Un Ángel volando va por encima,
de las peñas de mozos
asediados por los toros.
Es la Virgen Mora de la Capital.
Un poco pilla,
joven y jaracandosa,
la tengo un cariño especial,
fantasma de vidita.
Arcipestre, me dicen que es bajita.
¡Joven, la Almudena es impredecible!
Sale de noche a altas horas,
que pronto la dejan.
Ofrece el loto del MANZANARES a los extranjeros
para que olviden a su patria
y se queden a vivir en Madrid.
Aguaterruña de la Catedral,
mayor adoración sería para ti una capillita.
Arcángeles que no dejan pasar a nadie,
oscuros infiltrados negros te espían,
flores entre los allegados.
Y cuando te escapas,
te encierran al día siguiente,
en una buhardilla del Palacio Real.
Y desde entonces se me rebela la Naturaleza,
que te tengo un cariño especial.
Me cortaré la coletilla,
y te la dejaré en el altar.
November 20, 2009
LA INMACULADA DE MURILLO
Ella está fuerte, desnuda y limpia
y los niños también.
Ella ve lo duro y penoso que es el mundo,
que no es eterno sino que mata,
y en los niños hay una esperanza,
un sueño, una idea de amor y de bien.
Ella está enamorada
y los niños llenos de amor,
radiantes de felicidad.
Ella espera un niño,
y los querubines saben lo sufrido
y molesto que es nacer.
Ella tiene que darle de mamar a todos,
y ellos tienen hambre.
Ella mira al cielo y pregunta a Dios:
"¿Por qué me lo quitas?"
Y los niños miran lo divertido que es la vida.
Y ella, la madre,
siente más de cerca que nadie
el drama de la vida y de la muerte.
y los niños también.
Ella ve lo duro y penoso que es el mundo,
que no es eterno sino que mata,
y en los niños hay una esperanza,
un sueño, una idea de amor y de bien.
Ella está enamorada
y los niños llenos de amor,
radiantes de felicidad.
Ella espera un niño,
y los querubines saben lo sufrido
y molesto que es nacer.
Ella tiene que darle de mamar a todos,
y ellos tienen hambre.
Ella mira al cielo y pregunta a Dios:
"¿Por qué me lo quitas?"
Y los niños miran lo divertido que es la vida.
Y ella, la madre,
siente más de cerca que nadie
el drama de la vida y de la muerte.
DEL DUENDECILLO INTERNO
Recito, medito y rezo con poesía en la cama.
Se pueden hacer muchas cosas, y la religión ayuda mucho.
Ayúdate tú, que tu duendecillo interno,
que también se comunica con el Dios Exterior,
te quiere ayudar,
que donde abunde el pecado abunde también la gracia.
Dios ha sido muy generoso conmigo,
y si no tengo más,
es porque yo no he hecho más.
Creer es ser, según tu crees, así eres tú.
Se pueden hacer muchas cosas, y la religión ayuda mucho.
Ayúdate tú, que tu duendecillo interno,
que también se comunica con el Dios Exterior,
te quiere ayudar,
que donde abunde el pecado abunde también la gracia.
Dios ha sido muy generoso conmigo,
y si no tengo más,
es porque yo no he hecho más.
Creer es ser, según tu crees, así eres tú.
EL AMOR ENGENDRADOR

Aristóteles en el 350 a. C. escribió LA POLÍTICA. En su Libro Cuarto, Capítulo XIV habla de la educación de los hijos en la Ciudad Perfecta. Trata aquí de la edad que deben tener los esposos en el momento de unirse, que no debe de producirse discordancia para que haya una buena relación. Así él debe procurar que ella no sea estéril cuando él todavía puede tener hijos, de ahí véase que ella sea siempre más joven, incluso mucho más. Pero tampoco es conveniente, y ésta es otra medida geométrica, que entre padres e hijos no haya una excesiva diferencia de edad. Porque entonces los hijos no tienen a sus padres mayor respeto que a sus compañeros de juegos o de edad porque no los honrarán con gratitud y él tampoco podrá darles la debida manutención con su sudor, o porque les perderán el respeto y los tratarán de tú a tú como a compañeros de partida y habrá disputas en la administración de los bienes.
Los extremos del amor engendrador están entre los 70 para el hombre y los 50 para la mujer. Las uniones sexuales prematuras deben evitarse por salir poco favorecidos los hijos, que salen débiles, y las más de las veces hembras y de formas raquíticas (¿qué dice Aristóteles?), y alude "Puede uno convencerse de ello viendo que en todos los países donde los jóvenes se unen ordinariamente muy pronto, la raza es débil y de pequeñas proporciones". Y apostilla: "La unión en una edad más adelantada no es menos útil para asegurar la templanza de las pasiones. Los jóvenes que han sentido el amor muy pronto parecen dotados en general de un temperamento ardiente. Respecto a los hombres el uso de "la venus" durante su crecimiento daña al desarrollo del cuerpo.
En la época antigua, la disciplina padre-hijo no era como ahora y como conclusión. Se puede fijar la edad para el matrimonio en los dieciocho años para las mujeres y en los treinta y siete, o un poco menos, para los hombres. Dentro de estos límites, el momento de la unión será el de mayor vigor....,"si como debe suponerse, el nacimiento de los hijos sigue inmediatamente al matrimonio". Los hombres muy ancianos, y lo mismo los muy jóvenes, sólo producen seres incompletos, o de cuerpo o de espíritu, y los hijos de los primeros son de una debilidad irremediable.
¿La época más favorable? El invierno.
Los extremos del amor engendrador están entre los 70 para el hombre y los 50 para la mujer. Las uniones sexuales prematuras deben evitarse por salir poco favorecidos los hijos, que salen débiles, y las más de las veces hembras y de formas raquíticas (¿qué dice Aristóteles?), y alude "Puede uno convencerse de ello viendo que en todos los países donde los jóvenes se unen ordinariamente muy pronto, la raza es débil y de pequeñas proporciones". Y apostilla: "La unión en una edad más adelantada no es menos útil para asegurar la templanza de las pasiones. Los jóvenes que han sentido el amor muy pronto parecen dotados en general de un temperamento ardiente. Respecto a los hombres el uso de "la venus" durante su crecimiento daña al desarrollo del cuerpo.
En la época antigua, la disciplina padre-hijo no era como ahora y como conclusión. Se puede fijar la edad para el matrimonio en los dieciocho años para las mujeres y en los treinta y siete, o un poco menos, para los hombres. Dentro de estos límites, el momento de la unión será el de mayor vigor....,"si como debe suponerse, el nacimiento de los hijos sigue inmediatamente al matrimonio". Los hombres muy ancianos, y lo mismo los muy jóvenes, sólo producen seres incompletos, o de cuerpo o de espíritu, y los hijos de los primeros son de una debilidad irremediable.
¿La época más favorable? El invierno.
EL AMOR CASAMENTERO
El ñudo matrimonial está en dos personas que se unen para ayudarse y no para destruirse. A la mujer se la ha definido como descanso del guerrero y condición de oikos, palabra griega que significa casa y de la que se deriva economía; o sea, mujer casera, buena administradora, el hombre le lleva cosas a casa.
Fray Luis de León al hablar en 1561 de la mujer salmantina, tuvo que confesar, sopena se le echase encima la Inquisición, que él sólo sabía de ella por lo leído en las Sagradas Escrituras, y concretamente en los libros sapienciales de la Biblia, como el Eclesiástico y los Salmos, los cuales han formado nuestras conciencias y espíritus occidentales, durante bastantes siglos. Así expresiones como "la mujer buena es suerte buena" o "¿Mujer de valor, quién la hallará?" confirman la búsqueda incesante de este tesoro por parte del sensato. El arcipestre de Hita, dos siglos anterior, justificó su experiencia en este tema, diciendo "que siempre se quedó a la sombra del peral pero sin coger la fruta", y desde luego no se sabe cómo, pues más de 25 buenos consejos prácticos da en su Libro de Buen Amor.
Fray Luis de León se equivoca al decir, por lo que parece que sabe poco, "que un hombre para ser bueno le basta ser mediano, y que en las mujeres no hay medianía, pues todas son poco buenas, y que para serlo hay que serlo muy buena". También se equivoca al decir que "la vida religiosa o monástica es más perfecta que la del laico casado". Yo creo que esto último es más real e interdependiente. No obstante en el capítulo III de su libro La Perfecta Casada escribe: "Y muchas veces no gasta tanto un letrado en sus libros, como alguna dama en enrubiar los cabellos".
Limpia y aseada, mañosa y no raposa, ni desbocada, responsable y cabal, solaz y cónsola, alegría del corazón, acrecentadora de la hacienda y no derrochadora consumista de afeites y adornos y artificios. ¿Que tienes una novia así?, ¿y a qué esperas para casarte con ella?
Fray Luis de León al hablar en 1561 de la mujer salmantina, tuvo que confesar, sopena se le echase encima la Inquisición, que él sólo sabía de ella por lo leído en las Sagradas Escrituras, y concretamente en los libros sapienciales de la Biblia, como el Eclesiástico y los Salmos, los cuales han formado nuestras conciencias y espíritus occidentales, durante bastantes siglos. Así expresiones como "la mujer buena es suerte buena" o "¿Mujer de valor, quién la hallará?" confirman la búsqueda incesante de este tesoro por parte del sensato. El arcipestre de Hita, dos siglos anterior, justificó su experiencia en este tema, diciendo "que siempre se quedó a la sombra del peral pero sin coger la fruta", y desde luego no se sabe cómo, pues más de 25 buenos consejos prácticos da en su Libro de Buen Amor.
Fray Luis de León se equivoca al decir, por lo que parece que sabe poco, "que un hombre para ser bueno le basta ser mediano, y que en las mujeres no hay medianía, pues todas son poco buenas, y que para serlo hay que serlo muy buena". También se equivoca al decir que "la vida religiosa o monástica es más perfecta que la del laico casado". Yo creo que esto último es más real e interdependiente. No obstante en el capítulo III de su libro La Perfecta Casada escribe: "Y muchas veces no gasta tanto un letrado en sus libros, como alguna dama en enrubiar los cabellos".
Limpia y aseada, mañosa y no raposa, ni desbocada, responsable y cabal, solaz y cónsola, alegría del corazón, acrecentadora de la hacienda y no derrochadora consumista de afeites y adornos y artificios. ¿Que tienes una novia así?, ¿y a qué esperas para casarte con ella?
¿QUIÉN MULTÓ A ROGER RABBIT?
Si su auto no tiene sexo, ni hace palmitas sobre la línea red, ni su conductor muere en la calzada, ni necesita de medallas de adelantamiento y velocidad, ni atropella y castiga, ni come metano ni alcohol, ni guiña maquiavélicamente su intermitente para tomar la curva al asalto y vejar al entorno de una manera lista, astuta y sagaz, usted tiene suerte: su coche es un dibu.
¡Basta ya de coches y atascos en Madrid, no hagan encima caravana de funerarias, y den a nuestros hogares todo el honor que nos deben por ser de Madrid!¡Hagan peatonal el Bernabéu y tantas otras plazas y fuentes hermosas que abundan en el Mayrí árabe!
(Cartas a EL PAÍS, noviembre 1993)
¡Basta ya de coches y atascos en Madrid, no hagan encima caravana de funerarias, y den a nuestros hogares todo el honor que nos deben por ser de Madrid!¡Hagan peatonal el Bernabéu y tantas otras plazas y fuentes hermosas que abundan en el Mayrí árabe!
(Cartas a EL PAÍS, noviembre 1993)
DE QUIÉN FUE EL HIJO
Una ola llegó de la cama de mi compañero de cuarto, a mí que estaba en la costa con un chico, más como no sé si a él lo rescataba y jugueteaba en brazos en la orilla o en alta mar, venía tal vez de la cama de mi compañero como un niño salvado antes del mar y ahora jugueteando filosóficamente en la arena con mi chico, ¿si sería de ellos dos, el hijo que tuve?
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