida de lo posible, no despreciar a nadie.
La multitud de afectos agranda el corazón.
Aquellos que aman siempre no tienen nunca tiempo para quejarse ni para sentirse desdichados.
Perdemos siempre la amistad de aquellos que pierden nuestra estima.
Conviene hacerse querer, pues los hombres solo son justos con aquellos a los que aprecian.
No cabe esperar auténtico afecto sino de aquellos que por naturaleza son cariñosos y amables.
Nadie es bueno, ni puede ser útil, ni merece ser amado, si no tiene algo de celestial, ya sea en la inteligencia merced a los pensamientos, ya en la voluntad por obra de afectos dirigidos hacia el cielo.
Es una bendición, un gran fortuna, haber nacido bueno.
Por la castidad el alma respira un aire puro en los lugares más corrompidos. Por la continencia se hace fuerte en cualquier estado en que se halle el cuerpo. Es regia por su imperio sobre los sentidos. Es hermosa por su luz y por su paz.
¡Qué admirables amores depara la castidad, Dios bendito!¡Y de qué arrobos nos privan nuestras intemperancias!
Basta con la razón para ser moderados; pero tan solo la piedad nos puede hacer castos.
Cuando la castidad se ha perdido, el alma queda blanda y floja: solo le quedan las virtudes que nada le cuestan.
El pudor ha inventado el adorno.
Es menester que las miradas sean respetuosas.
"Dios castigará", dicen los orientales, "al que ve, y aquello que es visto". ¡Hermosa y tremenda recomendación del pudor!
Los bueno sentimientos embellecen. Ved, por ejemplo, la expresión y la admirable disposición que dan al rostro humano el pudor, el respeto, la piedad, la compasión y la inocencia.
Unos ojos levantados al cielo siempre son hermosos, sean cuales fueren.
(Nota de Jorge: lo que hace un hombre con violencia es ejemplo de los de su género, como también lo que hace una mujer si se desviste o hace locuras, nos dice de ellas).
Adiós, placeres. Me río de vosotros, siempre y cuando ame a Dios.
No sembráis más que zarzas. Cosecharéis espinas.
Los placeres son siempre niños; los dolores se presentan siempre con arrugas.
El placer no es sino la felicidad de un punto del cuerpo. La auténtica felicidad, la única felicidad, toda la felicidad estriba en el bienestar de toda el alma.
Una impresión agradable, cuando es breve, es placer, cuando es prolongada, es voluptuosidad, cuando es permanente, es la felicidad. Una felicidad motivada por impresiones suaves, halagüeñas, que nada interrumpe ni perturba es bienaventuranza.
No es lo más bello lo que más amamos, sino aquello que hace nacer en nosotros las más bellas ideas.
Es preciso ceder ante el cielo y resistir a los hombres.
El cielo es para los que piensan en él.
La idea del orden en todas las cosas, es decir, del orden literario y del moral, del orden político y del religioso: la idea del orden, bien o mal concebida, es la base de toda educación buena o mala, y el principio de toda locura o de toda sabiduría.
Si se excluye la idea de Dios resulta imposible hacerse una idea exacta de la virtud.
Tener virtud es saber obrar bien sin que la inclinación nos mueva a ello, y abstenerse e obrar mal aunque nos impulse la pasión.
La virtud por cálculo es la virtud del vicio.
Las virtudes deparan una dicha constante a los que las tienen mejores. Y hacen mejores a quienes las ven y no las tienen.
La propia virtud y la felicidad del prójimo: tal es el doble fin del hombre sobre la tierra. La felicidad personal es, en efecto, su destino supremo; pero no es lo que debe buscar, sino, únicamente, lo que puede esperar y obtener si es digno de ello.
Lo único realmente serio que se da en la vida civil es el bien y el mal, el vicio y la virtud. Todo lo demás no pasa de ser un juego.
Nadie es inocente cuando se daña a sí mismo.
Haz que lo que en los otros es vicio, en ti sea una virtud; que la cólera te haga moderado, la avaricia generoso, y la disipación templado.
Hay muchos defectos que nunca se tienen cuando se esta solo, o simplemente en coloquio con otra persona. Así, solo cabe reparar en ellos en círculos y asambleas.
Todo es bien en el bien: el presente, el pasado y el futuro. Disfrutamos de él por la expectativa, la realidad y el recuerdo, triple posesión. La sola idea de algún bien es ya un bien.
Me parece que, en realidad, nuestras cualidades son más nosotros que nuestros defectos. Todas las veces que N no es bueno es porque es diferente a sí mismo.
Para el alma solo hay un medio de escapar a los males de la vida, y es el que consiste en huir de los placeres y en buscar los propios más alto.
Ni el amor, ni la amistad, ni el respeto, ni la admiración, ni la gratitud, ni el afecto deben quitarnos la conciencia y el discernimiento del bien y del mal. Ello es un don que nos está prohibido vender, y que nada podría pagar.
Una mente estrecha tiene algo bueno. Una vez que la idea exacta del deber ha entrado en ella, se impone mejor y permanece por más tiempo, pues ya no puede salir.
Quienquiera que se ría del mal, sea cual fuere ese mal, no tiene el sentido moral perfectamente recto.
Se habla de cabezas bien hechas y nunca de corazones bien hechos. Corazones bien hechos son aquellos en los que todos los afectos están bien encajados y tienen su extensión justa.
Nuestros odios y nuestros amores, nuestras iras y nuestra dulzura, nuestra fuerza y nuestra flaqueza, nuestra pereza y nuestra actividad: todo eso tiene que dirigir la moral.
Hay personas que solo tienen la moral en paño; es un género con el que jamás hacen un traje.
Sin modelo, y sin un modelo ideal, nadie puede obrar bien
Sin duda alguna, la bondad nos hace mejores que la moral.
Las ideas claras sirven para hablar, pero casi siempre actuamos en virtud de unas cuantas ideas confusas: éstas son las que gobiernan la vida.
Hay un sinfín de decisiones en las que no interviene el juicio. Decidimos sin evidencia, por cansancio, con precipitación, para concluir un examen que aburre, o para que cese una incertidumbre que atormenta; en suma, decidimos por voluntad, y no por inteligencia.
La razón es en el hombre el suplemento universal de la impotencia de la naturaleza.
Pensar lo que no se siente es mentirse a sí mismo. Todo cuanto se piensa, hay que pensarlo con el ser entero, alma y cuerpo.
Hay en la regla un descanso que hace acreedora a toda autoridad que establece el orden, al agradecimiento de aquellos a quienes somete al mismo. El hombre ama por naturaleza a su guía, al que le instruye, le manda y le adiestra.
De lo bello dimana un placer que cualquiera alma aprueba.
Los vestidos hermosos son un signo de alegría.
El gusto. Cuando nada lo despierta no es necesario satisfacerlo; basta con no ofenderlo.
Lo que más cerca está de nuestro sentidos es lo que más lejos se halla de nuestra alma.
Más que la verdad, buscar la sabiduría: está más a nuestro alcance.
"Solo lo verdadero es digno de amor". Pero lo verdadero por sí solo no siempre lo es.
Ver y reconocer lo verdadero dondequiera que se encuentre, en las objeciones, en los reproches y, por supuesto, hasta en la propia falsedad. Ver y reconocer también lo que es justo incluso en las injusticias.
La cosa verdadera no es la verdad, y la cosa que no es (verdadera) no es el error, como un buena acción no es la virtud y un yerro no es vicio.
Nuestros momentos de luz son momentos de felicidad; cuando en nuestro espíritu aclara, reina en nosotros el buen tiempo.
Verdades. Las verdades que nos enseñan a obrar bien y a vivir bien. Tampoco hacen falta otras.
No hay que denominar error a una simple equivocación, sino a un dogma, a una doctrina que nos engaña sobre la existencia o la naturaleza de alguna esencia primordial.
Nos engañamos por superioridad y por mediocridad.
Lo peor que hay en el error no es lo que pueda tener de falso, sino lo que tiene de voluntario, de ciego y de apasionado.
Todavía se repite mucho tiempo, por costumbre, lo que ya no se cree; pues lo bulos sobreviven a las opiniones, y la mentira, más vivaz que el error, los siembra, aun después de haberlos perdido.
El error agita; la verdad sosiega.
Esas verdades físicas que enseñan tanto errores morales.
La naturaleza no dirige tanto por el olvido del error cuando por el oscurecimiento de la verdad.
La mayor parte de nuestro errores provienen de las palabras que empleamos.
Tememos poseer y mostrar un espíritu limitado, pero nadie teme poseer y exhibir un corazón mezquino.
Las ilusiones vienen del cielo; los errores proceden de nosotros.
La ilusión se da en las sensaciones y el error en los juicios. Se puede gozar de la ilusión y conocer al mimo tiempo la verdad.
No se pude negar que hay ilusiones útiles.
La credulidad, esa feliz ignorancia del fraude.
El azar suele ser propicio para el hombre prudente.
Si la fortuna quiere hacer estimable a un hombre, le da virtudes; si quiere hacerle estimado, le da éxitos.
¿Hay algo mejor que el juicio? Sí -¿Y qué es? -El don de ver, la mirada del espíritu, el instinto de penetración, el pronto discernimiento; en suma, la sagacidad natural para todo cuanto es incorpóreo.
La finalidad de toda disputa, o de todo debate, no debe ser nunca la victoria, sino el mejoramiento.
La evidencia disipa los razonamientos.
Decidir todo mediante razones que afecten al alma.
Toda inconstancia es un tanteo.
La indiferencia da un falso aire de superioridad.
La metafísica torna el espíritu singularmente firme; por eso a veces no hay nada tan cruel como un metafísico.
Solo conviene escoger como esposa a la mujer a la que se elegiría como amigo si fuera hombre.
Nada honra tanto a una mujer como su paciencia, y no hay nada que la honre tan poco como la paciencia de su marido.
El triunfo de las mujeres no está en cansar y vencer a sus seguidores, sino en ablandarlos y hacer caer sus armas.
El uso de la cama, cuando estas a solas en ella, es para la sabiduría. "Hay que hacer de la cama un templo", dijo Pitágoras.
Queréis hablar a alguien: abrid primero los oídos.
No puede uno explicarse con franqueza si no es con la esperanza de ser entendido, y no cabe esperar que nos entiendan sino aquellos que ya son a medias de nuestro mismo parecer.
El buen humor y el buen entendimiento, fuentes de felicidad.
Al conversar, nos contentamos con señalar, con designar las cosas por su nombre, sin darnos tiempo a tener idea de ellas.
El placer de agradar es legítimo, y el deseo de dominar fastidioso.
Alguien ha dicho, con mucha gracia: Cuando logramos entendernos, no sabemos ya qué decir". Sí, peo cuando no nos entendemos, la tentación consiste en dar media vuelta y marcharnos.
Quienquiera que se ría del mal, sea este mal el que fuere, no tiene el sentido moral perfectamente recto. Divertirse con el mal es como alegrarse de él.
Un aspecto contento favorece siempre al hombre de bien.
Toda gracia procede de la paciencia, y por consiguiente de una fuerza que se ejerce sobre ella misma. Gracia o comedimiento, todo es uno.
Lo modales son un arte. Precio será por tanto, adoptar en toda ocasión unos modales elegantes, sencillos y convenientes, para llegar a la sublime sabiduría.
Toda manera de ser que excluye de nuestro carácter la complacencia, la indulgencia y la condescendencia, la facilidad de vivir y de conversar con los demás, de hacer que estén contentos de nosotros y de ellos mismos, no es una buena manera de ser. O, dicho en dos palabras, todo carácter que impide ser amable y cariñoso es un carácter reprobable.
La cortesía no actúa únicamente sobre los modales, sino sobre el espíritu y el corazón. Torna moderados y dulces todos lo sentimientos, todas las opiniones, todos los dichos.
Conviene ser portador de esa indulgencia y esa atención que hacen florecer los pensamientos del prójimo.
Cierto grado de ignorancia debe entrar necesariamente en el sistema de una excelente educación.
A los ancianos hay que darles alegría.
La Biblia es a las religiones lo que La Ilíada a la poesía.
La pasión o la emoción solo confiere al hombre un carácter momentáneo.
Hay quienes no saben mandarse ni obedecerse.
Las pasiones humanas siempre se dejan oír en corazón humano; resuenan en él como su eco.
Es conveniente purgar las pasiones; todas pueden tornarse inocentes si son bien dirigidas y moderadas. Hasta el odio (nota de Jorge: odiar el mal es un bien ético) puede ser un sentimiento loable cuando no lo motiva en nosotros sino el intenso amor al bien. Todo aquello que hace las pasiones más puras las hace también más fuertes, más duraderas y más deleitables.
Empleamos en las pasiones el tejido que nos ha sido dado para la dicha.
Un poco de vanidad y otro poco de voluptuosidad: de eso se compone la vida de la mayor parte de las mujeres y de los hombres.
De la infausta necesidad de gustarse a sí mismo.
Placeres. Quien los teme vale más que quien los aborrece.
Hay que procurar, en la medida de lo posible, no despreciar a nadie.
La multitud de afectos agranda el corazón.
Aquellos que aman siempre no tienen nunca tiempo para quejarse ni para sentirse desdichados.
Perdemos siempre la amistad de aquellos que pierden nuestra estima.
Conviene hacerse querer, pues los hombres solo son justos con aquellos a los que aprecian.
No cabe esperar auténtico afecto sino de aquellos que por naturaleza son cariñosos y amables.
Nadie es bueno, ni puede ser útil, ni merece ser amado, si no tiene algo de celestial, ya sea en la inteligencia merced a los pensamientos, ya en la voluntad por obra de afectos dirigidos hacia el cielo.
Es una bendición, un gran fortuna, haber nacido bueno.
Por la castidad el alma respira un aire puro en los lugares más corrompidos. Por la continencia se hace fuerte en cualquier estado en que se halle el cuerpo. Es regia por su imperio sobre los sentidos. Es hermosa por su luz y por su paz.
¡Qué admirables amores depara la castidad, Dios bendito!¡Y de qué arrobos nos privan nuestras intemperancias!
Basta con la razón para ser moderados; pero tan solo la piedad nos puede hacer castos.
Cuando la castidad se ha perdido, el alma queda blanda y floja: solo le quedan las virtudes que nada le cuestan.
El pudor ha inventado el adorno.
Es menester que las miradas sean respetuosas.
"Dios castigará", dicen los orientales, "al que ve, y aquello que es visto". ¡Hermosa y tremenda recomendación del pudor!
Los bueno sentimientos embellecen. Ved, por ejemplo, la expresión y la admirable disposición que dan al rostro humano el pudor, el respeto, la piedad, la compasión y la inocencia.
Unos ojos levantados al cielo siempre son hermosos, sean cuales fueren.
(Nota de Jorge: lo que hace un hombre con violencia es ejemplo de los de su género, como también lo que hace una mujer si se desviste o hace locuras, nos dice de ellas).
Adiós, placeres. Me río de vosotros, siempre y cuando ame a Dios.
No sembráis más que zarzas. Cosecharéis espinas.
Los placeres son siempre niños; los dolores se presentan siempre con arrugas.
El placer no es sino la felicidad de un punto del cuerpo. La auténtica felicidad, la única felicidad, toda la felicidad estriba en el bienestar de toda el alma.
Una impresión agradable, cuando es breve, es placer, cuando es prolongada, es voluptuosidad, cuando es permanente, es la felicidad. Una felicidad motivada por impresiones suaves, halagüeñas, que nada interrumpe ni perturba es bienaventuranza.
No es lo más bello lo que más amamos, sino aquello que hace nacer en nosotros las más bellas ideas.
Es preciso ceder ante el cielo y resistir a los hombres.
El cielo es para los que piensan en él.
La idea del orden en todas las cosas, es decir, del orden literario y del moral, del orden político y del religioso: la idea del orden, bien o mal concebida, es la base de toda educación buena o mala, y el principio de toda locura o de toda sabiduría.
Si se excluye la idea de Dios resulta imposible hacerse una idea exacta de la virtud.
Tener virtud es saber obrar bien sin que la inclinación nos mueva a ello, y abstenerse e obrar mal aunque nos impulse la pasión.
La virtud por cálculo es la virtud del vicio.
Las virtudes deparan una dicha constante a los que las tienen mejores. Y hacen mejores a quienes las ven y no las tienen.
La propia virtud y la felicidad del prójimo: tal es el doble fin del hombre sobre la tierra. La felicidad personal es, en efecto, su destino supremo; pero no es lo que debe buscar, sino, únicamente, lo que puede esperar y obtener si es digno de ello.
Lo único realmente serio que se da en la vida civil es el bien y el mal, el vicio y la virtud. Todo lo demás no pasa de ser un juego.
Nadie es inocente cuando se daña a sí mismo.
Haz que lo que en los otros es vicio, en ti sea una virtud; que la cólera te haga moderado, la avaricia generoso, y la disipación templado.
Hay muchos defectos que nunca se tienen cuando se esta solo, o simplemente en coloquio con otra persona. Así, solo cabe reparar en ellos en círculos y asambleas.
Todo es bien en el bien: el presente, el pasado y el futuro. Disfrutamos de él por la expectativa, la realidad y el recuerdo, triple posesión. La sola idea de algún bien es ya un bien.
Me parece que, en realidad, nuestras cualidades son más nosotros que nuestros defectos. Todas las veces que N no es bueno es porque es diferente a sí mismo.
Para el alma solo hay un medio de escapar a los males de la vida, y es el que consiste en huir de los placeres y en buscar los propios más alto.
Ni el amor, ni la amistad, ni el respeto, ni la admiración, ni la gratitud, ni el afecto deben quitarnos la conciencia y el discernimiento del bien y del mal. Ello es un don que nos está prohibido vender, y que nada podría pagar.
Una mente estrecha tiene algo bueno. Una vez que la idea exacta del deber ha entrado en ella, se impone mejor y permanece por más tiempo, pues ya no puede salir.
Quienquiera que se ría del mal, sea cual fuere ese mal, no tiene el sentido moral perfectamente recto.
Se habla de cabezas bien hechas y nunca de corazones bien hechos. Corazones bien hechos son aquellos en los que todos los afectos están bien encajados y tienen su extensión justa.
Nuestros odios y nuestros amores, nuestras iras y nuestra dulzura, nuestra fuerza y nuestra flaqueza, nuestra pereza y nuestra actividad: todo eso tiene que dirigir la moral.
Hay personas que solo tienen la moral en paño; es un género con el que jamás hacen un traje.
Sin modelo, y sin un modelo ideal, nadie puede obrar bien
Sin duda alguna, la bondad nos hace mejores que la moral.
Las ideas claras sirven para hablar, pero casi siempre actuamos en virtud de unas cuantas ideas confusas: éstas son las que gobiernan la vida.
Hay un sinfín de decisiones en las que no interviene el juicio. Decidimos sin evidencia, por cansancio, con precipitación, para concluir un examen que aburre, o para que cese una incertidumbre que atormenta; en suma, decidimos por voluntad, y no por inteligencia.
La razón es en el hombre el suplemento universal de la impotencia de la naturaleza.
Pensar lo que no se siente es mentirse a sí mismo. Todo cuanto se piensa, hay que pensarlo con el ser entero, alma y cuerpo.
Hay en la regla un descanso que hace acreedora a toda autoridad que establece el orden, al agradecimiento de aquellos a quienes somete al mismo. El hombre ama por naturaleza a su guía, al que le instruye, le manda y le adiestra.
De lo bello dimana un placer que cualquiera alma aprueba.
Los vestidos hermosos son un signo de alegría.
El gusto. Cuando nada lo despierta no es necesario satisfacerlo; basta con no ofenderlo.
Lo que más cerca está de nuestro sentidos es lo que más lejos se halla de nuestra alma.
Más que la verdad, buscar la sabiduría: está más a nuestro alcance.
"Solo lo verdadero es digno de amor". Pero lo verdadero por sí solo no siempre lo es.
Ver y reconocer lo verdadero dondequiera que se encuentre, en las objeciones, en los reproches y, por supuesto, hasta en la propia falsedad. Ver y reconocer también lo que es justo incluso en las injusticias.
La cosa verdadera no es la verdad, y la cosa que no es (verdadera) no es el error, como un buena acción no es la virtud y un yerro no es vicio.
Nuestros momentos de luz son momentos de felicidad; cuando en nuestro espíritu aclara, reina en nosotros el buen tiempo.
Verdades. Las verdades que nos enseñan a obrar bien y a vivir bien. Tampoco hacen falta otras.
No hay que denominar error a una simple equivocación, sino a un dogma, a una doctrina que nos engaña sobre la existencia o la naturaleza de alguna esencia primordial.
Nos engañamos por superioridad y por mediocridad.
Lo peor que hay en el error no es lo que pueda tener de falso, sino lo que tiene de voluntario, de ciego y de apasionado.
Todavía se repite mucho tiempo, por costumbre, lo que ya no se cree; pues lo bulos sobreviven a las opiniones, y la mentira, más vivaz que el error, los siembra, aun después de haberlos perdido.
El error agita; la verdad sosiega.
Esas verdades físicas que enseñan tanto errores morales.
La naturaleza no dirige tanto por el olvido del error cuando por el oscurecimiento de la verdad.
La mayor parte de nuestro errores provienen de las palabras que empleamos.
Tememos poseer y mostrar un espíritu limitado, pero nadie teme poseer y exhibir un corazón mezquino.
Las ilusiones vienen del cielo; los errores proceden de nosotros.
La ilusión se da en las sensaciones y el error en los juicios. Se puede gozar de la ilusión y conocer al mimo tiempo la verdad.
No se pude negar que hay ilusiones útiles.
La credulidad, esa feliz ignorancia del fraude.
El azar suele ser propicio para el hombre prudente.
Si la fortuna quiere hacer estimable a un hombre, le da virtudes; si quiere hacerle estimado, le da éxitos.
¿Hay algo mejor que el juicio? Sí -¿Y qué es? -El don de ver, la mirada del espíritu, el instinto de penetración, el pronto discernimiento; en suma, la sagacidad natural para todo cuanto es incorpóreo.
La finalidad de toda disputa, o de todo debate, no debe ser nunca la victoria, sino el mejoramiento.
La evidencia disipa los razonamientos.
Decidir todo mediante razones que afecten al alma.
Toda inconstancia es un tanteo.
La indiferencia da un falso aire de superioridad.
La metafísica torna el espíritu singularmente firme; por eso a veces no hay nada tan cruel como un metafísico.
Solo conviene escoger como esposa a la mujer a la que se elegiría como amigo si fuera hombre.
Nada honra tanto a una mujer como su paciencia, y no hay nada que la honre tan poco como la paciencia de su marido.
El triunfo de las mujeres no está en cansar y vencer a sus seguidores, sino en ablandarlos y hacer caer sus armas.
El uso de la cama, cuando estas a solas en ella, es para la sabiduría. "Hay que hacer de la cama un templo", dijo Pitágoras.
Queréis hablar a alguien: abrid primero los oídos.
No puede uno explicarse con franqueza si no es con la esperanza de ser entendido, y no cabe esperar que nos entiendan sino aquellos que ya son a medias de nuestro mismo parecer.
El buen humor y el buen entendimiento, fuentes de felicidad.
Al conversar, nos contentamos con señalar, con designar las cosas por su nombre, sin darnos tiempo a tener idea de ellas.
El placer de agradar es legítimo, y el deseo de dominar fastidioso.
Alguien ha dicho, con mucha gracia: Cuando logramos entendernos, no sabemos ya qué decir". Sí, peo cuando no nos entendemos, la tentación consiste en dar media vuelta y marcharnos.
Quienquiera que se ría del mal, sea este mal el que fuere, no tiene el sentido moral perfectamente recto. Divertirse con el mal es como alegrarse de él.
Un aspecto contento favorece siempre al hombre de bien.
Toda gracia procede de la paciencia, y por consiguiente de una fuerza que se ejerce sobre ella misma. Gracia o comedimiento, todo es uno.
Lo modales son un arte. Precio será por tanto, adoptar en toda ocasión unos modales elegantes, sencillos y convenientes, para llegar a la sublime sabiduría.
Toda manera de ser que excluye de nuestro carácter la complacencia, la indulgencia y la condescendencia, la facilidad de vivir y de conversar con los demás, de hacer que estén contentos de nosotros y de ellos mismos, no es una buena manera de ser. O, dicho en dos palabras, todo carácter que impide ser amable y cariñoso es un carácter reprobable.
La cortesía no actúa únicamente sobre los modales, sino sobre el espíritu y el corazón. Torna moderados y dulces todos lo sentimientos, todas las opiniones, todos los dichos.
Conviene ser portador de esa indulgencia y esa atención que hacen florecer los pensamientos del prójimo.
Cierto grado de ignorancia debe entrar necesariamente en el sistema de una excelente educación.
A los ancianos hay que darles alegría.
La Biblia es a las religiones lo que La Ilíada a la poesía.
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