Por vuestra grande bondad
Señora, os aparecisteis
y como el iris lucisteis
sobre aquesta vecindad;
y pues desde aquella edad
fuiste de la Paz llamada,
dadnos la paz verdadera
Virgen de la Paz sagrada.
Cuando quisisteis dignaros
de habitar en esta villa,
una humilde pastorcilla
tuvo la dicha de hallaros;
y pues que nadie encontraros
podrá con alma turbada,
dadnos la paz verdadera,
Virgen de la Paz sagrada.
De la higuera trono hiciste
para que el hombre allí escoja,
no como Adán sólo hoja,
sino el fruto que nos diste;
y pues cuando le pariste
La Paz no fue publicada,
dadnos la paz verdadera,
Virgen de la Paz sagrada.
(Anónimo)
January 31, 2010
HOMENAJE A JUAN BLANCO DE SEDAS

El Maestro andaba con su bastón,
y en cada empuñadura en el suelo,
el discípulo impedía el paso del bastón.
Hizo retroceder al maestro tres veces
y la mirada de ambos se cruzó.
Y dentro del Ágora,
el maestro jugaba a aplastarle el pie al discípulo
con su bastón, pero sin darle,
aunque él retiraba el pie asustado,
pues con vergüenza de no merecer tal confianza,
retiraba el pie.
El maestro se asustó al ver su paso interrumpido
por el pie del alumno, y el alumno,
ante verse tocado por el bastón del maestro, su sostén.
En lo distraído del maestro, el alumno le avasallaba.
En lo fijo y meditativo, el alumno huía.
Y sentía haberle ofendido.
January 27, 2010
CRISIS TRAS CRISIS
En esta época de crisis, los madrileños hacemos más en menos tiempo, y cabreados, que es como pensamos que mejor salen las cosas. Conducimos los coches muy rápido, las aceras se dejan deformes después de levantarse (con las consecuentes caídas y roturas de piernas), las tiendas permanecen en rebajas o en subasta de los últimos artículos y muchos jóvenes biberón no ven otro futuro que el de las drogas, ante un Madrid infierno.
Los funcionarios, que en la capital hay muchos, dejan por la mañana el café o las bolsas de la compra, para no desperdiciar los papeles en mecanización y lanzarse a los expedientes ilocalizables, a los guardia jurados alguna compañía les pone medallas y con la caída de Mario Conde los yupies han dejado de usar gomina en su mayoría. Por último, cada vez hay más vagabundos sin recursos, a diferencia de los otros, los ricos. Y la clase media desaparece.
(Cartas a EL PAÍS, abril 1994)
Los funcionarios, que en la capital hay muchos, dejan por la mañana el café o las bolsas de la compra, para no desperdiciar los papeles en mecanización y lanzarse a los expedientes ilocalizables, a los guardia jurados alguna compañía les pone medallas y con la caída de Mario Conde los yupies han dejado de usar gomina en su mayoría. Por último, cada vez hay más vagabundos sin recursos, a diferencia de los otros, los ricos. Y la clase media desaparece.
(Cartas a EL PAÍS, abril 1994)
LA RUINA DEL CAPITALISMO
Meditaba Unamuno que la mística es la filosofía española. Cuenta Santa Teresa en su libro de oraciones que "aprovechábame a mí también un campo, o agua, flores. En estas cosas hallaba yo memoria del Creador; digo que me despertaban y recogían y servía de libro".
El poder de la sociedad capitalista es patológico, no tiene límites, crece y allana la naturaleza. Por estímulo se expande la ciudad por el campo, por competencia no respeta los ciclos de la vida, y la noción de progreso a la que no renuncia, no se da en cultura, sino en necio consumir. Ortega y Gasset escribía "los misérrimos campos madrileños hacen que estos seres sean los más torvos y hostiles de la tierra".
Cuantos más artículos artificiales más se va retirando la naturaleza. ¿Qué pueden hacer la Antártida o la Amazonia frente a los 27 millones de habitantes de Ciudad de México?
Cuando desaparecieron los dinosaurios dejaron espacio y figura. Cuando desaparezca el hombre quedará sólo la figura como premio de consolación para los modernos que piensan que la naturaleza del hombre es conocimiento. Decía Anaximandro: "La tierra invade fuego, agua invade tierra y con la muerte se restituye a la naturaleza lo que le debe, el reposo". ¡Comprendo ahora por qué no somos inmortales! (subido en un carro de Mad Max II por la Sierra Pobre).
(Cartas a EL INDEPENDIENTE, junio 1991)
El poder de la sociedad capitalista es patológico, no tiene límites, crece y allana la naturaleza. Por estímulo se expande la ciudad por el campo, por competencia no respeta los ciclos de la vida, y la noción de progreso a la que no renuncia, no se da en cultura, sino en necio consumir. Ortega y Gasset escribía "los misérrimos campos madrileños hacen que estos seres sean los más torvos y hostiles de la tierra".
Cuantos más artículos artificiales más se va retirando la naturaleza. ¿Qué pueden hacer la Antártida o la Amazonia frente a los 27 millones de habitantes de Ciudad de México?
Cuando desaparecieron los dinosaurios dejaron espacio y figura. Cuando desaparezca el hombre quedará sólo la figura como premio de consolación para los modernos que piensan que la naturaleza del hombre es conocimiento. Decía Anaximandro: "La tierra invade fuego, agua invade tierra y con la muerte se restituye a la naturaleza lo que le debe, el reposo". ¡Comprendo ahora por qué no somos inmortales! (subido en un carro de Mad Max II por la Sierra Pobre).
(Cartas a EL INDEPENDIENTE, junio 1991)
LA ESQUINA DE TU CAMPO
No tiene nada que ver con La Esquina del Bernabéu, sino con una antigua disposición judaica en la que todo propietario dejaba sin recoger una esquina de su campo en favor de los pobres. ¿Cómo se distribuyen los frutos estatales al 0,7 por 100? Aunque sólo fuera una diezmilésima parte de la riqueza mundial sería honroso y digno darlo a los que no tienen para comer a través de Manos Unidas, Cáritas, Domund, tantas ONG, y tantas ocasiones para esta aportación.
Pequeño detalle y sana manía antigua. ¿Podría la ONU obligar a los siete grandes países ricos a perdonar la deuda externa de los pobres cada año sabático?¡Hagamos un análisis de conciencia y aligerémosnos del consumo superfluo! En vez de tener, ser. Cualidad humana y no cantidad material.
(Cartas a YA, febrero 1996)
Pequeño detalle y sana manía antigua. ¿Podría la ONU obligar a los siete grandes países ricos a perdonar la deuda externa de los pobres cada año sabático?¡Hagamos un análisis de conciencia y aligerémosnos del consumo superfluo! En vez de tener, ser. Cualidad humana y no cantidad material.
(Cartas a YA, febrero 1996)
January 19, 2010
TRABAJO Y LIBERTAD
Los que trabajan y no están en paro tienen una jornada laboral agotadora. El fin de semana es un respiro para descansar. En antropología ya se sabe que sólo un 2 por 100 de la población mundial ha conseguido comprar su libertad y que viven ocultos y ajenos a la cruel realidad del resto de sus semejantes. Diariamente a los trabajadores nos piden mayor disciplina y esfuerzo en la tarea si no queremos ir al saco del paro, con el resultado de atropellos, pues tenemos límites naturales.
Trabajo al límite significa desgaste al límite, y tener que emplear el tiempo de ocio tan sólo para dormir después de tanta paliza y no poder emplearlo para progresar o desarrollar nuevos talentos. Nos basta con que no nos toque la desgracia, pero de la miseria no estamos seguros. De esencia mortífera es, pues, nuestro trabajo; empèoramos nuestra salud a base de tabaco y café para aguantar, cuando a los mercaderes de las finanzas les da igual servir a los enemigos y vender a los propios.
(Cartas a YA, diciembre 1995)
Trabajo al límite significa desgaste al límite, y tener que emplear el tiempo de ocio tan sólo para dormir después de tanta paliza y no poder emplearlo para progresar o desarrollar nuevos talentos. Nos basta con que no nos toque la desgracia, pero de la miseria no estamos seguros. De esencia mortífera es, pues, nuestro trabajo; empèoramos nuestra salud a base de tabaco y café para aguantar, cuando a los mercaderes de las finanzas les da igual servir a los enemigos y vender a los propios.
(Cartas a YA, diciembre 1995)
LA POBREZA
Tres cuartas partes de la humanidad tienen desnutrición. El hombre moderno sacrifica a esta otra humanidad, la deja abrasarse. La justicia y la paz ya no son requeridas por el "hombre viejo" consumista.
La guerra del Golfo Pérsico tal vez solucione lo que hacía que se incrementara lo que se estaba incrementando: la riqueza personal estabilizada frente a la de los demás. Silencioso cómplice. Los materialistas neocapitalistas del Este y los antropofágicos liberales del Oeste no quieren ni oír de la pobreza y menos gastar su dinero en limosnas a otros, a los menores, a los pobres. El lobo, el cordero y la alfalfa tienen que cruzar la ribera. Si se les deja solos, el lobo se come al cordero y éste se conforma con la alfalfa; desde siempre. El lobo va en su secta y el remero se hace el sordo, cuando el Estado no tiene interés por la persona.
(Cartas a EL INDEPENDIENTE, febrero 1991)
La guerra del Golfo Pérsico tal vez solucione lo que hacía que se incrementara lo que se estaba incrementando: la riqueza personal estabilizada frente a la de los demás. Silencioso cómplice. Los materialistas neocapitalistas del Este y los antropofágicos liberales del Oeste no quieren ni oír de la pobreza y menos gastar su dinero en limosnas a otros, a los menores, a los pobres. El lobo, el cordero y la alfalfa tienen que cruzar la ribera. Si se les deja solos, el lobo se come al cordero y éste se conforma con la alfalfa; desde siempre. El lobo va en su secta y el remero se hace el sordo, cuando el Estado no tiene interés por la persona.
(Cartas a EL INDEPENDIENTE, febrero 1991)
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